Condenada por drogar e intentar matar a su hijo de 13 años en un hotel con el gas de una bombona

La pena para la madre, de Pontevedra, es de 5 años y tres meses de prisión. Había remitido mensajes de despedida a familiares y colocado carteles en el hotel: «Peligro. Entren con mascarillas. Abrí una bombona de butano»

Imagen de archivo de una patrulla de la Guardia Civil
Imagen de archivo de una patrulla de la Guardia Civil

pontevedra

Drogó a su hijo de 13 años y, acto seguido, abrió el gas de una bombona de butano para matarlo. Ocurrió en un hotel de Vilaboa (Pontevedra) en junio del 2018, y ahora acaba de conocerse la sentencia: cinco años y tres meses de prisión para una madre de Pontevedra, cuya identidad no ha trascendido, por un delito de intento de asesinato de su hijo. La resolución judicial, que es firme, considera la existencia de una agravante de parentesco, pero no contempla atenuante o eximente alguna en la conducta de la mujer. La sentencia condenatoria fue por conformidad, esto es, hubo un acuerdo entre la Fiscalía y la defensa. 

La Audiencia de Pontevedra da por acreditado que, en la noche del 27 de junio del 2018, ambos, madre e hijo, se registraron en un hotel de la N-550 a su paso por Vilaboa. Una vez instalados en la habitación, la propia mujer reconoció haberle dado al pequeño «anfetaminas, que él mismo tenía diagnosticadas por su padecimiento de trastorno TDH, y también benzodiacepinas» con el objetivo de que se durmiera «más rápidamente». 

Acto seguido, y con el niño ya dormido, colocó en las escaleras y en la puerta de acceso a la habitación del hotel unos carteles elaborados por la propia encausada y en los que se podía leer: «Peligro. Entren con mascarillas. Abrí una bombona de butano». La advertencia era del todo real, toda vez que, con la clara intención de terminar con la vida del menor, pero también con la suya propia, procedió a abrir el gas de «una bombona de butano que había llevado hasta la habitación del hotel».

La Audiencia de Pontevedra, en su sentencia, deja claro que todo esto obedecía y se ajustaba a un plan que había pensado detalladamente. Y fue en el marco de este plan que, a continuación, remitió una serie de mensajes de despedida a varios familiares. Fue precisamente la rápida reacción de estos desplazándose hasta el propio hotel, por un lado, y alertando a la Guardia Civil, por otro, lo que frustró las intenciones. La resolución judicial recoge que, «momentos después de la recepción de los mismos, varios familiares y agentes de la Guardia Civil, comparecieron al lugar de los hechos evitando que se produjera el resultado fatal buscado por la procesada».

En cuanto al chico, y como consecuencia de estos hechos, sufrió una leve intoxicación de gas butano, sumisión química a benzodiacepinas, por un lado, y anfetaminas, por otro, que requirieron para su curación de tratamiento médico. De este modo, tuvo que ser sometido a oxigenoterapia y, aunque requirió quince días para su curación, no le resta secuela alguna en este sentido.

Al margen de la pena de prisión, la Audiencia de Pontevedra ha impuesto a la ahora condenada la inhabilitación especial para el derecho de ejercer la patria potestad de durante el tiempo que dure la condena —cinco años y tres meses—, mientras que, asimismo, tendrá que abonar una indemnización de ochocientos euros a su hijo.

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