El Alvia Madrid-Lugo se demoró casi una hora en la salida porque tuvo que repostar

Pablo González
pablo gonzalez REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

Un Alvia que realiza el recorrido entre Madrid y Lugo, en la estación de Sarria
Un Alvia que realiza el recorrido entre Madrid y Lugo, en la estación de Sarria ALBERTO LOPEZ

Renfe achaca la situación a que se están utilizando los S-730 en la conexión con Asturias debido a las fuertes nevadas

05 ene 2021 . Actualizado a las 19:59 h.

El Alvia 4325 que realizó el recorrido entre Madrid-Lugo inició su viaje con 56 minutos de demora debido a que el convoy tuvo que repostar, aunque la compañía Renfe achacó el retraso en su cuenta de Twitter «a maniobras y gestiones técnicas».

Este hecho obligó al tren, que debía salir a las 12.50 horas, a realizar una compleja maniobra, pues es preciso pasar de las vías de ancho internacional a las convencionales para llegar a la base de Fuencarral, concretamente a la vía de repostaje. Para ello es necesario que el tren pase por el cambiador de ancho (los Alvia 730 cuentan con ejes desplazables para circular por ambos tipos de vía). Una vez realizada la maniobra de repostaje, el convoy tuvo que volver a pasar por el cambiador para emprender el trayecto.

Durante el viaje, el tren pudo recortar el tiempo perdido de forma considerable y llegó a Ourense con una demora de 35 minutos. Renfe achaca la situación a que la flota de Alvias S-730 está muy exigida, pues se están utilizando en la conexión León-Asturias, por temor a que la catenaria quede inutilizada por las fuertes nevadas. Al circular también en modo diésel, estos trenes pueden superar estas dificultades y son más efectivos y fiables que los de la serie 130 en caso de temporal de nieve. No obstante, entre Galicia y Madrid las frecuencias están reducidas a la mitad desde el verano

Operarios trabajando en el socavón de Frieira, en la línea del Miño, hace dos semanas

La red ferroviaria convencional suma una media de 750 incidencias al año

pablo gonzález

La línea Ferrol-Betanzos-A Coruña-Lugo volvió a estar cortada ayer por la caída de un árbol. Hace unos días, en esa misma línea descarrilaba un tren -sin daños personales- debido a un desprendimiento. Semanas antes, un socavón cerca de A Coruña volvió a interrumpir la circulación en esa misma línea, y otro más grave mantuvo cortada una semana la vía entre Ourense y Vigo, una línea del Miño que volvió a cerrarse al tráfico poco después por la caída de otro árbol.

Todas estas circunstancias reflejan el efecto del mal tiempo sobre la red ferroviaria convencional gallega, pero también su deficiente mantenimiento en los últimos años, lo que ha llevado a que desde el 2013 la media de incidencias con efectos sobre la circulación de trenes ascienda a 750 al año. El último ejercicio con registros oficiales es el 2017, precisamente el año con más sucesos, un total de 825. No todas las incidencias llevan aparejada el corte de la vía, pero todas suponen retrasos en las circulaciones de trenes. Las líneas más afectadas son: León-Monforte-Ourense-Vigo; Ferrol-A Coruña-Lugo-Monforte; y la línea de ancho métrico entre Ferrol y Ribadeo (antigua Feve).

Seguir leyendo