El parado ecológico

GALICIA

María Pedreda

14 ago 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

¿Quién puede entenderlo? Van a poder disfrutar de un entorno natural que se diferenciará poco del momento en que el Creador estampó su firma digital y dio lugar a la ría. Se liberarán del yugo de la empresa, tras lo cual podrán preparar oposiciones, montar algún bar con otros extrabajadores, retornar a la aldea de los abuelos y cultivar algo, buscar otra ocupación por el mundo adelante, o convertirse en parados como los de Full Monty que pasearán por lo que fue en su día una fábrica apestosa. El futuro que les aguarda es espléndido, y aún así en lugar de mostrarse agradecidos con todos los que hacen posible el cierre de la factoría, protestan contra ellos en manifestaciones que, lejos de ser espontáneas, están sufragadas por Ence y la derecha.

Para que no estorben, a veces se intenta calmarlos con la idea de un traslado de la industria a no se sabe dónde. Los empleados memoriosos recuerdan a propósito el peregrinaje infructuoso de Touriño y Quintana en tiempos bipartitos para encontrar un emplazamiento alternativo. Tras cuatros años de exploración se dieron por vencidos. O no había recursos suficientes para la mudanza, o se topaban con la oposición local que no encontraba alicientes para acoger lo que otros rechazaban con denuedo. ¿Si es bueno por qué no se lo quedan? ¿Si es malo por qué nos lo dan? Finalmente fue una misión imposible que quedó como un precedente que hoy olvidan los que insisten en el asunto.

Ya en aquel entonces funcionaba la artimaña que lastra la política industrial gallega. Consiste en un doble rasero moral que convierte en altruista a quien se opone a cualquier proyecto y en venal al que lo defiende. Desprovistos de su condición de clase obrera y excluidos del pobo galego que manejan algunos, los trabajadores de Ence solo serían marionetas de la compañía que no aceptan que la ecología tiene un precio que ellos deben pagar y hacerlo además con alegría y elegancia. Morituri te salutant. Si extrapoláramos el argumento a otros conflictos, cualquier trabajador que defienda su empleo sería un monigote de la patronal que solo merecería desprecio.