La vivienda registrada en Oia escondía un laboratorio para retirar coca adherida a objetos

JAVIER ROMERO / MÓNICA TORRES OIA / LA VOZ

GALICIA

MONICA IRAGO

Se desmanteló hace un mes y estaría preparado para extraer la droga impregnada y, con el tratamiento adecuado, reconvertirla en polvo blanco

29 abr 2021 . Actualizado a las 21:24 h.

Vivienda rústica rehabilitada y habitada en régimen de alquiler. Se ubica en el núcleo de Mougás, Oia, entre más casas de piedra en una aldea aislada. Los últimos inquilinos de este chalé de piedra no pasaban desapercibidos a ojos de sus vecinos. «Coches todos os días e a todas horas entrando e saíndo, tamén moitas mulleres», explican aún con el susto en el cuerpo tras amanecer, el martes, con un amplio despliegue de la Policía Nacional y de la Guardia Civil a las puertas de sus casas. Eran las 7.00 horas, rodearon el chalé y agentes de ambos cuerpos hicieron su trabajo con la autorización del Juzgado de Instrucción número 1 de Cambados. Cierre de piedra y portalón metálico. Ya dentro, suelo adoquinado, rampa en sentido descendente para llegar al garaje y escalera, de frente, para acceder a la vivienda.

El escenario hallado en el interior tampoco sorprendió a los investigadores de las siete unidades policiales que participan en el procedimiento. Se toparon los restos de un laboratorio con todo lo necesario para manipular cocaína. El hallazgo incluso se extendió en forma de bulo por el vecindario. Ya dentro, en la vivienda, se pudo constatar que el laboratorio desmantelado no solo estaría preparado para la manipulación de esta droga aplicando porcentajes de otras sustancia de corte para ganar cantidad. También contaría con las herramientas necesarias para una operación mucho más completa: extraer cocaína impregnada en objetos que, con el tratamiento químico correcto, se vuelve nuevamente blanca y polvorienta. Todo apunta a que los 400 gramos decomisados en el operativo del martes podrían proceder de un envío en ese formato. 

¿Proveedor sudamericano?

El método no resulta novedoso. En el 2019, en Vigo, se juzgó a una organización que añadía la coca a maletas, equipajes de mano y bolsos. Y en España, en los últimos años, hubo más casos que, a grandes rasgos, mantienen un patrón común. La organización encargada de extraer la droga de los objetos necesita obligatoriamente de una persona con conocimientos de química -llamada cocinero- para realizar todo el proceso de extracción y tratamiento para la venta y consumo. Pero por encima de todo hace falta un proveedor que envía la droga en los diferentes objetos. Lo que evidencia cierto poderío por su doble capacidad para ofrecer la mercancía y ocultarla de una forma sofisticada. El patrón común observado indica que ese proveedor suele ubicarse en Sudamérica, lo que amplia la capacidad para traficar.

Está por ver qué ocurre en el caso de la operación Buchaca-Gofre hasta conocerse los roles incriminatorios atribuidos a los investigados. Hoy pasan a disposición 10 de los 11 detenidos (uno fue puesto en libertad tras su arresto en Ferrol) el martes en el chalé de Oia, en O Porriño, Vigo, A Cañiza, Cambados, A Illa y Sanxenxo. La tesis policial mantiene que los 11 detenidos, aunque se dedicarían a la venta de coca y heroína por igual, no todos mantienen relación ni se conocen entre ellos. Otros sí, lo suficiente, según la misma tesis policial, para relacionarlos y probar su relación con los cinco kilos de heroína y los 400 gramos de cocaína requisados.

Pequeños grupos dispersos a modo de células repartidas por buena parte de la provincia, teniendo, según el balance de los registros, su bases logísticas en el chalé de Oia y en Vigo, a través del narcoabogado Manuel Estévez. A partir de ahí el mercado llegaría hasta donde abarque la demanda. La inteligencia policial revela que llegaban por igual a las provincias de Lugo y Ourense, o que ponían kilos sueltos de heroína en Ferrol. A mayores, la rocosa prueba que implica gestionar un laboratorio de cocaína.

Manuel Estévez, en una imagen de archivo
Manuel Estévez, en una imagen de archivo pita

De estudiar Derecho en la celda a erigirse en el misterioso «Jacinto» 

e. v. pita

Manuel Estévez se despertaba a las tres de la madrugada en su celda de A Lama, en la que estaba solo, para estudiar Derecho y comparar exámenes. Tenía 53 años y le quedaban seis más entre rejas. Comenzó como maquinista de tren, pero lo pillaron con un alijo de heroína en O Porriño. Como hombre de letras y afable, otros reclusos le pedían que cubriese sus formularios para solicitar permisos o apelar. Salió de A Lama en el 2012 con el título de la UNED bajo el brazo y montó un bufete en la calle Coruña, frente a los juzgados de Vigo. Viejos amigos del penal lo llamaban y ganó muchos pleitos. Hizo agenda. Si había redadas, iba a A Lama a pescar clientes. Le llovieron entrevistas por su reinserción.

Todo iba bien hasta que en el 2017 la policía hizo escuchas a un narco de Arousa y descubrió que debía consultar en Vigo a un misterioso jefe apodado Jacinto o el Cura, un intermediario con contactos de alto nivel. Cuál fue la sorpresa cuando el sospechoso y un enlace subieron al despacho de Estévez. La policía averiguó que planeaban traer cocaína desde Colombia (resultó fallido) y un tráiler desde Bulgaria con 60 kilos de heroína a una nave de Caldas de Reis, el mayor alijo de Galicia en 18 años. Según un detenido, Jacinto llegó, contó el dinero y eludió el cerco policial. Estévez siguió libre e insistió en su inocencia. La Audiencia lo consideró el cerebro y le cayeron 9 años de cárcel. Tras agotar los recursos, la semana pasada tenía que ingresar en prisión, pero la Audiencia lo aplazó porque él estaba en cuarentena por covid. El lunes, la policía lo arrestó por otro alijo. Supuestamente, él guardaba un kilo de heroína.

Policía Nacional y Guardia Civil arrestan a once personas en Galicia e incautan cinco kilos de heroína

J.R. / Mónica Torres / E.V. Pita

Decenas de agentes de los equipos especializados en la lucha contra el crimen organizado de la Policía Nacional y de la Guardia Civil desplegaron en la madrugada del lunes al martes un gran operativo antidroga en buena parte de la franja atlántica de Galicia. Según confirmó el Tribunal Superior de Xustiza, es una operación dirigida por el Juzgado de Instrucción nº1 de Cambados. Se realizaron registros simultáneos a primera hora de la mañana en Cambados, A Illa, Porriño, Ponteareas, Tui, Vigo y Ferrol. La causa ha estado secreta hasta este martes.

Han sido detenidas once personas, aunque el operativo sigue abierto, dirigido contra una organización especializada en traficar con heroína, sustancia de la que se han localizado cinco kilos, además de otros 400 gramos de cocaína y 8.000 euros en metálico. Entre los detenidos figura un viejo conocido de la Justicia, Manuel Estévez, abogado y condenado a 9 nueve años de cárcel en el 2020 por otro alijo de heroína. Está previsto que las personas apresadas pasen el jueves a disposición judicial. 

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