Roberto Naveira, olímpico en Atlanta 96: «El yudo me evitó malas compañías»

GALICIA

El coruñés compagina su trabajo como funcionario del registro municipal de Cambre con su pasión por el yudo, deporte del que es entrenador y director técnico de la Federación Galega

05 ago 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Recuerda Roberto Naveira (A Coruña, 1970) que cuando él y sus hermanos eran pequeños, en su barrio, Monte Alto, abundaban el trapicheo y los líos. «Mi madre no nos dejaba bajar solos a la calle. Como mucho, a la playa del Matadero con ella, controladitos. Quizá por eso los tres hermanos hicimos yudo. Empezamos en el colegio, de mano de Bernardo Romay, el entrenador del Judo Club Coruña, para hacer actividad física, pero también para evitar malas compañías», cuenta.

Ese deporte acabó por convertirse en su pasión. Como yudoca compitió al más alto nivel. En los Juegos Olímpicos de Barcelona llegó a estar en la villa olímpica como suplente y sparring de los compañeros que compitieron. En la siguiente cita olímpica, la de Atlanta 96, ya fue él quien saltó al tatami. Quedó en la posición 14, tras perder el tercer combate. «Tengo un recuerdo agridulce, porque cinco meses antes había quedado tercero en el Grand Slam de París, el torneo más importante del mundo. Yo tenía mi esperanza de poder sacar una medalla, sabía que era difícil, pero creía que podía estar más arriba... En fin, ahí estuvimos, e hicimos lo que pudimos», recuerda con algo de amargura. De todos modos, considera que es de las derrotas de las que más se aprende: «El yudo es aprender a caer y a levantarse con la misma predisposición de seguir. Aunque de las victorias también se aprende mucho, es más importante aprender a perder».

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Como todo exolímpico, cada verano de Juegos revive aquellas emociones. «¿Cómo no se me van a remover recuerdos, si a los españoles que compiten los conozco a todos y hasta he tenido la suerte de entrenar a algunos? Y lo mismo a varios de los extranjeros. Y compañeros míos, con los que competí en su día, como Frank Chambilly, están ahora sentados en las sillas de entrenadores», explica. Un papel, el de entrenador, que él conoce bien. Es director deportivo del Judo Club Cambre, a través del que da clases a unos 250 chavales, una labor en la que agradece especialmente el apoyo del Concello cambrés, en el que el propio Naveira es funcionario del registro municipal. Pero además, da cursos de alto nivel por toda España y también fuera. «En el 2019 estuve cuatro meses en Perú, entrenando al equipo olímpico para los Juegos Panamericanos. Iba a volver para prepararlos para Tokio, pero la pandemia lo enfrío todo. Y hace unos meses estuve en Panamá dando un curso a sus dos representantes femeninas en los juegos», explica.