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La Xunta pide al Gobierno que aclare los criterios para autorizar los cambios de uso de las construcciones tradicionales del litoral
GALICIA
Apunta que mientras sí se permite la reconversión de faros no se da ese mismo trato a otras edificaciones anteriores a la Ley de Costas como conserveras, salazones, fortificaciones o monasterios que ya han perdido su función original
03 abr 2022 . Actualizado a las 18:33 h.La Xunta ha emplazado al Gobierno central a que clarifique los criterios para los cambios de uso de las construcciones tradicionales en la franja costera. Para la Administración autonómica resulta contradictorio que, por una parte, se trate de impedir esa posibilidad a través del Reglamento General de Costas que se está tramitando mientras que, por otra, se autoriza e incluso se promueve el uso hotelero en espacios portuarios como los faros.
La directora xeral de Ordenación do Territorio e Urbanismo, Encarnación Rivas, expuso esta cuestión en unas jornadas organizadas esta semana por el Gobierno balear con el título Autonomía, costas y litoral. En este foro explicó que la regulación de los espacios portuarios, competencia del Ministerio de Transportes, permite la transformación de los faros que han dejado de utilizarse para la señalización marítima, como ha ocurrido en Galicia con Illa Pancha o Fisterra. En cambio, en la zona de servidumbre de protección del dominio público marítimo-terrestre, competencia del Ministerio para la Transición Ecológica, es rechazada cualquier posibilidad de implantar usos hoteleros en las construcciones tradicionales de la franja costera, un criterio que ya se está aplicando y que se pretende consolidar ahora como norma, apuntó.
Para la directora xeral, esa diferenciación es «incomprensible», de manera que reclama que se aplique «a mesma vara de medir» en todos los casos.
La intención de la Xunta es que se permitan los usos hoteleros, hosteleros, recreativos o como equipamientos públicos o privados en construcciones tradicionales existentes antes de la Ley de Costas (1988) que por su naturaleza no podían tener otra localización, como es el caso de las salazones, conserveras, pazos, fortificaciones o monasterios, entre otras, y que hoy ya no son económicamente rentables en sus usos originales.
Triple objetivo
Su reconversión, a juicio de Encarnación Rivas, permitiría cumplir un triple objetivo: recuperar el patrimonio construido, poner en valor edificaciones que conformaron el paisaje característico del litoral gallego y evitar nuevas ocupaciones en servidumbre de protección. Argumenta la directora xeral que en Galicia la ocupación tradicional del litoral nunca evitó la protección de la franja costera, sino que, al contrario, la potenció.
Con relación a las competencias autonómicas en materia de costas, Encarnación Rivas se refirió a las reiteradas solicitudes que desde la Xunta se han formulado al Estado para poder abordar una gestión integral del litoral gallego, de tal manera que fuese posible la integración y el desarrollo uniforme de la ordenación urbanística y del territorio que Galicia ya tiene encomendada.