La nueva realidad de los juicios: «Señoría, mi cliente no le escucha»

Gladys Vázquez REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

Imagen de un juicio el miércoles en la Audiencia Provincial de Ourense en la que se aprecia la separación con mamparas, la señal por vídeo y las fundas de plástico en los micros. La entrada a la sala no está permitida y los testigos lo hacen solo en el momento de declarar
Imagen de un juicio el miércoles en la Audiencia Provincial de Ourense en la que se aprecia la separación con mamparas, la señal por vídeo y las fundas de plástico en los micros. La entrada a la sala no está permitida y los testigos lo hacen solo en el momento de declarar OSCAR PINAL

Prevalecen las videollamadas, pero las vistas se suspenden por fallos técnicos

14 mar 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

«Esta mañana tuve un juicio que se suspendió. No conseguía hablar con mi defendido. Estábamos a gritos». Ese es el relato que hace el abogado penalista Ramón Sierra de una vista que tenía lugar el pasado miércoles en A Coruña. A su cliente le piden nueve años de prisión y no fue trasladado al juzgado. Declaró por videollamada desde la cárcel de Teixeiro mientras su abogado estaba en la sala. La comunicación fue imposible.

Este es solo un ejemplo de la realidad de los tribunales. El covid-19 se ha llevado por delante el modo de proceder de los juzgados. Hace solo dos días sucedía algo similar en un juicio por violencia machista, también en A Coruña: la defensa de un joven, para el que la Fiscalía pide 12 años de cárcel, solicitó que se suspendiese la vista para que su cliente estuviese en la sala.

Desde hace un año la consigna es clara. Lo dice el decreto ley del 28 de abril: como mínimo hasta el 20 de junio del 2021 las vistas telemáticas tienen la preferencia.

«Salvo en penas elevadas o delitos graves, no se está trasladando a los acusados y eso es un problema. El defendido se pone nervioso, muchas veces no escucha. Si hay algún cambio en el proceso, no se lo puedo transmitir cara a cara. Mi cliente en el juicio que se suspendió me decía: quiero estar contigo. Tenía razón. Es importante que el juez vea los gestos, el tono de voz de la persona. ¿Cómo interpretas sino que alguien te miente?», relata Sierra. Y es que no tener ese contacto físico destruye de por sí el concepto de juicio oral. A esto hay que sumarle que la Administración de Justicia no ha podido adaptarse tecnológicamente a las actuales necesidades. En la prisión de Teixeiro, por ejemplo, solo hay una sala para videollamadas. «Faltan medios. Es clave tener contacto con la persona a la que representamos, también por otro aspecto: existe el secreto profesional y es importante que lo que hables con esa persona no lo escuche nadie. A muchos esto les puede parecer ridículo, pero si defiendes a un narcotraficante que está investigado con intervenciones telefónicas, ¿cómo te va a hablar de ciertas cosas si no sabe quién escucha? Está en su derecho», explica el letrado Manuel Ferreiro, que añade que los criterios no están unificados a nivel nacional. Él ha pedido comparecer de forma telemática en juicios en otros puntos de la geografía y se lo han denegado. «Queda a ojo de buen cubero del juez correspondiente», explica.

«Es importante que el juez vea los gestos, el tono de voz de la persona. ¿Cómo interpretas sino que alguien te miente?»

Los profesionales consultados entienden que el escenario no es el mejor, pero también admiten que esta es la fórmula de futuro. «Es lo idóneo pero, en función de la sala, hay jueces que se enteran o no. Hay fiscales que dominan bien el tema tecnológico, pero también te encuentras con vistas en las que el audio funciona fatal. Y si no funciona, es algo que priva de una defensa correcta. La Justicia pone a nuestra disposición los medios que tiene. Yo el jueves tuve que decir: ‘Señoría, mi cliente no le escucha’. No se estaba enterando de lo que decían la jueza y la fiscal», dice el abogado Luis Jurado. En el caso que explica, tanto él como la persona a la que representa intervenían en la vista de forma telemática. La jueza y el Ministerio Fiscal estaban en la sala. «Hay otro detalle. En un juicio, mi cliente del turno de oficio estaba en Toledo porque se había mudado. Yo necesitaba hablar con él previamente, y no pudimos. Nos comunicaron de forma telemática antes de la vista y menos mal que tuve la previsión de no hablar ciertas cosas. Había alguien en la sala, pero no lo veíamos en el plano que facilitaba la cámara. Otro aspecto importante: cuando vas a un juicio, puedes ver quién hay en los pasillos y eso es clave. Si la parte contraria no comparece y no hay intención de continuar con el procedimiento, no tienes por qué llegar a una conformidad. El otro no te va a acusar», añade Jurado.

En la parte positiva destacan el ahorro de tiempo y de desplazamientos. Otro abogado, el vigués Manuel Iglesias, lo ve un salto cualitativo: «Es cierto que todo ha ido a peor. Hay más retrasos y burocracia, pero es bueno que la tecnología irrumpa con fuerza. Antes, tanto las partes como los testigos, se tenían que desplazar. En muchos casos, cientos de kilómetros. Llegabas al juicio y por cualquier motivo se suspendía. Eso es arcaico. Hace pocos días fui a un juzgado por una conformidad en una alcoholemia. Son cinco minutos, pero estuvimos allí desde las diez de la mañana hasta las dos de la tarde».

Mascarillas, mamparas y salas a puerta cerrada, pero sin protocolo específico

El Tribunal Superior de Xustiza remarca el esfuerzo que están haciendo los funcionarios, pero lo cierto es que no existe un protocolo covid. La norma es la que se aplica en todo el ámbito laboral: las salas se ventilan, se desinfectan, y los allí presentes tienen que mantener la distancia y usar mascarillas. Hay casos en los que se han tenido que separar los puestos con mamparas. Desde el TSXG destacan que no ha habido contagio alguno en las sedes judiciales gallegas. «Si antes había diez testigos y entraban todos, pues ahora entra cada uno y se va», comenta Manuel Iglesias.

«Estamos los imprescindibles. Las vistas son casi a puerta cerrada. A las guardias, los letrados sí tenemos que acudir de forma presencial. Vamos con mascarilla y confiando en que no pase nada», dice Manuel Ferreiro.