Redacción / La Voz

Las manos de Eva sostienen un pergamino escrito hace al menos siete siglos que parece mojama, acartonado y, a primera vista, irrecuperable. El material, extraído de la piel de un cordero o la vitela de un ternero, pasará en una máquina traída desde Suiza por un proceso de humectación para ablandarlo y, posteriormente, se prensará entre cristales para devolverlo a su estado original. «Te hace sentirte muy pequeñita. Cuando coges un pergamino de la reina doña Urraca —siglo XI— y ves que existió, que ha sido real, y estás tú aquí tocándolo... Sientes mucha emoción, es algo que te conmueve», reconoce una de las restauradoras del Arquivo do Reino de Galicia que desde hace tres décadas recuperan cada día joyas que, en ocasiones, superan los mil años de antigüedad. «Gracias a nuestra labor, igual dura otros diez siglos», añade su compañera Ana.

Es una de las salas del edificio de ocho plantas que, a pocos metros de la tumba del general John Moore y frente al puerto coruñés, se encargan de custodiar, documentar y divulgar el patrimonio administrativo gallego. Si se apilan todos los archivos, que llegan mediante transferencias, depósitos, donaciones o compras, superarían los 24 kilómetros de largo. Hay escrituras de compraventa de hace 900 años, facsímiles de los mapas de la costa gallega que Pedro Teixeira pintó para Felipe IV o pleitos entre vecinos por las lindes de un monte en los tiempos del obispo Xelmírez.

«Todo documento que conservamos ten unha finalidade: demostrar un dereito, cobrar impostos ou dar privilexios», explica Carmen Prieto, directora del Arquivo do Reino. Así, hubo usuarios que se han acercado en los últimos tiempos, por ejemplo, a buscar expedientes judiciales del siglo XVI para presentar como antecedente sobre la propiedad de una finca. «Diariamente dedicámonos a documentos máis actuais», advierte Prieto, sobre una tarea administrativa que supone «o 90 % do traballo diario». «Hai xente que ven buscando os planos da súa casa. Chega aquí e resulta que llos atopamos no mesmo día», apunta.

Pergaminos del año 867

Parte de las tareas de los técnicos es localizar y ofrecer documentación para quien la solicite. Esta vez, para ilustrar alguna de las reliquias que guarda el edificio construido por el arquitecto Antonio Tenreiro en 1955, extendieron sobre una mesa varios pergaminos que dibujan una línea genealógica de los últimos reyes de León.

Son documentos firmados por la reina Urraca y sus descendientes Alfonso VII, Fernando II y Alfonso IX, enterrado en la Catedral de Santiago y último rey de León y Galicia antes de la anexión a la corona de Castilla. En todos ellos hay el escudo de un león dentro de una rueda asociado a esta dinastía, por lo que les llaman «privilexios rodados». «Estos son documentos reais e os tamaños son considerables. Os pergamiños privados eran moi estreitos polo seu alto custo», argumenta la directora. El Arquivo comprueba la autenticidad de los documentos con elementos de validación, como el sello del cargo público, que debe coincidir con la fecha en que lo ocupó, o las firmas de los testigos que lo confirman. Entre los firmados por doña Urraca y Alfonso VII, por ejemplo, hay un privilegio del obispo Diego Xelmírez a San Martín Pinario, acompañado por la transcripción en papel.

Uno de los archivos más antiguos del Arquivo do Reino es este pergamino del 867. Rosendo, obispo de Mondoñedo, registra con él una donación
Uno de los archivos más antiguos del Arquivo do Reino es este pergamino del 867. Rosendo, obispo de Mondoñedo, registra con él una donación

Uno de los documentos más antiguos es un pergamino cuyo origen se estima en 867, escrito en latín. Se trata de una donación de Rosendo, obispo de Mondoñedo, en la que entrega ganado, objetos domésticos y libros y confirma la libertad de sus siervos.

Siete siglos de continuidad

Los pleitos, sentencias judiciales y otra documentación histórica permiten observar que «a xente segue cometendo os mesmos erros que hoxe en día», sonríe Carmen Prieto. «Hai denuncias por dereitos de paso, de augas, urbanísticos; expedientes criminais de roubos ou violencia de xénero incluso», enumera. También se percibe la desaparición de la lengua gallega en documentos administrativos a partir de los Reyes Católicos o la pérdida de independencia de las mujeres, mucho más presentes en la administración de bienes en los siglos anteriores.

«Dende fóra vese como un fondo do histórico e outro actual, pero para nós é unha continuidade», dice Prieto. La Real Audiencia de Galicia contaba con un almacén desde su origen en 1480, y el actual Arquivo que se creó por una real cédula en 1775. «En 1834 convértese en Audiencia territorial e en 1985 noTribunal Superior. Cambia de denominación, pero é un mesmo órgano xudicial e hai unha continuidad de varios séculos», continúa.

La historia de la Xunta

En Galicia hay un archivo histórico en cada provincia y varios municipales, pero es en Santiago, en el monte Gaiás, donde a partir del 2010 se concentra la extensa documentación que ha ido elaborando la Xunta desde su origen. El Arquivo de Galicia se reparte entre la sede principal de la Cidade da Cultura y una nave en el polígono del Tambre. En total, otros 20 kilómetros de documentación. Y, pese a la magnitud del almacén, Mar García, directora del Arquivo de Galicia, advierte de que la capacidad está al límite mientras las consellerías no cuenten con sus propios archivos. «Enchemos enseguida con documentos que non deberían estar aquí», subraya.

La directora del Arquivo de Galicia, Mar García (derecha), junto a dos trabajadores en el Gaiás
La directora del Arquivo de Galicia, Mar García (derecha), junto a dos trabajadores en el Gaiás

«Calquera cousa que reflicta a tramitación das funcións da Xunta recibímola aquí: dende as actas do Consello da Xunta aos expedientes de subvencións en Medio Rural», comenta García. La historia de la autonomía gallega está guardada aquí, acumulada en decenas de estanterías que «permiten ter esa memoria histórica, administrativa e social». También hay piezas de los siglos XIV o XV, pero tesoros, para García, son aquellos documentos que, en su conjunto, descubren siglos después «como funcionan as institucións e a vida nesa época».

 Divulgación

Uno de los pilares de los archivos gallegos es la difusión de su contenido. La plataforma Galiciana permite hacer consultas en la web de todo el catálogo que ha sido digitalizado hasta la fecha. Además, se organizan exposiciones de forma frecuente. En el Arquivo de Galicia se inaugura este lunes 8 de marzo la muestra Mulleres Sobranceiras: Luz Pozo Garza, unha estrela de luz, con archivo personal y familiar de la autora, ubicada en la sala superior del edificio.

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50 kilómetros guardan la memoria de Galicia