Últimas lágrimas sin justicia en la «maldita curva de Grandeira»

Juan María Capeáns Garrido
juan capeáns SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

PACO RODRÍGUEZ

Emocionante recuerdo a las víctimas del Alvia a meses de que se celebre el juicio

24 jul 2021 . Actualizado a las 21:43 h.

Pasarán los años y los trenes, y los 24 de julio, con el atardecer, seguirá haciéndose el silencio en Angrois. Ocho años después del accidente ferroviario que acabó con la vida de 80 personas y dejó más de 140 heridos, la Plataforma Víctimas del Alvia 04155 volvió a reunirse con los vecinos del barrio compostelano que aquel día bajaron a las vías para ayudar en el rescate y que nunca han dejado de apoyar a las familias y afectados, que cada año se reúnen en el campo de la fiesta para celebrar un homenaje con música, versos y discursos en los que siguen reclamando justicia.

El próximo año el dolor será el mismo, pero la reivindicación de fondo podría ser distinta, porque el juez ha ordenado esta misma semana la apertura del juicio oral, que sentará en el banquillo al maquinista, Francisco José Garzón; y al exdirector de seguridad del ADIF, Andrés Cortabitarte. Faltan todavía algunos meses por delante y una logística compleja, pero sea cual sea la resolución judicial no dejará satisfechas a las familias. Al pie de la «maldita curva de Grandeira», como se denominó el fatídico punto en una carta leída en el acto en recuerdo de dos fallecidos, Raúl y María, los afectados volvieron a exigir una investigación técnica «independiente» que amplíe las responsabilidades de una «chapuza por la que no ha pagado nadie ocho años después», aseveró emocionada la segoviana Cristina Liras, que perdió a un hijo en el siniestro. «La justicia será imprescindible para pasar página», concluyó.

Por la mañana, un centenar de personas se manifestaron por las calles de Santiago, entre la estación de tren y el Obradoiro, donde la plataforma de víctimas leyó un comunicado. «Han pasado ocho años y no hemos conseguido nada, nos cierran la puerta porque no quieren que se sepa la verdad», dijo Ramón Buitrago, hermano de una de las fallecidas y encargado de leer el texto en una plaza donde recibieron los aplausos solidarios de turistas y peregrinos.