Ana Pontón abre un nuevo ciclo político y proclama: «Somos o BNG do si»

domingos sampedro A CORUÑA / LA VOZ

GALICIA

Pontón, antes de intervenir en el Coliseo de A Coruña
Pontón, antes de intervenir en el Coliseo de A Coruña MARCOS MÍGUEZ

Reelegida al frente del partido, llama a ampliar la base social para gobernar la Xunta. «Somos soberanistas, non independentistas, a casa común do nacionalismo», proclama la dirección ante la militancia

08 nov 2021 . Actualizado a las 14:18 h.

El BNG cerró este domingo su XVII Asemblea Nacional en el Coliseo de A Coruña señalando una nueva frontera política: los nacionalistas gallegos se proponen ensanchar su base social en los próximos años como preludio para «facer historia» y conseguir por primera vez la presidencia del Gobierno de la Xunta, en el 2024. A definir ese objetivo consagró todos sus esfuerzos Ana Pontón, la portavoz nacional reelegida en el cargo con el 99 % de los apoyos (1.203 votos), que propuso romper el estereotipo del «os do non» que muchas veces le colgaron a la formación frentista para presentar así al partido: «Somos o BNG do si».

La líder nacionalista pronunció dos discursos ante la asamblea, el de apertura y el de cierre. Pero el mensaje de ambos fue similar. Interiorizar que el BNG tiene vocación mayoritaria, de tejer una alianza con la mayoría social, con el tejido económico y cultural gallego, para impulsar la transformación que necesita Galicia. «Estou segura que haberá quen diga que non é posible derrotar a Feijoo», señaló Pontón durante la clausura. Igual que, recordó, había muchas voces que preconizaban en el 2016 que el BNG «ía desaparecer», o que en las últimas autonómicas no creían que pudiera convertirse en la segunda fuerza política de Galicia. Al final superó al PSdeG y pasó de 6 a 19 escaños en el Parlamento gallego.

Consideró Pontón que a sus adversarios, sobre todo al PP, les gustaría ver al BNG instalado «nos estereotipos e etiquetas que constrúen sobre nós», como la del partido de «os do non». Y frente a eso, «somos os do si». Del sí, enumeró, a derrotar al derrotismo, del sí a «darlle futuro á mocidade», a convertir Galicia en un referente en la ciencia, de construir una sanidad pública fuerte, o el sí a apostar por un nuevo modelo forestal «que acabe coa praga do eucalipto e de Ence». Y abundó, como dándole la vuelta a la tortilla: «Imos derrotar aos do non, somos o BNG do si», repitió. Es el nuevo mantra de ese cambio de ciclo del Bloque.

El BNG se miró al espejo en el Coliseo coruñés, y el reflejo que quiso ver es el de una fuerza en ascenso, la más votada entre los nuevos electores, con un proyecto político sólido y con capacidad de seguir creciendo. Ahora bien, la portavoz nacional dejó claro que para llamar a las puertas de la presidencia de la Xunta en el 2024 queda mucha tarea por hacer. En su intervención matinal martilleó a la militancia con la necesidad de ensanchar la base social, de seguir manteniendo abiertas las puertas del Bloque a nuevos afiliados, como los 1.420 que se incorporaron desde el 2017, de avanzar en las municipales del 2023 con proyectos de gobierno pensados para las mayorías, y de aumentar también la presencia en las Cortes de Madrid.

Observó Pontón que en el PP «están nerviosos» con el nuevo BNG, como en su opinión prueba el hecho de que el presidente de la Xunta, durante el reciente debate sobre el estado de la autonomía, la intentara atacar con referencias a las pegatinas que llevaba en sus carpetas del instituto. «É para poñerse a tremer», dijo con tono irónico, levantando una amplia carcajada entre los asistentes.

Si algo cuidaron los nacionalistas en la asamblea fue el mostrar una imagen de unidad y de cohesión interna, algo que puso en valor la portavoz nacional, pues entiende que es una condición previa y necesaria para continuar avanzando. Frente a Pontón no hubo alternativa, aunque el debate de enmiendas a las tesis políticas oficiales dejó entrever que no todos comparten la vía pragmática emprendida por la dirección del BNG, que deja de lado el debate sobre el independentismo de Galicia. El consenso tampoco es un gran movilizador, pues de los 3.000 militantes que había acreditados para la asamblea, solo 1.300 participaron en las votaciones.

