La Xunta inyectará 46 millones para su renovación digital

Juan María Capeáns Garrido
Juan Capeáns SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

PACO RODRÍGUEZ

El teletrabajo, la seguridad y la adquisición de nuevos equipos requieren una inversión histórica que se sufragará en dos años

28 jun 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

El programa tarda cada vez más en abrirse, la impresora falla, la aplicación del trabajo va desesperadamente lenta en casa y el antivirus es un coladero. El día a día de cualquier ciudadano atado laboralmente a la informática es muy similar en las grandes organizaciones, y la Xunta no es una excepción. La diferencia es que la actualización digital de un gigante administrativo de este tamaño -casi 100.000 empleados y millones de trámites e interactuaciones anuales- tiene en esta ocasión un coste estratosférico, 46 millones de euros, una inversión que el Gobierno gallego justifica por la necesidad de adaptarse al teletrabajo e incrementar la seguridad ante el inevitable avance de las tramitaciones digitales. Cuando finalice el proceso en un par de años, la factura final, que está repartida en varios macrocontratos y otros ordinarios de menor tamaño, equivaldrá a unos veinte euros por gallego.

La implantación del trabajo a distancia, al que ya se han acogido 2.600 funcionarios de los 22.000 en nómina de la Administración Xeral, ha acelerado una revolución informática que está capitaneando la Axencia para Modernización Tecnolóxica de Galicia (Amtega) y que supone un primer desembolso de 20,2 millones de euros en dos ejercicios. Servirán para retirar un variado parque de puestos digitales basado en el modelo tradicional de equipos de mesa y portátiles físicos. Su diversidad, tanto en la fecha de adquisición como en las características de sus procesadores, dificulta su mantenimiento y la rápida extensión y posteriores actualizaciones del escritorio virtual que se quiere implantar para todos los empleados y que es el que permitirá acceder a las funciones en remoto, cada uno con su acceso o su tarjeta. 

La idea es adquirir nuevos dispositivos que se dividirán entre portátiles de trabajo, portátiles ultraligeros y tabletas, complementados con periféricos adaptados a cada trabajador. Y habrá cinco perfiles de usuarios: los puestos fijos convencionales; los de alta movilidad; los técnicos avanzados que también podrán trabajar fuera de las sedes oficiales; los ordenadores para espacios comunes; y los equipos de funcionarios susceptibles de teletrabajar, que será el más habitual y que está compuesto por un portátil que se complementará en el puesto presencial con una pantalla fijo.