Roberto Sánchez: «Habrá ayudas para que el 5G llegue cuanto antes hasta cualquier granja»

Juan María Capeáns Garrido
juan capeáns SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

XOAN A. SOLER

La tecnología será clave en la medicina o el desarrollo del coche autónomo

06 jun 2021 . Actualizado a las 13:04 h.

Roberto Sánchez (Madrid, 1954) tiene una larga trayectoria como ingeniero en el sector privado y en el Ministerio de Economía, siempre vinculado al desarrollo tecnológico. En enero del 2020 ascendió a secretario de Estado de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información. Solo dos meses después la pandemia le preparaba una encerrona inesperada de la que ha salido razonablemente bien parado.

-¿Temió por el colapso digital?

-Teníamos confianza en unas redes que estaban muy desarrolladas, con una fibra óptica y una red de 4G muy extensa. Lo primero que hicimos fue poner en marcha un conjunto de medidas para limitar los efectos en los ciudadanos, y hablamos con los operadores para que centrasen todos sus esfuerzos en la red, limitando su acción comercial.

-Su capacidad de gestión depende en gran medida del sector privado, ¿cómo fue la respuesta?

-Extraordinaria. Firmamos un pacto por la conectividad con los operadores, que aceptaron condiciones como que no hubiera cortes de líneas, y se esforzaron por aumentar el volumen de datos sin coste adicional para los usuarios. Tuvieron un comportamiento ejemplar. Hubo generosidad por parte de todo el mundo, también de la sociedad, que se tuvo que ir a trabajar a casa con sus propios medios. Al final comprobamos algo que intuíamos, que España tiene buenas redes. No hubo cortes y no se degradó la calidad del servicio pese a que los tráficos crecieron un 80 %. Todo esto se daba por supuesto, pero hubo países de nuestro entorno, muy avanzados, que tuvieron problemas de saturación.

-Las administraciones impulsaron aplicaciones como el radar covid que no han sido tan decisivas en la gestión de la crisis.

-Yo creo que la tecnología sí funcionó, pero los procesos que la rodean, no tanto. O al menos no en todos los sitios.

-¿Será porque dependen del factor humano?

-No, más bien porque algunos responsables sanitarios no le prestaron tanta atención en un momento de máxima urgencia, lo que mermó la efectividad de la aplicación.

-Su departamento está inmerso de lleno en la segunda subasta de frecuencias 5G, ¿cómo va?

-Sí, estamos otorgando licencias por subasta a los operadores. En julio del 2018 fuimos con la primera tanda de frecuencias de 5G, y ahora estamos con la banda de 700 megahercios. A partir de ahí comenzará el despliegue más amplio de la red.

-¿Cuándo se podrá disfrutar del 5G en el interior de Galicia, por hablar de territorios poco poblados?

-Queremos que sea rápido, y por eso hemos hecho dos cosas. Hemos puesto obligaciones de despliegue en ciudades, poblaciones, carreteras y algún punto adicional. Para garantizarlo estamos planteando ayudas a los operadores a través de los fondos europeos para acelerar despliegues en zonas menos pobladas. Tradicionalmente, un operador podría tardar entre seis y ocho años en llegar a localidades de menos de cinco mil habitantes, nosotros queremos acelerar ese proceso con ayudas.

-Otra vez dependerá de los operadores privados.

-Sí, pero es que en la tecnología 5G no es como antes, cuando la prioridad era conectar a personas. Ahora se trata de comunicar lugares y cosas, el cambio es muy rupturista. Pienso, por ejemplo, en el desarrollo del automóvil autónomo o en cómo se podrán abordar operaciones con cirujanos que estarán a kilómetros de distancia. Van a cambiar muchísimas cosas: nuestras comunicaciones personales, por supuesto, pero también las comunicaciones entre objetos, entre máquinas, sin intervención humana. El 5G se irá integrando y al cabo de un par de años nos preguntaremos cómo hacíamos antes algunas cosas. Por eso habrá ayudas para desarrollarlo, para que llegue cuanto antes a las áreas urbanas, pero también a cualquier granja.

«Debemos trabajar con los ayuntamientos para dar cobertura a los cascos históricos»

El encuentro con el secretario de Estado se celebra en un hotel de Santiago. A pocos metros, en las rúas más nobles del casco histórico, hay vecinos esperando a que sus hogares se enganchen por primera vez a la fibra después de cablear las fachadas.

-Galicia cuenta con 47 cascos históricos y muchos problemas de conectividad, ¿qué propone?

-Esa ausencia de banda ancha es más habitual de lo que parece, también ocurre en barrios de Madrid, no se crea. Para solucionar el problema de los cascos histórico hemos puesto en marcha dentro del plan de conectividad digital medidas para trabajar con los ayuntamientos para dar cobertura y mitigar ese efecto. Una solución puede ser el 5G, pero no la única. A lo mejor hay fórmulas de cableado que se pueden realizar sin afectar al patrimonio, hay que continuar buscando alternativas.

-En Galicia hay localidades que multiplican su población en verano, ¿se podrá garantizar un buen servicio todo el año?

-Normalmente los operadores refuerzan las redes, que tienen configuraciones dinámicas. En tres meses de verano seguro que en Sanxenxo hay hasta diez veces más población que el resto del año, y hay que atender esa demanda reconfigurando las redes. Más difícil es cubrir los eventos especiales de un fin de semana o un evento concreto, pero incluso son capaces de hacerlo.

-Las tecnologías nos hacen la vida más fácil, pero también más cara. Las familias españolas pagan más que las europeas por la banda ancha y la telefonía.

-Si analizas el coste producto a producto es cierto que es más caro, pero con los paquetes, que es lo que contratan la mayoría de los españoles, no es así.

-Que los móviles de última generación cuesten mil euros también puede agrandar la brecha digital, ¿no cree?

-Claro, pero hay ofertas de todo tipo porque tenemos un mercado muy libre y competitivo. ¿Es razonable pagar mil euros por una camisa? Yo no lo haría, pero siempre hay alguien que quiere pagar por un diseño u otro.

-La conectividad en las escuelas no es opcional.

-No, por eso está incluida la compra de miles de ordenadores en la agenda digital hasta el 2025.