Gonzalo Caballero, secretario xeral del PSdeG: «Este partido no puede cambiar de entrenador cada temporada, volverían los reinos de Taifas»

«Debemos mantener el rumbo en el PSdeG, lo contrario descoloca a los ciudadanos», dice Caballero en un año en el que se celebrará congreso en el partido. Desvela que tras perder las elecciones autonómicas de julio, Pedro Sánchez le instó a continuar en la secretaría general


Redacción

En octubre del 2017, Gonzalo Caballero (Ponteareas, 1975) se convertía en nuevo secretario xeral del PSdeG. Apenas un año después era designado oficialmente candidato a la Xunta para unas elecciones que no se celebrarían hasta 20 meses después, en julio del 2021, y cuyo resultado califica hoy de «insatisfactorio». El partido se quedó estancado y, además, el BNG les superó. Pero es de los que prefiere ver el vaso medio lleno: «Desde que soy secretario general, los socialistas gallegos hemos crecido, tenemos más representación, ganamos por primera vez unas generales en Galicia, tenemos poder municipal, diputaciones, y en las autonómicas aumentamos un punto y medio». Caballero achaca buena parte de lo sucedido en julio al covid, «que lo cambió todo», y de la charla se infiere que está dispuesto a seguir al frente del partido. Se espera congreso para finales de año.

—Dice que el resultado de las autonómicas, fue insatisfactorio, pero realmente parece malo frente a las expectativas, el poder local que tienen y el Gobierno del Estado.

—Desde que soy secretario general, los socialistas gallegos hemos crecido, pero tenemos que conseguir afrontar los retos del futuro con un proyecto progresista que movilice al electorado. Y para ello estamos haciendo una oposición de alternativa a la Xunta, pero a la vez leal.

—¿Achaca su resultado en exclusiva al covid?

—Es que lo cambió todo, el nivel de participación se desplomó en Galicia. En una entrevista que me hizo usted hace un año señalaba que el gran reto era tener un nivel alto de participación, nosotros cuando llegamos a un 74 % en elecciones generales, somos primera fuerza política. Pero si la participación cae en 20 puntos por una movilización menor del electorado progresista, eso nos castiga. Afrontamos un escenario electoral en una primera ola de covid en la que el Gobierno del Partido Popular en Galicia utilizó todos los resortes para hacer oposición al Gobierno de España, utilizó los medios públicos de comunicación en una determinada línea, y en ese escenario, la ola de cambio que teníamos enfocada en el mes de febrero no llegó con esa fuerza a julio. Hay que aprender de las derrotas para llegar a las victorias.

—Hay que aprender de las derrotas para llegar a las victorias, ¿con usted al frente?

—Sabemos que tenemos que mantener el rumbo, el Partido Socialista de Galicia no puede estar cambiando de entrenador cada temporada, desde el 2009 el cambio continuo de referentes políticos ha sido algo que han mermado nuestra capacidad. En España, en el año 2015 y 2016, el hoy presidente Pedro Sánchez obtuvo unos resultados insatisfactorios, y hubo que dejar tiempo para conseguir que ese proyecto de renovación acabase enganchando. Y resistió la presión externa e interna en el propio partido que quería decapitarlo. Esa es una lección. Desde luego, mi proyecto es trabajar al servicio de Galicia, con un partido que es la casa común del progresismo, y que es la segunda fuerza política de este país.

—¿El resultado del BNG como segunda fuerza es ficticio, entonces?

—Yo ya he visto al BNG ascender en el año 97 y después perder ese impulso. El Bloque se ha equivocado al hacer una pinza con las derechas para votar en contra de los Presupuestos Generales del Estado, y en cambio no tiene inconveniente en comparecer en actos electorales con Bildu, emerge de nuevo esa figura de un nacionalismo gallego que no es capaz de entender la importancia que tienen las políticas progresistas frente a los componentes independentistas.

—Entonces, ¿usted se va a presentar al congreso del PSdeG?

—Ahora estoy volcado en definir y en apoyar las mejores políticas para defender a la ciudadanía, frente a esta crisis de tanta envergadura.

