Archivada la petición para revisar la muerte de un guardia civil en Poio en 1990

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La familia había pedido que se reabriera el caso al entender que el deceso fue violento. La investigación mantiene que fue un suicidio

02 abr 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

La Audiencia Provincial de Pontevedra ha archivado un caso para el que solicitaba su reapertura 31 años después. Se trataba del fallecimiento de un guardia civil, deceso que se consideró un suicidio y no una muerte violenta. La víctima es Agustín Rodríguez Pérez, que prestó el 13 de agosto de 1990 el último servicio de su vida. Él y 39 agentes más de la Guardia Civil, integrantes de la Compañía Virgen del Camino de León, se desplazaron ese año a las Rías Baixas para reforzar la presencia policial en controles, registros o detenciones. Todo en el marco de la operación Nécora, lanzada dos meses antes. Se hospedaban en un hotel de Poio que servía también de base.

Agustín, de 23 años y oriundo de Quintana del Castillo (León), bajó aquella mañana de su habitación vestido de paisano y equipado con su arma corta reglamentaria para iniciar el turno a las 6.00 horas. Desayunó en la cafetería del hotel y salió del edificio para ocupar su puesto, a 200 metros. Allí estaban los coches oficiales de la Guardia Civil y su único cometido era vigilarlos. Lo siguiente, a las 7.50 horas, fue el hallazgo del cadáver de Agustín, en el asiento del piloto de un coche, con un tiro en la sien, sujetando la pistola con una mano y manchas de sangre dentro y fuera del coche oficial. La investigación iniciada entonces por el Juzgado de Instrucción número de 3 Pontevedra determinó que el hombre se suicidó.