El Parlamento celebra el ejercicio de concordia y cesión que supuso el Estatuto de Galicia

Feijoo elogia el marco del autogobierno como «a historia dun éxito» y el presidente del Tribunal Constitucional destaca el consenso que propició


Hace una semana que el Parlamento gallego entregó sus medallas a los miembros de la centenaria Xeración Nós, cuyas ideas alumbraron los primeros esbozos del autogobierno gallego. Pero este mes, que el Estatuto de Autonomía de Galicia cumple 40 años de vida, no dejó pasar la ocasión de dedicarle una jornada conmemorativa con la que remarcar el ejercicio de diálogo y de cesión entre diferentes fuerzas políticas que supuso la aprobación del marco estatutario, peto también la construcción de todo el edificio institucional autonómico, desde el propio Parlamento hasta la Xunta, y órganos asesores o de control externo como el Consello da Cultura Galega, el Consello de Contas, el Valedor do Pobo, aparte de un corpus jurídico propio formado ya por 437 leyes o reformas normativas.

La sesión de análisis contó con la participación del presidente del Tribunal Constitucional, Juan José González Rivas, en la apertura, y con el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, en la clausura, junto a varios académicos y directores de medios de comunicación que abordaron en dos mesas redondas lo que supuso la aprobación del texto estatutario y el camino iniciado a partir de su entrada en vigor en 1981.

«O autogoberno galego é a historia dun éxito», manifestó tajante Feijoo, que previno contra cualquier intento de «derrogar o que funciona», en alusión al Estado de las Autonomías plasmado en la Constitución, que si bien dijo que no se trataba de una solución «máxica ou perenne», sí que creó un camino por el que transitar, así como las herramientas que le permitieron a Galicia desarrollar sus propias políticas «mantendo as rendas das súas decisións».

Insistió Feijoo en ensamblar la Constitución española y el Estatuto, pues dijo que son los textos por los que España y Galicia «fúndanse e fúndense» como democracias, y que sobreviven a las «ficcións políticas» alimentadas desde algunos ámbitos. A diferencia de la fractura social creada en Cataluña, el mandatario autonómico valoró que aquí se apostara por «manter a unidade dos galegos coma un principio sagrado».

El presidente del Tribunal Constitucional, que tiene raíces en el municipio ourensano de Xunqueira de Ambía, elogió a Galicia como una comunidad «ejemplar» por la forma en que ha desarrollado los principios básicos del Estado de derecho. Del Estatuto gallego, que también ligó con el pacto constitucional, dijo que fue fruto del «diálogo, la concordia y la cesión». Y el marco estatuto muestra, en palabras de González Rivas, que «si queremos llegar a una política consensuada, si queremos llegar a una solución pacífica de los problemas», el camino a seguir pasa por «ceder en el esfuerzo común» para buscar soluciones comunes y válidas para todos, y no claudicar ante las posiciones más partidarias.

También el jefe del Legislativo, Miguel Ángel Santalices, destacó que el Estatuto gallego es resultado del consenso constitucional, que «paseniñamente, sen case facer ruído, pero sen pausa» propició que Galicia se situara «entre os territorios con maior capacidade de autogoberno de Europa». También habló Santalices de Galicia como «acerto de integración», por practicar una autonomía con «lealdade institucional e constitucional», hasta el punto que dijo, en alusión velada a Cataluña, que en la Cámara gallega «non se tomará ningunha decisión sen o debido respaldo dos servizos xurídicos».

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