Los ingenieros de la Administración alertan de la inestabilidad de las laderas en la línea de ferrocarril del Miño

Los autores de los proyectos de mejora encargados por el ADIF constatan «la certeza de ese riesgo»

Imagen de los trabajos para restablecer la circulación en Frieira (Crecente)
Imagen de los trabajos para restablecer la circulación en Frieira (Crecente)

redacción / la voz

Por el momento, nadie ha dado el golpe sobre la mesa para que al menos los trenes de larga distancia no transiten por la línea Redondela-Guillarei-Ourense, pese al riesgo evidente que corren al circular por una conexión que vuelve a estar cerrada por otro problema estructural que afecta a la vía desde el martes en Frieira (Crecente). Mientras los operarios trabajan contrarreloj para restablecer las frecuencias en este tramo -los trenes que salen de Pontevedra van por Santiago y el resto de los viajeros son transportados en autobuses-, Renfe maneja la previsión de que el tráfico se restablezca el día 22 a las siete de la mañana. Es decir, la línea férrea del Miño estaría cortada dos semanas, una más que el tiempo que llevó reparar el primer socavón en la misma zona, ocurrido el 11 de diciembre. El ADIF espera poder rebajar ese plazo.

No será por avisos. Los propios proyectos que tratan de solventar el peligro de desprendimiento en dos trincheras de la línea y en otra del tramo Guillarei-frontera portuguesa inciden en el riesgo que supone la inestabilidad de las laderas. Confeccionados por profesionales de Ineco, la empresa pública de ingeniería, explican así el peligro de una línea del siglo XIX que se construyó con muchas estrecheces presupuestarias: «La certeza de este riesgo, dada la verticalización de los taludes excavados para el paso de la línea ferroviaria, susceptible de provocar desprendimientos ante la inestabilidad de sus laderas, es el motivo fundamental de este proyecto».

Los ingenieros estatales que redactaron estos proyectos, licitados con urgencia recientemente por el ADIF, describen procesos de erosión superficial, «que se originan sobre todo por una ausencia de cobertura vegetal en zonas de cierta pendiente». En estos casos hay materiales y suelos que son más propensos «a un alto grado de fracturación y alteración», así como infiltraciones de agua generadas «por las precipitaciones en forma de lluvia».

Los profesionales de Ineco recuerdan que esta línea debe cumplir con los requisitos de interoperabilidad de la alta velocidad, pues si no hay una decisión en sentido contrario será la que absorba la mayor parte de las frecuencias del sur de Galicia cuando se ponga en servicio este año el último tramo del acceso central de alta velocidad a Galicia.

«Reiteradas incidencias»

En este contexto, las actuaciones que han salido a contratación estos días -que sindicatos ferroviarios como la CGT considera insuficientes- están motivadas «por las reiteradas incidencias con afección importante a la explotación y la potenciación de estos tramos para promover los tráficos de mercancías». Hay que recordar que esta línea está incluida en la conexión principal de Galicia con el corredor atlántico transeuropeo de mercancías, que en los próximos años podría recibir ayudas comunitarias para equiparar sus prestaciones a las de la red europea de mercancías. Pero este proceso llevará su tiempo, como el inicio de las obras en la conexión directa de alta velocidad con el sur de Galicia por Cerdedo.

Las obras en las trincheras se desarrollarán sin interrumpir el tráfico ferroviario, y en la evaluación de riesgo de los trabajos se detectaron doce amenazas que fueron neutralizadas, aunque se dejó fuera de este análisis «las posibles amenazas derivadas de defectos en el diseño, ejecución o funcionamiento de los elementos previamente ejecutados que forman parte de la infraestructura y no son modificadas por este proyecto», alegan preventivamente. Las obras durarán 185 días y tienen un presupuesto de 1,8 millones.

Precisamente otro informe de Ineco sobre la red ferroviaria convencional gallega destacaba que en esta línea existía riesgo de desprendimientos. «En general, un 35 % de los 380 desmontes presentan problemas de desprendimientos, basculamientos o deslizamientos, mientras que un 30 % de los 250 terraplenes tienen problemas de asientos, socavaciones en los taludes o deslizamientos», precisaban. Habían detectado en el 2018 diez desmontes y doce terraplenes «de alto riesgo».

Ahora, por carretera

No deja de ser curioso que Renfe decidiera llevar los trenes Alvia de larga distancia que salen de Vigo por Santiago durante el corte de diciembre, pero que ahora, en el segunda interrupción de la circulación en dos meses, optara por hacer transbordos por carretera entre la ciudad olívica y Ourense. El alcalde de Vigo, Abel Caballero, mostró reiteradamente su oposición a que los trenes que unen esta ciudad con Madrid vayan por la línea de alta velocidad vía Santiago.

La línea férrea del Miño no resiste el mal tiempo

pablo gonzález
En la imagen de la izquierda puede observarse el muro con piedras de mampostería que se construyó en Frieira para reforzar el primer socavón, el del 11 de diciembre. En la fotografía de al lado, tomada ayer, se observa que los equipos que intentan restablecer la circulación tuvieron que demoler el muro recién construido para poder acceder a la zona que hay que reparar, según informa el ADIF
En la imagen de la izquierda puede observarse el muro con piedras de mampostería que se construyó en Frieira para reforzar el primer socavón, el del 11 de diciembre. En la fotografía de al lado, tomada ayer, se observa que los equipos que intentan restablecer la circulación tuvieron que demoler el muro recién construido para poder acceder a la zona que hay que reparar, según informa el ADIF

El ADIF desconoce cuándo podrá reabrir la conexión ferroviaria entre Vigo y Ourense, que muestra su fragilidad y peligrosidad cada vez que la meteorología se complica

Los barcos de las cofradías gallegas quedan amarrados en los puertos cuando hay temporal. A nadie le extraña eso. Lo que sí es anacrónico es que una línea ferroviaria llegue a cortarse periódicamente por los efectos del mal tiempo en una comunidad como Galicia, donde los trenes de borrascas son tan habituales en estos meses. Esto es lo que le sucede a la línea del Miño, que une Ourense con Vigo vía Guillarei y que vuelve a estar cortada prácticamente en el mismo punto en el que el pasado 11 de diciembre se produjo un gran socavón que dejó la vía desguarnecida, a las puertas de la estación de Frieira, en Crecente (Pontevedra). El ADIF aún no tiene una previsión temporal para terminar las obras. En un comunicado, se limitó a asegurar que sus equipos de mantenimiento intentan solventar la incidencia para «restablecer el tráfico ferroviario a la mayor brevedad».

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