BNG y PSdeG inician el año con el mayor enfrentamiento de la última década

La tensión en la cúpula contrastan con la paz en concellos y diputaciones

Ana Pontón y Gonzalo caballero, en el centro de la imagen, charlando el día de la constitución del Parlamento de Galicia, en agosto pasado.
Ana Pontón y Gonzalo caballero, en el centro de la imagen, charlando el día de la constitución del Parlamento de Galicia, en agosto pasado.

Santiago / La Voz

La alcaldesa de Lugo, la socialista Lara Méndez, posaba sonriente a principios de diciembre con su teniente de alcalde, el nacionalista Rubén Arroxo, para presentar en tiempo y forma unos presupuestos para el 2021, cuando en el anterior mandato lo normal era que esta negociación se le atragantara. Dos semanas después se produce una imagen similar en Pontevedra. El alcalde del BNG, Fernández Lores, comparece con la misma finalidad con el teniente de alcalde del PSOE, Tino Fernández, exhibiendo en público una sintonía que ambas partes dicen tener en privado. La pax política domina las relaciones BNG-PSdeG en el plano local, pero eso contrasta con la beligerancia que ambas fuerzas mantienen a nivel gallego y que les llevó a despedir el 2020 con el mayor enfrentamiento que han protagonizado en la última década.

«Será xenial se nalgún momento o PSOE deixa de facer oposición ao BNG e comeza a facerlla ao Goberno da Xunta», escribía hace unos días en Twitter la nacionalista María G. Albert, diputada autonómica y exalcaldesa de A Rúa. El reproche venía a cuento porque varios miembros de la dirección del PSdeG salieron en tromba contra Néstor Rego, diputado del BNG en el Congreso, por subir este comentario a las redes sociales: «España e a Unión Europea son a ruína do pobo galego». Lo colgó poco después de conocer el acuerdo comercial logrado entre Londres y la UE, que merma los derechos de pesca de la flota gallega.

Rego, enemigo público número 1 del PSdeG

El caso es que Rego, que también es el secretario xeral de la pétrea UPG, el eje motriz del BNG, es algo así como el enemigo público número uno del PSdeG desde que votó en contra de los Presupuestos Generales del Estado, de cuya negociación fue excluido por el PSOE y por Podemos. Los socialistas no dudan en situar al Bloque en el mismo bando que la ultraderecha de Vox. Y Gonzalo Caballero acusó varios veces a los de Ana Pontón de «facerlle o caldo gordo» al PP.

Aquel comentario de Néstor Rego fue contestado con fiereza por varios miembros de la ejecutiva socialista, como el vicesecretario xeral, Pablo Arangüena, Martín Seco o el eurodiputado Nicolás González Casares, que reprodujo en sus cuentas la nota de Rego con esta advertencia: «Non, non é un fake. O BNG quere a Galicia fóra de España e da UE».

El enfrentamiento PSdeG- Bloque es el de mayor calado desde las tensiones vividas en el bipartito a cuenta del concurso eólico, cuando los conselleiros socialistas se levantaban de las mesas de valoración de proyectos, y el nacionalista Fernando Blanco desafiaba al presidente Touriño diciendo que ya se enteraría de la adjudicación por el DOG.

De Podemos al «sorpasso» de Pontón

La fisura abierta por los Presupuestos del Estado fue el detonante de esta guerra declarada con la que socialistas y nacionalistas inician el 2021, pero no es la única explicación. La marca gallega de Podemos, que fue barrida del Parlamento gallego por el auge del BNG, tenía nulo interés en darle a oxígeno a los nacionalistas gallegos, y menos aún cuando el único escaño que tienen en Madrid los hace prescindibles para Pedro Sánchez, pese a que fueron apoyo en la investidura.

El sorpasso protagonizado por Ana Pontón en las pasadas autonómicas, que convirtió en tercera fuerza a un PSOE que acababa de vencer al PP gallego en elecciones generales y europeas, es otro ingrediente que enturbió las relaciones de los antiguos aliados, pues Gonzalo Caballero empezó a verle las orejas al lobo. Así que ahora la estrategia socialista pasa por recuperar ese espacio que le arrebató el Bloque, aunque a costa de tensar en exceso la cuerda. Al fin y al cabo, Caballero y los arietes de sus ejecutiva no gobiernan en ningún concello y no se sienten atados como pueden estarlo Lara Méndez, José Tomé, Valentín G. Formoso o Carmela Silva para templar gaitas con los socios.

Desde la ciudad de Lugo, Pontevedra y la treintena de concellos y diputaciones que gobiernan juntos PSdeG y BNG ven con preocupación el incremento de la beligerancia entre ambas fuerzas a nivel gallego, temiendo que a medio plazo pueda quebrar la paz y generar inestabilidad.

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