Las obras en el pazo, el penúltimo choque entre el Gobierno y la Xunta por Meirás

Madrid dice que informó de unos trabajos que la consellería tiene que autorizar al tratarse de un bien de interés cultural


Redacción / La Voz

¿Sabía la Xunta que el Gobierno de Pedro Sánchez estaba haciendo obras en el pazo de Meirás, un bien de interés cultural para el que se necesita autorización previa de Patrimonio? El Ejecutivo asegura que sí, y que la comunicación se realizó el pasado día 5 de marzo. Y por eso el delegado del Gobierno en Galicia, Javier Losada, se preguntó ayer «si en la Xunta hablan entre ellos», al salir al paso de la acusación hecha el día anterior desde la Consellería de Cultura, que requirió al Ministerio de Hacienda «un proxecto técnico completo no que se describan en detalle as intervencións previstas nas torres de Meirás», una documentación que no le ha sido entregada y que «é un paso previo legal indispensable para que ditas obras se poidan realizar, xa que deben contar coa autorización de Patrimonio».

El propio conselleiro de Cultura, Román Rodríguez, insistió ayer en que el Gobierno central no ha presentado «a documentación necesaria» para unas obras que ya han comenzado, como trascendió el martes, después de que el Consejo de Ministros tomase conocimiento del gasto de 400.000 euros para las obras urgentes a realizar en el pazo.

El de las obras es uno más de los rifirrafes entre el Gobierno y la Xunta desde que la Abogacía del Estado logró en los tribunales la recuperación para el patrimonio público del edificio que estuvo en manos de los Franco los últimos 82 años.

Carmen Calvo y Feijoo, los primeros

Las diferencias se dejaron ver ya el día anterior a la entrega simbólica de las llaves de Meirás, cuando la vicepresidenta Carmen Calvo y el presidente Feijoo se reunieron en A Coruña para empezar a diseñar el futuro del pazo. Calvo planteó objetivos irrenunciables: recuperar la memoria democrática con un «nuevo relato» del pasado del pazo en manos del dictador y de su familia y eliminar el «enaltecimiento del franquismo» que se escenifica en todos los rincones de las torres. Calvo fue tajante: «El pazo debe contar la verdad sobre lo ocurrido con el dictador Franco, pero no puede ser un recordatorio nostálgico del franquismo ni servir para su blanqueamiento».

Feijoo ya hizo puntualizaciones ese día, y recuperó otra memoria, la de Emilia Pardo Bazán, la escritora que ideó el pazo y que fue su primera residente. El presidente de la Xunta ya dijo entonces que «sería un error, y una oportunidad perdida, limitar el uso de Meirás a una sola parte de su historia, identificándolo como el lugar donde veraneaba unas semanas al año el general Franco». Argumentó que la memoria no puede ser selectiva y que la historia de Meirás estaba ligada a Pardo Bazán: «Poner en valor su obra y su legado es un proyecto de memoria completa, sin ocultar, por supuesto, que allí pasó varias semanas al año el dictador, y su familia tras su muerte».

Las medallas Pardo Bazán

La cuestión del relato no es menor, pues es, seguramente, el principal escollo en este momento entre la Xunta, del PP, y el Gobierno central, del PSOE, respecto al pazo. Desde Galicia se insiste en Pardo Bazán como la gran protagonista de los usos futuros del pazo. Lo demostró a principios de este mes de marzo la Xunta cuando sorprendió al pedir el pazo para entregar las medallas de igualdad que llevan el nombre de la escritora. El Gobierno le negó las dependencias con el argumento de que el recinto estaba en obras. Además, desde Madrid se quiere ampliar el foco más allá de Pardo Bazán. «La historia del pazo hay que contarla completa», sostiene el secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez, que preside la comisión que estudia el futuro más inmediato de Meirás. Martínez trabaja en la idea de crear una exposición que recorra e interprete todas las fases del inmueble, «desde Pardo Bazán y la dictadura franquista hasta la reivindicación por parte del pueblo gallego, de sus instituciones y de la Administración General del Estado para recuperar Meirás para el patrimonio público».

Colaboración en los tribunales

La concordia solo se mantiene en los tribunales, donde la Xunta se adhiere al recurso del Gobierno presentado ante el Tribunal Supremo para no tener que indemnizar a los Franco. Pero poco más. La Xunta ya presiona para tener la cesión de la gestión del pazo. Pero el Gobierno central esgrime que aún no ha terminado el proceso judicial: «En estos momento es Patrimonio del Estado el que tiene la titularidad del pazo de Meirás».

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