Los vecinos de la ferrolana que vivía con 17 perros llevan 15 años sin poder entrar en su propia casa

Carmela López
Carmela López FERROL / LA VOZ

GALICIA

Vivienda de A Graña donde vive una mujer en condiciones muy precarias, y que no quiere abandonar
Vivienda de A Graña donde vive una mujer en condiciones muy precarias, y que no quiere abandonar ESTEVO BARROS

La mujer fue trasladada ayer al hospital Marcide en una ambulancia por orden judicial

18 sep 2021 . Actualizado a las 10:04 h.

Luis y Manuel Carneiro Serantes son los dueños de la vivienda a la que se accede por las escaleras en las que una mujer de A Graña que convivía con su hermano y con 17 perros pasó las dos últimas semanas, tumbada entre sus propios excrementos. Desde hace 15 años, los propietarios de la casa anexa no pudieron volver a entrar en su propiedad, porque, desde que se cayó el tejado de la de la colindante, esas escaleras compartidas se convirtieron, junto con el bajo derecha, en el refugio de los dos hermanos y de sus canes, y todo el espacio se llenó de montañas de basura.

Luis y Manuel presentaron en el Concello de Ferrol a lo largo de todos estos años numerosos escritos comunicando la situación en la que se encontraban por no poder acceder a su casa, pero sobre todo por las malas condiciones en las que se hallaban sus vecinos, que conocían desde la infancia. La falta de respuesta llegó a desanimarlos tanto que incluso fueron a un notario, junto con sus respectivos hijos, para renunciar a la herencia de su madre, que en enero del 2001 había dejado esa vivienda para ingresar en una residencia, y falleció en el 2019. No llegaron a firmar la renuncia, porque les advirtieron de que esa decisión repercutía en sus nietos, que son menores de edad.

Pero lo que más les preocupaba, según manifestó ayer Manuel, mientras Luis asentía con la cabeza, era la dramática situación en la que se encontraban los dos hermanos con los que compartían las escaleras. Recuerdan que ella trabajó cuidando a personas mayores, pero sus vidas comenzaron a complicarse tras la muerte de la madre. Acumulaban perros y trastos, y cuando les cayó el tejado —la casa tiene una orden de derribo desde el 2019 y la de Luis y Manuel está afectada por las filtraciones de agua — toda su actividad se concentró en las escaleras y el bajo, en condiciones infrahumanas. En junio del 2020 les retiraron los perros y meses después los dos hermanos estuvieron hospitalizados. Tras recibir el alta, a él lo trasladaron a una residencia de Viveiro y a ella, el Concello le sufragó la estancia en una pensión, un geriátrico y una casa compartida, pero renunció a todo y regresó a su casa de A Graña, en la que pasó los últimos 15 días, hasta que ayer fue trasladada al hospital. Al tener conocimiento de esa novedad por La Voz, sus vecinos de escalera respiraron más tranquilos. «No me alegro nada de poder recuperar nuestra casa, sino de que, por fin, les hayan prestado la asistencia que los dos hermanos llevan años necesitando», concluyó Manuel.