Llegan a Madrid los pasajeros de Santiago tras más de 17 horas de espera en Compostela

El vuelo estaba fijado para las 21.40 horas del miércoles y el avión despegó finalmente pasadas las tres de la tarde del jueves

Colas de afectados esta mañana en Lavacolla
Colas de afectados esta mañana en Lavacolla

Santiago / La Voz

Después de 17 horas de espera, los 170 pasajeros del vuelo de Iberia Santiago-Madrid, que tenía prevista la salida para el miércoles a las 21.40 horas, pudieron llegar a su destino tras pasar buena parte de la madrugada pasada abandonados a su suerte en el aeropuerto compostelano, para luego ser realojados en un hotel. Pasadas las tres de la tarde de hoy, por fin embarcaban, para llegar a la capital española casi una hora después. 

A lo largo de esta semana, Iberia informó a sus usuarios que, debido a la borrasca Filomena, los enlaces con destino a la capital de España estaban sufriendo cancelaciones, pero que, a través de su página web, sería posible comprobar el estado de estos con anticipación. Los pasajeros del vuelo I23881, al llegar al aeropuerto Rosalía de Castro, descubrieron en las pantallas informativas el estado de su vuelo: retrasado. 

A las 22.50, la hora en la que deberían haber aterrizado en Madrid, el mostrador de embarque estaba desierto, y la falta de noticias sobre una hora estimada de despegue comenzaron a impacientar a los afectados. Al buscar el número de vuelo en Google, aparecía cancelado. Paradójicamente, de acuerdo con la página de Iberia, el avión ya había aterrizado en Madrid.

En la terminal empezaron a escucharse discusiones telefónicas con la compañía en las que Iberia pedía a los pasajeros que no abandonasen el aeropuerto porque estaba previsto que el avión llegase, pero que no podían dar más información. Para muchos, ya se trataba del tercer vuelo que compraban esta semana y estaban todavía a la espera de reembolsos. 

En la terminal, algunos viajeros constataron que en la aplicación de Aena podía leerse que el vuelo aterrizaría a las 03.50 en Barajas. Según fueron pasando las horas, entre los usuarios se fueron intercambiando informaciones. Uno explicaban que, debido al toque de queda, la persona que los iba a recoger se había tenido que ir a su casa, y no tenía modo de llegar al centro de Madrid. Otra pasajera, tras comprobar que no había disponibles Cabify ni Uber para la hora de aterrizaje, explicó que llegar del aeropuerto a Leganés, donde ella reside, a esas horas sin el cercanías disponible, le llevaría sobre dos horas. Ante la falta de respuestas por parte de Iberia, hubo quién decidió marcharse de la terminal.

Tres afectados en el aeropuerto de Santiago
Tres afectados en el aeropuerto de Santiago

«Lo que nos molesta es la falta de información», explicaban Celtia, Iria y Arturo, tres estudiantes conscientes de que las condiciones meteorológicas son un factor ajeno al control de Iberia. Pero «nos han hecho estar aquí a las nueve a sabiendas de que íbamos a pasar seis horas encerrados», recalcó Arturo. 

Un pasajero que viajaba con su hija explicó que para él los retrasos acaecidos por la tormenta Filomena habían sido una noticia agridulce. Por un lado, valoraba el trastorno que implica una cancelación, pero también explicaba que esto le había permitido pasar una semana más con su hija, que debido al régimen de visitas que comparte con la madre de la menor, debería haber vuelto a Madrid el día 9.  

A las 2.38 horas del jueves, los pasajeros vieron aterrizar el avión que esperaban y que, teóricamente, los llevaría a Madrid. Pasadas las tres de la madrugada, apareció por primera vez personal de Iberia para informar de que el vuelo había sido cancelado por culpa de las condiciones climáticas.

Uno de los pasajeros, controlador aéreo en la T4, explicó que lo que ocurría en realidad era que no había espacio para almacenar el avión en el aeropuerto de Madrid esa noche y que la situación se debía seguro a una falta de programación de la aerolínea. 

Afectados, esta medianoche en Santiago
Afectados, esta medianoche en Santiago

El personal de Iberia dijo a los pasajeros que a las diez de la mañana de este jueves se les informaría del estado de su vuelo y que, hasta entonces, la empresa se hacía cargo de los gastos de hospedaje. A los pasajeros se les entregaron hojas de reclamaciones. 

El pasaje que dormitaba en el aeropuerto fue llevado a un hotel compostelano sobre las cuatro de la madrugada, pero no fueron acomodados en las habitaciones hasta después de las cinco. Poco después de las diez, los pasajeros recibieron una notificación de que el avión saldría para Madrid a las 13.45. Pero no fue así, y hubo un nuevo retraso ya que hasta las tres de la tarde el avión no levantó el vuelo, y no llegarían a su destino hasta una hora después.

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