—Si usted pone a Sánchez como ejemplo de derrota y victoria, la respuesta parece clara...

—Pedro es una referencia para nosotros. Me siento arropado por la dirección del partido a nivel federal, por los militantes del partido y también por un conjunto de cuadros de alcaldes y de concejales, y de veteranos del partido que me dicen que debemos mantener el rumbo, que dar un paso atrás al frente de la dirección podría suponer volver a un reino de Taifas. Tengo que seguir trabajando para conseguir que este proyecto que hemos plantado florezca. Tenemos que conseguir recuperar espacio electoral hacia el centro y hacia la izquierda, el Partido Socialista de Galicia es una fuerza política de izquierdas galeguista que tiene que superar las referencias locales para construirlas a nivel de Galicia, y eso nunca ha sido fácil. Creo que si mantenemos el rumbo, hacemos los cambios necesarios para mejorar y ser permeables, y nos proyectamos y conectamos con una ciudadanía insatisfecha con la derecha e insatisfecha también con el extremismo o con el nacionalismo del BNG, conseguiremos generar esa alternativa

-¿Desde julio no ha pensado nunca en dimitir?

-(Silencio) Como secretario general ha tenido cinco elecciones, hemos subido en apoyo electoral en las cinco convocatorias y en las elecciones generales, hemos tenido resultados históricos como las europeas, y en las autonómicas hemos subido un punto y medio con respecto al resultado electoral anterior. Por lo tanto creo que el balance global de mi mandato como secretario general ha sido muy positivo, porque tenemos un proyecto más fuerte mayor implementación. El liderazgo en Galicia hay que construirlo en clave gallega, esa es mi perspectiva, y para eso trabajo con el apoyo de la organización y de tantísimos militantes del partido. La misma noche electoral el presidente del Gobierno me llamó para trasladarme el análisis del resultado, y me trasladó que sabía que la crisis del covid cambiado el escenario electoral que teníamos en Galicia en febrero con respecto al que tuvimos en julio. Y me dijo que creía que era necesario dar tiempo a un liderazgo que llevaba en el Parlamento de Galicia menos de un año. Yo tengo muy buena sintonía con Pedro Sánchez, con José Luis Ábalos, con Adriana Lastra... y me siento plenamente apoyado por la dirección federal

-¿Habla con los alcaldes de las cinco ciudades que gobiernan, o con los presidentes de las tres diputaciones?

-Yo creo que el partido tiene referentes municipales, pero históricamente nos ha costado mucho construir referentes gallegos. Y ese es el reto que tenemos. Insisto, creo que es necesario mantener el rumbo, porque cuando se cambia de forma continua la referencia, los ciudadanos quedan descolocados. Yo he respaldado a todos nuestros referentes municipales con total dedicación.

-¿Se alegra de la absolución de Gómez Besteiro, que dimitió como secretario xeral del PSdeG por causas judiciales, o en cambio le inquieta por si le intenta mover la silla?

-Me alegra que se haya aclarado que Besteiro y Orozco no tienen responsables penales en ese caso, somos conscientes de que esa jueza [por Pilar de Lara] ha llevado casos con poca consistencia y generado efectos perversos.

-¿Ha hablado con él? ¿Cree que aspirará a recuperar la secretaría xeral del PSdeG?

-Le he llamado para trasladarle mi satisfacción. Él tiene las puertas abiertas, esta es la casa común del progresismo, y a mí me alegra que todos los que tienen vocación se puedan incorporar.

«Feijoo tiene nuestra mano tendida ante la pandemia, en esta crisis no ganamos si entre todos generamos confusión e inestabilidad»

—¿Está satisfecho con el ritmo de entrega de vacunas a Galicia? ¿Es mejorable?

