«No creo que las notas sean tan relevantes como lo que sabes hacer»

m. s. REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

De izquierda a derecha, Samuel Fernández, María Lourdes Vellón y Sabela Rivas
De izquierda a derecha, Samuel Fernández, María Lourdes Vellón y Sabela Rivas

Samuel Fernández, Lourdes Vellón y Sabela Rivas lograron las tres mejores notas de los premios fin de carrera

06 ene 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Samuel Fernández Menduiña es graduado en Enxeñaría de Tecnoloxías de Telecomunicación por la Universidade de Vigo. María Lourdes Vellón Nogueira obtuvo el grado de Psicoloxía en Santiago. Sabela Rivas Losada se graduó en Educación Primaria en el campus de Pontevedra. Los tres tienen en común que consiguieron su titulación en el año 2019. Y los tres comparten haber obtenido un premio fin de carrera. Lo han hecho, además, con la primera, la segunda y la tercera mejor nota, respectivamente, entre todos los aspirantes. Recibirán un diploma y 3.500 euros cada uno.

Recién conocido su premio, solo Lourdes dice sin dudar su nota media: un 9,63. Sabela y Samuel no recuerdan exactamente las tres cifras con las que rozan el 10 en la calificación global de sus respectivos grados. Los tres tienen claro que detrás de esas notas hay mucho trabajo, aunque del tono de sus voces se desprenda también que ese trabajo se hizo con ilusión. «Hay mucho esfuerzo, pero siempre ha sido un esfuerzo agradecido. Nunca he tenido la sensación de que no valía la pena», dice Samuel Fernández, de Vilaboa, quien, sin embargo, no cree «que las notas sean tan relevantes como lo que sabes hacer». «Creo que el esfuerzo siempre vale la pena, sea para lo que sea. Para tener conocimiento y también para sentirse uno mejor», apunta la viguesa Sabela Rivas, que reconoce que siempre fue «de estudiar mucho, ya en ESO y bachillerato» y que resume así el secreto de sus buenas calificaciones: «Ir día a día, no dejar las cosas para el último momento».

En el caso de Lourdes Vellón, de Betanzos, Psicoloxía era su segunda carrera. Antes había estudiado Derecho en la Complutense y los nuevos estudios los cogió «con muchas ganas». «Es otra etapa, empecé con 25 años y tienes ya otra madurez y otra visión de las cosas. Eso ayuda mucho, y la vocación también, pero tienes que dedicarle muchas horas», explica. Haberse pasado tantos años estudiando dos carreras universitarias también le dio la oportunidad de comprobar la evolución en la educación. «Estudié Derecho por un plan muy antiguo, y Psicoloxía en el plan de grado, y la verdad es que fue muy distinto, muchas más prácticas, y también noté al profesorado más implicado».