Feijoo recupera a Romay para dirigir la Fundación Alfredo Brañas, el «think tank» del PP

El presidente de la Xunta confronta el galleguismo del PP al del BNG, «que copia o modelo independentista» de ERC y Bildu

Feijoo, ayer, con José Manuel Romay Beccaría
Feijoo, ayer, con José Manuel Romay Beccaría

santiago / la voz

Fue Manuel Fraga quien en 1983 impulsó junto a Filgueira Valverde o Suárez Núñez la Fundación Alfredo Brañas, un foro creado para reivindicar la obra y el pensamiento del autor de El regionalismo (1889), y también para darle sustrato ideológico a un PP gallego que siempre concilió el galleguismo con la unidad de España y la apertura de miras hacia Europa. El comité ejecutivo del PPdeG, reunido ayer en Santiago, decidió adscribir esta entidad al partido -a imagen y semejanza de la Fundación Pablo Iglesias del PSOE o la Galiza Sempre del BNG-, al tiempo que rescata a José Manuel Romay Beccaría, exministro de Sanidad y mentor político de Feijoo, para presidir este think tank, el verdadero laboratorio intelectual de los populares gallegos.

El propio Romay, de 87 años, escuchó en directo la reivindicación de su figura que hizo el que fuera uno de sus discípulos más destacados, Alberto Núñez Feijoo, que trabajó a las órdenes del exconselleiro y exministro de Sanidad durante más de una década. «É unha honra -señaló Feijoo- entregarlle a fundación a un político limpo e honesto».

El presidente de la Xunta aprovechó su intervención para ensalzar la figura de Brañas como la de un catedrático de Economía Política que enhebró hace más de cien años el ideario del actual PPdeG, un galleguismo «que non divide», preció Feijoo, sino que es abierto e integrador.

Contrapuso este pensamiento al que representa el BNG, al que acusó que pretenden defender Galicia «copiando o modelo do independentismo vasco ou catalán ou pedindo o voto na mesma papeleta onde participaba Esquerra Republicana e Bildu». El del PP gallego es un pensamiento -añadió- libre de «dogmatismos» y sin ataduras, y entiende el mandatario autonómico que los gallegos supieron siempre valorarle al confiarle el Gobierno de la Xunta «nos momentos cruciais» de la crisis y la pandemia.

La normalidad, en otoño

El presidente gallego inició su discurso recordando el año que llevamos de pandemia, y agradeciendo el trabajo realizado en este sentido por todos los miembros de su partido. Fue un año «durísimo», dijo, pero en que renovaron los ánimos «para finalizar, espero que no outono, unha pandemia que veu a cambiar tantas cousas e que tamén nos ensinou moitas cousas».

Evocó Feijoo el 13 de marzo del 2020, hace justo un año, cuando declaró la emergencia sanitaria. «Galicia anticipábase», reivindicó, mientras el Gobierno central «discutía» y «dubidada».

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El exministro presentó sus memorias acompañado de Feijoo y Rajoy

Un desfile de pensadores encabezado por «los más grandes, los definitivamente inmortales Nicola Maquiavelo, Alexis de Tocqueville y Max Weber» reemplazó ayer al público ausente en la presentación de las memorias de José Manuel Romay Beccaría (Betanzos, 1934) en la sede de Afundación en A Coruña. «Un libro real de un personaje real», introdujo Alberto Núñez Feijoo en un acto cerrado y emitido en streaming por la pandemia pero abierto a una segunda entrega cuando sea posible, emplazó el presidente de la Xunta.

El betanceiro, que fue letrado con 25 años y presidente del Consejo de Estado en dos ocasiones, conselleiro otras tantas, ministro, diputado, vicepresidente de la Xunta y secretario general de Sanidad en 1963 -Mariano Rajoy habló de una campaña de vacunación de la polio que puso en marcha y mereció las alabanzas de la OMS-, entrega en Vida y pensamiento político una obra extensa que compendia 60 años de vida pública. «Visto lo visto -resolvió el expresidente del Gobierno- no seré yo el que pida que vuelva Romay, pero sí seré el que se lo cuente a ustedes». Y contó. Su amistad, «que no es tan fácil cuando de política se trata»; su experiencia compartida en el bando «del birrete, en oposición al de la boina, aquella imagen elitista nuestra»; su faceta más destacada, «en mi opinión, la de gobernante ejemplar», y su contribución al PP. «Ojalá todos entendiesen el partido como lo hacía Romay», un hombre «culto, eficaz y bueno que de todo esto podría presumir si quisiera, pero nunca quiso», elogió Rajoy, firma del primer prólogo del libro.

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