—En esta crisis, lo que tenemos que aprender es que el derecho a poder tener una vacuna no depende de las condiciones económicas de cada uno, sino de la vulnerabilidad del colectivo o de la relevancia que se establece. Feijoo decía que no iba a haber vacunas hasta abril de este año, y estoy esperando que se disculpe. Y también a que responda de porque ha permitido que se pueda vacunar la consejera delegada de DomusVi, un imperio geriátrico en el que han fallecido miles de personas en España y cientos en Galicia. Ha habido procesos irregulares de vacunación, y eso es mejorable. Feijoo tiene también nuestra mano tendida, porque de esta crisis no ganamos si entre todos generamos confusión e inestabilidad. Yo he preferido tener una actitud constructiva porque veo a mucha gente asustada.

—¿Cuál ha sido el mayor error de la Xunta?

—Intentar salvar la Navidad. Feijoo pudo haber decretado en el mes de diciembre lo que luego hizo el 26 de enero. Y estoy convencido de que su error no fue consciente, porque supongo que el presidente de la Xunta está intentando hacer las cosas lo mejor posible. Y por eso tiene también nuestra lealtad desde la oposición. Es evidente que ahí se equivocó, igual que cuando se opuso al estado alarma, o al cierre perimetral de Galicia, o al toque de queda... Todos los gobiernos cometen errores. Pero presupongo buena voluntad de Feijoo porque estoy convencido de que él ni deseaba ni creía que se fuese a ocurrir lo que ocurrió en enero.

—¿Cree de verdad que hay una pinza PP-BNG contra el Gobierno central?

—Lo que le preocupa a los ciudadanos es la crisis económica social y sanitaria. Eso es lo fundamental. No hemos vivido nunca una etapa de crisis tan profunda como esta, va a cambiar el mundo en el que vivimos. El Bloque hizo una pinza con las derechas contra unos Presupuestos que son beneficiosos para Galicia, y espero tengan la capacidad de entender que las personas están por encima de las ideas nacionales.

—Esos Presupuestos incluyen rebajas para la AP-9 que el Gobierno se ha comprometido a implantar en el primer semestre. ¿Y si el 1 de julio no cumplen? ¿Qué va a exigir Gonzalo Caballero?

—Lo que más me importa es que el acuerdo sea lo más beneficioso, y que sea hasta el año 2048, estamos hablando de un acuerdo [de bonificaciones] para 27 años. Cuanto antes sea mejor, pero no perdamos de enfoque de la cuestión trascendental.

—¿Y si no hay AVE este año? ¿Qué va a decir usted?

—Con el Gobierno de Pedro Sánchez no hay un minuto de retraso que se deba a una falta de consignación presupuestaria, como sí pasó con el PP con la ministra Ana Pastor.

-¿España es una democracia plena?

-Yo durante 15 años me he dedicado profesionalmente a analizar todos los indicadores del Banco Mundial, de la OCDE, de unidades de inteligencia... para calibrar la calidad de la democracia en España. Algunos llegan tarde a este debate. España es una democracia avanzada, homologable a las más potentes del mundo, pero que tiene debilidades institucionales como cualquier otra.

-¿Se tiene que poder seguir plantando eucaliptos en Galicia?

-Hay que conseguir frenar el crecimiento del eucalipto en Galicia, pero hacerlo acorde a las necesidades del territorio. Y me da la impresión de que la Xunta está dando tiros al aire sin saber hacia dónde se camina.

-Usted se coloca más del lado del ministro Luis Planas o del de Teresa Ribera en el debate del lobo? ¿Más protección o dejar las cosas como están?

-Yo defiendo la biodiversidad y que tenemos que mantener las especies que están en peligro de extinción. Pero tenemos, por supuesto, que proteger a la gente a la Galicia que vive en el medio rural, y también a los ganaderos que se ven afectados por problemas con el lobo. Hay que buscar un equilibrio.

-¿Hay riesgo de que Galicia vaya camino de un desierto industrial? Problemas en Alcoa, Endesa, los astilleros, Siemens Gamesa, Alu Ibérica...

-La actuación de la Xunta ha sido demoledora, no tiene política industria. Yo espero que el conflicto de Alcoa se consiga solucionar si con el inversor que ha conseguido el Gobierno de España, al que le pido también total implicación en cada uno de esos asuntos que cita.

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