La oposición critica el cierre de camas hospitalarias en verano tras aumentar las listas de espera

Juan María Capeáns Garrido
Juan Capeáns SANTIAGO

GALICIA

xoan a. soler

El PSdeG y el BNG reclaman más contrataciones y actividad programada para reducir el impacto provocado por la pandemia en sistema de salud

05 jul 2021 . Actualizado a las 19:54 h.

El PSdeG ha denunciado el cierre de unas seiscientas camas hospitalarias durante los meses de verano, una crítica habitual en los últimos años que en esta ocasión ven más justificada que nunca por el aumento de las listas de espera a consecuencia de la crisis sanitaria. El portavoz parlamentario, Gonzalo Caballero, asegura que las demoras han crecido a todos los niveles: 18 días más de espera para operarse, con 72 jornadas de media; 49 días para el especialista; y, lo que considera «gravísimo», hasta dos semanas para recibir atención del médico de cabecera en determinados casos. Para combatir esta situación, el líder socialista reclama una apuesta por la contratación de personal «estable», y trabajar en la adjudicación de 5.000 nuevas plazas para cubrir jubilaciones. Caballero advierte que en áreas como la coruñesa o la viguesa se prescindirá de un centenar de camas, respectivamente.

Cuestionada por este asunto, Ana Pontón (BNG) coincidió en que la sanidad pública gallega tiene unos «excelentes profesionais» y unos gestores «que o poñen moi difícil», y lamentó que no se aproveche el verano para reducir las listas de atención sanitarias, para lo que ve necesario reforzar el personal «e non pechar camas».

El PPdeG salió al paso de las críticas afirmando que el Gobierno gallego va a aprovechar el verano para impulsar reformas estructurales y ajustes en edificios educativos y sanitarios, y se negó a hablar de «peche de camas» sino de un «axuste á demanda, que en verán é máis baixa». El portavoz Pedro Puy también reflexionó sobre la necesidad de que el personal sanitario pueda «facer efectivas unhas moi merecidas vacacións» siempre que el redimensionamiento de la carga de trabajo no afecte a la calidad de la atención y que cualquier medida sea «revisable» en el caso de que haya un repunte de la pandemia que afecte de lleno a la actividad hospitalaria.