Procesan a un gallego por liderar en Cádiz un macrofraude de 26 millones en ayudas públicas

Alejandro Dávila se valió de empresarios y políticos andaluces para desviar subvenciones de sociedades a negocios privados

Alejandro Dávila Ouviña, en una foto de archivo
Alejandro Dávila Ouviña, en una foto de archivo

Vigo / La Voz

Alejandro Dávila Ouviña era un vecino más de A Pobra do Caramiñal. Joven, discreto, pero ambicioso en los negocios, propietario de una gestoría en la villa y cabeza de familia. Nada sospechoso hasta que la Policía Nacional llamó a la puerta de su oficina el 3 de noviembre del 2011. Traían una orden arresto y otra de registro por su presunta condición de cabeza pensante de un macrofraude millonario de ayudas a la industria de Cádiz. Junto a él, compartiendo protagonismo desde el inicio, Juan Arespacochaga y su padre, Joaquín, ambos de Madrid. A mayores, decenas de colaboradores necesarios con cargo y responsabilidades en más empresas, entidades bancarias, el Ministerio de Industria, la Junta de Andalucía y la Diputación de Cádiz (todas cuando las dirigía el PSOE).

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Procesan a un gallego por liderar en Cádiz un macrofraude de 26 millones en ayudas públicas