Las dos horas más tensas en Meirás: la cita que pudo frenar la invasión aliada

Mila Méndez Otero
Mila mendez A CORUÑA

GALICIA

BLANCO

Un libro arroja luz sobre la visita del enviado de Churchill a Galicia ante la «Hora Zero», en el ecuador de la Segunda Guerra Mundial

16 may 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

«El embajador llegó al pazo un cuarto de hora antes de lo previsto, a las seis menos cuarto de la tarde (...) lo encaminan al Gabinete del general Franco. Los dos conversaron durante más de dos horas». La investigación que recoge el profesor de Historia Contemporánea de la USC en Hora Zero (Cátedra), Emilio Grandío Seoane (A Coruña, 1963), bien podría servir de guion para una de las novelas de espías de John le Carré. Esta ocurrió en el ecuador de la Segunda Guerra Mundial. Un conflicto en el que España tuvo un papel destacado, muchas veces no visible, y con un pasaje clave que se fraguó en Meirás.

«Era onde Franco pasaba os seus veráns e aquí tivo lugar a reunión coa que practicamente se pecha unha etapa e se abre outra nas relacións hispano-británicas», resume el historiador. Pero, antes de continuar, debemos ponernos en contexto.

Verano del 43, en los mismos días, en torno al 20 de agosto, en los que Churchill se reúne en Quebec con Roosevelt para decidir la estrategia en el Mediterráneo y el Atlántico, lo que implica a la Península, el primer ministro británico le encomienda a su embajador en España, Samuel Hoare, que medie con Franco. Quiere que el dictador tome bando o, mejor dicho, que deje de inclinarse a favor del Eje.

Samuel Hoare fue embajador de Reino Unido en España
Samuel Hoare fue embajador de Reino Unido en España

«As informacións e contrainformacións son constantes e, neses días de tanta tensión, colle forza un rumor: a invasión aliada sobre a Península. Sería a través dun desembarco británico polo río Texo. Churchill bautizouno como a Hora Zero e tiña data: o 8 de outubro», detalla el profesor.

Golpe contra Franco

La información reunida a partir de los archivos británicos, los National Archives, de los escritos personales de Hoare, de documentos de Westminster y de EE.UU. así como de tribunales militares en el Archivo Intermedio Militar Noroeste, en Ferrol, han permitido al historiador recomponer el rompecabezas que tejió el Foreign Office en España desde antes da Guerra Civil.

«O Reino Unido xogou sempre a ambigüidade. Na segunda metade da Segunda República teme que o país se converta nunha nova ‘‘república soviética''. Oficialmente, no golpe militar a súa política é a de non intervención», cuenta Grandío. Las injerencias son a través de sus agentes.

Avanzada la Segunda Guerra Mundial, la preocupación inglesa muda: «Ven a España como un país fascista, como Italia». Y es aquí cuando comienzan a trabajar para que Franco caiga. «Non queren unha volta republicana, senón a restauración monárquica. Ese é o plan ata o 42, 43. Pero a popularidade de don Juan non era excesiva e son partidarios dun xeneral liberal que permita a restauración monárquica, mesmo unha posible convocatoria electoral», matiza Grandío. Los servicios de sabotaje ingleses buscan un golpe militar interno.

Franco en su despacho de Meirás
Franco en su despacho de Meirás

La estrategia surte efecto. Los procuradores, entre ellos el duque de Alba, firman una carta en la que le piden a Franco que abandone en favor de don Juan. Los compañeros de armas en la sublevación militar del 36 preparan otra que no llegan a mandar, pero llega a oídos de Franco. Días antes de que Hoare se desplace a Galicia, cazas ingleses lanzan bombas sin detonar en la ría de Ferrol. Otros bombardean submarinos alemanes o sobrevuelan territorio español. El dictador está contra las cuerdas. ¿O no?