El alcalde de Catoira se propone agotar el mandato y superar el laberinto político

Serxio González Souto
s. gonzález CATOIRA / LA VOZ

GALICIA

MARTINA MISER

«Debe quedar claro que cando recuperei a alcaldía en xuño non foi porque me apoiase o PP, senón como candidato máis votado»

22 abr 2021 . Actualizado a las 20:28 h.

El socialista Alberto García no es político que se arrugue con facilidad. Cierto que la gobernabilidad del pequeño municipio de Catoira se ha complicado extraordinariamente, a la vista de su abierto enfrentamiento con el BNG y de las disensiones surgidas en el seno de su propio grupo. Nueve meses después de su regreso a la alcaldía, ni siquiera la buena sintonía que ha demostrado hacia él un Partido Popular que hasta ahora lo tenía debajo de un diente le garantiza una gestión estable, dada la delicada aritmética del pleno que preside, con cinco concejales del PSOE en franco descontento, tres del Bloque y otros tres del PP. «Pero todo o mundo sabe que a miña intención é esgotar o mandato, quitando algún militante de onte para acá». Así valoró ayer el veterano regidor la idea de hacerse a un lado para facilitar su relevo y un pacto con el BNG.

García levantó el bastón de mando por primera vez en 1989 y solo lo cedió durante un año a favor del nacionalista Xan Castaño, al que había apoyado el PP.

La lista más votada

Existe un acuerdo que el propio García alcanzó con la dirección provincial del PSdeG para evitar una escisión en el grupo municipal. Aunque uno se abstuvo, sus compañeros lo votarían para que recuperase la alcaldía como candidato de la lista más votada en el 2019, tras el fracaso de la moción de censura, que él mismo promovió junto al PP, y la dimisión de Castaño. La condición para ello era que, transcurrido un tiempo, renunciase para dar paso a otro concejal socialista. Sucede que el regidor defiende su condición de ganador de las elecciones -de hecho, con mayor o menor margen, se ha impuesto en todas ellas desde 1991- para continuar en el cargo hasta el final. «E debe quedar claro -añade- que cando recuperei a alcaldía en xuño non foi porque me apoiase o PP, senón como candidato máis votado».

García admite, por último, que fue interceptado por la Guardia Civil en el vecino concello de Caldas en pleno cierre perimetral. «Pero -alega el alcalde- non fun atracar ningunha farmacia, senón mercar medicamentos á farmacia que vou sempre e está a catro minutos de Catoira».

El socialista Alberto García, a la derecha, recuperó la alcaldía de Catoira, que había perdido tras las elecciones

Catoira, una brisca política sin triunfos

serxio gonzález

A simple vista, la aritmética resultante de las municipales del 2019 -cinco concejales para el PSOE, tres para el BNG y otros tres para el PP- dibujaba una gobernabilidad no muy complicada para un pequeño municipio que, enclavado a orillas del Ulla, apenas supera los tres mil habitantes. Los números de aquellos comicios sirvieron, sin embargo, un cálculo envenenado que, sin llegar al ecuador del mandato, ha propiciado el primer relevo en la alcaldía en treinta y tantos años, dos votaciones a diestro y siniestro del PP, una moción de censura impensable que naufragó en la orilla y, por fin, el regreso de un antiguo poder que hizo que cualquier alianza más o menos homologable por las fuerzas en liza saltase hecha pedazos.

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