Rosas blancas para los amigos que nunca debieron irse

s. gonzález / l. penide REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

Familiares, amigos y profesores de Bea Fontenla despidieron este viernes a la joven en la iglesia de Carril
Familiares, amigos y profesores de Bea Fontenla despidieron este viernes a la joven en la iglesia de Carril MONICA IRAGO

Los tres jóvenes muertos en el accidente de Caldas fueron despedidos entre grandes muestras de dolor

05 jun 2021 . Actualizado a las 20:26 h.

Si cualquier muerte entraña un sentimiento de desolación y extrañamiento, la ruptura y el desgarro de la comunidad que sufre la pérdida, cuando quien se va es tan joven como lo eran Cristián Montes, Álex Castro y Beatriz Fontenla, las tres víctimas mortales del accidente de Caldas de Reis, el golpe adquiere una dimensión devastadora. Ayer, sus familiares, sus amigos, su gente, despidieron a los tres chavales que viajaban en el automóvil que chocó contra un camión de madrugada, sin poder asumir todavía lo que ha sucedido.

En Carril (Vilagarcía de Arousa) un buen número de compañeros de Beatriz Fontenla González, la chica de 18 años que se dejó la vida en la carretera junto a su novio y a un amigo, se arremolinaban en el atrio de la iglesia parroquial hacia las seis de la tarde. Hablaban entre ellos, hacían grupos y, por momentos, se daban ánimos unos a otros.

No es frecuente contemplar a tanta gente tan joven afrontando un trance como este. La vida pide otras cosas muy distintas cuando uno está abandonando la adolescencia para desplegar las alas y abrirse al mundo. Jamás decir adiós a una compañera en ese viaje que empieza y en el que se comparte casi todo. El dolor y el desconcierto cristalizaron en las palabras de una de las muchachas que forma parte de la pandilla de Bea, apenas un par de años menor que ella: «Yo todavía no me lo puedo creer, no puedo creer que no la vuelva a ver, es como si estuviese esperando que apareciese con su risa». La recordarán como la más alegre y animosa de las amigas: «Era muy buena, muy riquiña, y estaba haciendo las cosas muy bien».

La dirección y varios profesores del instituto Miguel Ángel González Estévez, en el que Beatriz cursaba primero de bachillerato en la modalidad de ciencias, también estaban allí. Una referencia para los chavales a la intemperie de una pérdida como esta. Aunque todavía no está definido, el centro le dedicará un pequeño homenaje a su alumna. Algo sencillo, con el valor que las pequeñas cosas encarnan a menudo cuando se trata de recordar.

Hay símbolos que, por alguna razón, sobreviven a los cambios. Prácticamente todos los chicos vestían de negro. Un grupo, probablemente las amigas más cercanas, aguardaba en un rincón con un manojo de rosas blancas. Un soplo de aliento para su familia. Una flor para representar el cariño profundo y duradero, la inocencia, la lealtad, la pureza y la juventud, el tiempo en el que nada malo debería suceder y las amistades duran para siempre. Así es como fue despedida Bea.

«No mellor da xuventude»

También en Caldas eran muchos los que ayer recordaban a Álex Castro, de 24 años, de quien destacaban su carácter y forma de ser, al tiempo que lamentaban profundamente lo ocurrido. «A morte pillouno no mellor da xuventude», señalaba una vecina.

Por su parte, en el vecino municipio de Moraña, el alcalde José Cela, junto con el resto de los integrantes de la corporación municipal, decidieron aplazar el pleno ordinario de junio «en sinal de respecto polos tráxicos accidentes que sucederon nas últimas horas e nos cales están afectadas varias familias do concello». En torno a las cuatro y media de la tarde, la iglesia de San Lorenzo acogió el funeral y posterior entierro de Cristián Montes, de 19 años, quien conducía el coche en el momento de producirse la colisión contra un camión al acceder a la N-640 desde el vial que conduce al embalse del Umia, en Caldas. El templo, que celebró los actos fúnebres entre estrictas medidas sanitarias para hacer frente a la pandemia del coronavirus, se quedó pequeño y algunos allegados de la familia del joven permanecieron en el exterior.

También el alcalde de Cuntis, Manuel Campos, se sumó a las condolencias, agradeciendo «o traballo de todos os equipos de emerxencias e corpos de seguridade que se desprazaron ao lugar coa máxima dilixencia para atender esta traxedia que nos ten conmocionados».

Por otro lado, los investigadores de la Guardia Civil ya se encuentran a la espera de conocer el informe forense y las pruebas toxicológicas, si bien este proceso podría demorarse aún algunas semanas.

Álex, Bea y Cristian, los tres jóvenes que perdieron la vida en el accidente de Caldas

María Hermida / Nieves D. Amil / Serxio González

«O coche veu como unha bala cara o camión e a miña muller saíu despedida voando co asiento». A Felipe Franco todavía se le entrecorta la voz al hablar. Está cansado y destrozado. Su mujer Gloria Outón está ingresada en el hospital con fracturas en el tobillo, rodilla, cadera, clavícula y brazo, además de un fuerte golpe en la cabeza. Él salió prácticamente ileso y narra lo que vivió poco antes de la medianoche cuando iban en ruta hacia A Estrada con el camión cargado de fruta. «Non deu tempo a nada, nin sequera a levantar o pé do acelerador. Apareceu no medio sen saber de onde», explica Franco sobre el accidente que acabó con la vida de los tres jóvenes en Caldas tras hacer una maniobra indebida a la altura del punto kilométrico 222, a la altura de San Andrés de César, en dirección al municipio de Cuntis.

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