El Concello de Muxía quiere recuperar ya las pilas de Moraime que están en Meirás

Santiago Garrido Rial
s. g. rial CARBALLO / LA VOZ

GALICIA

El alcalde hará valer documentación testifical sobre su traslado en los 60

15 feb 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Hace ya once años, y también hace ocho, el Concello de Muxía puso en marcha el proceso de reclamación, ante la Consellería de Cultura, de dos pilas, una bautismal y otra de agua bendita, que habían desaparecido de la iglesia de Moraime, en Muxía. El gobierno local hacía suya la petición del cura y abogado Celso Alcaina Canosa, residente en Madrid, que unos veinte años antes había empezado a reclamar la devolución, al tener constancia de su extravío: tiene documentación de 1920 en la que ambas aparecen inventariadas.

Las dos pilas, que llevaban más de ocho siglos en Moraime y que en 1945 fueron trasladadas al patio de la rectoral (hoy, un albergue con mucho encanto), desaparecieron en los años 60, tras una visita de Carmen Polo, la esposa de Franco. Un día después, apareció un camión y se las llevó.

En el 2017, el PSOE llevó este tema al Parlamento de Galicia, aportando más datos, pero en general esta reclamación no tuvo mucho más recorrido que el testimonial, ya que no se podía acceder a Meirás para comprobar qué pilas había, y cuáles podrían ser entre todas ellas.

Pero las cosas han cambiado mucho, tras la primera sentencia que incorpora Meirás al dominio público, y la de segunda instancia, publicada esta semana, que lo ratifica. Además, desde hace apenas dos meses, se conocen, gracia a las fotos, los bienes patrimoniales que se conservan tanto dentro como en el exterior del pazo. Todos ellos están detallados en el denominado Inventario de los bienes existentes en las Torres de Meirás, que se llevó a cabo cumpliendo el auto de un juzgado de A Coruña de noviembre pasado. En el amplio reportaje fotográfico aparecen cuatro pilas: una bautismal «con gayones insculpidos», y motivo central de cruz griega, con diámetro de 90 centímetros, situada en el jardín-atrio de la iglesia del pazo. Otra, la «composición de pila bautismal sobre soporte de grupo escultórico», también en el exterior y en el camino de acceso.

La tercera es una pila bautismal sin decoración con dos hendiduras circulares en la parte superior, con un diámetro de 88 centímetros, y con soporte en bloque de piedra. Y, finalmente, una pila de agua bendita.

Son, por tanto, cuatro elementos, de los que aparentemente dos corresponden a los de Muxía, algo que será necesario investigar. Una de las bautismales presenta los trazos de la cruz griega que recordaban los testigos y que fueron recogidos en un dibujo realizado por Pedro Gaite.

El alcalde, Iago Toba (PSdeG), señaló que, ahora que se ha confirmado la titularidad pública de Meirás, retomará de inmediato (incluso esta misma semana) la petición de devolución de ambas pilas. En el expediente que se ha ido elaborando en el Concello consta además una declaración clave ante el notario de Vimianzo del cura de Moraime en 1980, José Barrientos Carnés, quien detalla las características de ambas pilas y como se citan los inventarios: la ubicación original, los cambios, «diámetro aproximado de un metro, altura de poco menos de un metro...».

Pero, sobre todo, cita que «alrededor de 1960, doña Carmen Polo de Franco, esposa del entonces Jefe del Estado, visitó la parroquia de San Julián de Moraime, y pidió las dos pilas descritas para llevarlas al pazo de Meirás, advirtiendo al párroco que obtuviera los correspondientes permisos», pero no tuvo tiempo de hacerlo debido a la llegada del camión justo al día siguiente. Se dio aviso al Arzobispado, relata, pero al final no hubo más reclamaciones. En esa misma acta constan las declaraciones de Celso Alcaina en el mismo sentido, aunque, al contrario que el párroco, no fue testigo de aquellos hechos.