Aspecto que presentaba la asamblea del BNG
Aspecto que presentaba la asamblea del BNG Marcos Míguez

La XVII Asemblea Nacional del BNG avanzó en la vía del llamado soberanismo pragmático, propuesta abierta por Ana Pontón, manteniendo la defensa de la autodeterminación de los pueblos como principio, sí, pero dejando claro que no es una fuerza política que se reconozca en el independentismo, sino más bien en el concepto del soberanismo como «casa común do nacionalismo».

La afinación del campo de juego político en que jugará el Bloque fue uno de los asuntos que más debate suscitó en la discusión de las 347 enmiendas presentadas a las tesis políticas de la organización, de las que únicamente fueron aceptadas 17 en esta asamblea.

Entre las que no prosperaron figuran las número 18, 19 y 20, promovidas desde las comarcas de la Costa da Morte, Baixo Miño y Vigo, que apelaban a acumular fuerzas «pola soberanía do noso pobo» para romper con España y construir una «República galega independente». Naufragó.

«O BNG non é independentista», replicó Rubén Cela, destacado miembro de la dirección, en defensa de la tesis oficial, antes de señalar que el Bloque era una organización frentista, la «casa común» de todos los partidos nacionalistas, y que se reconoce en el soberanismo, en conseguir la soberanía sobre diferentes ámbitos para que los gallegos puedan gobernar su destino.

Desde las comarcas de Deza, Costa da Morte, Baixo Miño o Vigo también se promovieron enmiendas al texto oficial muy críticas con la Unión Europea y su modelo que juzgaban de «antisocial, neoliberal e antidemocrático», proponiendo de paso «unha saída» del club comunitario de Bruselas. También fue Rubén Cela el encargado de responder a este planteamiento, arguyendo que el Bloque se mantuvo crítico tanto al ingreso en la CEE como a Maastricht e incluso al reparto de los fondos Next Generation. Pero en vez de avalar la salida de la UE, defendió como «estratéxica» la presencia en la Eurocámara, donde se toman decisiones que afectan a Galicia.

Néstor Rego, el diputado en Madrid, también defendió el acuerdo de investidura alcanzado con el PSOE, del que se renegaba en varias enmiendas.

La organización se reencuentra con cargos del bipartito que se habían alejado

La pérdida del Gobierno de la Xunta, en el 2009, supuso para el BNG un mazazo que lo sumió en una crisis existencial que duró varios años. Las horas más bajas se vivieron entre el 2011 y el 2013, cuando muchos de sus activos empezaron a abandonar la organización para mirar con atención el nacimiento de nuevos proyectos políticos. Entre ellos está el que fue portavoz nacional del BNG y vicepresidente de la Xunta, Anxo Quintana, que en agosto del 2011 renunció a su acta de diputado y se alejó de la primera línea del BNG. O quien fue conselleira de Vivenda Teresa Táboas, que hizo lo propio en febrero del 2012.

Ambos, Quintana y Táboas, asistieron como invitados a la asamblea nacional del Coliseo coruñés para saludar a muchos de los antiguos compañeros. También hizo acto de presencia Camilo Nogueira, el primer diputado europeo que tuvo el BNG, así como la que fuera secretaria general de Podemos Galicia, Carmen Santos, o el escritor Suso de Toro.

Pese al clima de unidad interna que ahora mismo impera en el BNG, a la formación se le quedó un poco grande el escenario del Coliseo, reservado en su día debido a su amplitud por temor a que pudieran seguir vigentes algunas restricciones de la pandemia.

La organización se vio un tanto superada al organizar el avituallamiento de los asistentes, lo que provocó algunas críticas, pero, a la hora de votar, se alzaron todas las manos en la misma dirección. El informe de gestión fue aprobado con el 99,32 % de apoyos y el documento del consello nacional, con el 99,5 %.

La dirección del BNG, durante la asamblea en el Coliseo

Del funeral de Amio a la fiesta del Coliseo: el fin a una década de travesía por el desierto del BNG

Domingos Sampedro

Con casi toda la militancia levantando el brazo a la vez y cerrando filas en torno a Ana Pontón, el BNG culminó este domingo en el Coliseo de A Coruña la travesía por el desierto que iniciaba hace una década, tras la asamblea nacional de Amio, cuando sufrió el desgarro interno más doloroso de toda su historia. Aquella reunión celebrada en el mercado ganadero de Santiago, al que cientos de militantes entraron como reses al matadero, fue la de la ruptura, la de la escisión de grupos como el Encontro Irmandiño o Máis Galiza, y también la del portazo dado por Xosé Manuel Beiras, uno de los referentes ideológicos del Bloque y líder de la organización durante veinte años.

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