La Xunta gastó 629 millones extra durante la pandemia, pero solo 60 computarán finalmente en su déficit

Juan María Capeáns Garrido
juan capeáns SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

Xoán A. Soler

El imprevisto contable ha sido compensado con 540 millones por parte del Gobierno de España, por lo que Galicia cierra esta cuenta con un balance negativo de 90 millones de euros

16 abr 2021 . Actualizado a las 07:28 h.

La Xunta ya conoce cuál ha sido la factura de la pandemia en el 2020. La Administración gallega, a través de sus diferentes departamentos, gastó 629 millones de euros extraordinarios sobre su presupuesto, de los que 270 se destinaron a la sanidad; 116 a educación; 70 a acciones de los servicios sociales; y 53 a políticas de empleo, entre las partidas más relevantes. El imprevisto contable ha sido compensado con 540 millones por parte del Gobierno de España, por lo que Galicia cierra esta cuenta con un balance negativo de 90 millones de euros. Según explicó el presidente de la Xunta tras la reunión semanal con los conselleiros, un tercio de esta cifra se ha asumido a través de modificaciones en los propios presupuestos, por lo que solo 60 millones computarán como déficit. Feijoo aclaró que Madrid rebaja esa diferencia entre lo gastado y lo recibido a 45 millones de euros.

La recepción de los fondos estatales ha permitido fijar el desvío del déficit el año pasado en un 0,1 % respecto al PIB, cuando las comunidades tenían de margen hasta el 0,6 %. Según los datos de Facenda, Galicia cerró el 2020 con un diferencia de deuda con la media autonómica de 7,2 puntos, el máximo histórico; y fue la tercera comunidad con menor endeudamiento, con un 19,9 % en la ratio deuda/PIB, mientras que la media del resto de las Administraciones autonómicas se sitúa en el 27,1 %.

Otro de los objetivos que se puso el Gobierno gallego fue pagar a tiempo a sus 14.800 proveedores, que vieron satisfechas más de 600.000 facturas por 3.380 millones de euros en 18,7 días de media, frente a los 34,5 que necesita el conjunto de las comunidades. Dentro de un año peculiar, Feijoo también destacó la decisión de la Xunta de demorar el cobro de impuestos autonómicos y la de activar la obra pública tan pronto se pudo, medida que, a su juicio, ha supuesto convertirse en la comunidad más inversora.