El alcalde de Oporto: «Le he propuesto a Feijoo coordinar los aeropuertos de Oporto y Santiago»

Rui Moreira defiende que el norte de Portugal se desplace en tren a Madrid desde Galicia

Rui Moreira viajó esta semana a A Coruña para cenar y participar en un debate con Feijoo
Rui Moreira viajó esta semana a A Coruña para cenar y participar en un debate con Feijoo

a coruña / la voz

Tiene serias dudas sobre si se presentará o no el año que viene a la reelección en un tercer mandato. «Cumpliré 65 años y quiero hacer otras cosas», dice Rui Moreira, alcalde de Oporto desde el 2013, figura política relevante en todo Portugal, independiente, que acostumbra a echar pulsos al centralismo lisboeta, desde la semana pasada también como analista de televisión en prime time. Viajó el viernes a A Coruña para participar en el foro Diálogos Gallaecia e insistir en que es imprescindible otra relación entre Galicia y el norte de Portugal.

—¿Cuánto tiempo le ha llevado el viaje en coche hasta a A Coruña?

—Casi cuatro horas.

—¿Es admisible que dos referentes urbanos del noroeste estén condenados a esos tiempos? La alternativa en tren hubiera sido salir a primera hora de Oporto y llegar seis horas después.

—No hay conexión posible por ferrocarril porque en Portugal no hay tren. De niño tardaba con mi abuela en ferrocarril dos horas y cuarenta minutos entre Oporto y Lisboa y ahora el viaje dura dos horas y treinta para 300 kilómetros. Y hacia el norte es peor, es una tragedia imposible hasta la frontera, es como en el far west. Eso hay que cambiarlo.

—Usted mantiene que entre el norte de Portugal y Galicia no hay fronteras. Pero en tren sí.

—No la hay cultural, ni física. Son dos hemisferios de un planeta que se llama noroeste peninsular en el que el tren es una terrible limitación que obliga a venir en coche, lo que en este siglo en Europa no es normal.

—¿Cree en el Plan de Inversiones del Gobierno de Portugal que dibuja para el 2030 un tren rápido Lisboa-Oporto-Galicia?

—Sí. La línea entre Oporto y Lisboa no puede crecer más, necesitamos una segunda línea porque entre las dos urbes hay muchas ciudades. Los portugueses vivimos mayoritariamente en la costa. Además, en diez años la Unión Europea no va a permitir vuelos cortos, como el de Oporto a Lisboa. Por eso este es el momento de decidir que el tren tiene que llegar hasta la frontera y seguir por Galicia.

—¿Abandonando la clásica idea de un eje troncal Lisboa-Madrid?

—Eso es pasado. Entre la costa y Madrid no hay población. La linea de Aveiro hasta Salamanca es una buena idea para mercancías, pero para pasajeros lo importante debe ser una línea rápida entre A Coruña y Setúbal.

—¿Aceptarían entonces viajar hasta Galicia para ir a Madrid?

—Claro, pero hay que hacer la salida sur de Vigo. Y el interior del norte portugués puede ir por Puebla de Sanabria.

—Aboga por la unidad, pero parte de la clase política gallega percibe al norte de Portugal en términos de competencia, desleal incluso. En aeropuertos, por ejemplo, y las ayudas públicas millonarias para captar rutas y aerolíneas.

—Eso no es totalmente verdad. ¿Se pregunta usted quién pagó las rutas de Ryanair a Vigo? Pues el alcalde y el municipio de Vigo. No digo que esté mal, pues todas las ciudades tienen ese sistema de incentivos a nuevas rutas durante un período limitado y después se mantienen solas o no. El éxito del Sá Carneiro no viene de un apoyo público a las rutas. Trajimos a Emirates, a United Airlines, Turkish... con cero euros. La estrategia portuguesa en gestión de aeropuertos ha sido mejor que la de Galicia, que tiene una competición artificial de tres aeropuertos que ha sido determinante para Oporto. Los aviones vienen para pasajeros, no para aeropuertos, y el de Oporto creció porque la ciudad se convirtió en una atracción en términos turísticos y porque atrajimos vuelos clave que han ayudado a crecer al turismo a su vez.

—¿Qué habría hecho usted en materia aérea en Galicia?

—Galicia no han sabido desarrollar el aeropuerto obvio, el de Santiago. A Oporto no le interesa tener el monopolio del noroeste peninsular. Pero el de Vigo está tan cerca de Oporto y con condiciones naturales tan difíciles... No está ubicado en buen lugar para un aeropuerto. Lavacolla sí, tiene todas las condiciones y está entre A Coruña y Vigo. Le he propuesto al presidente Feijoo lograr la coordinación de los aeropuertos de Oporto y de Santiago. Están entre sí a una distancia confortable que justifica la existencia de ambos. Podrían estar unidos por tren rápido y especializarse, Oporto para volar a África, Nueva York o Brasil y Santiago para Latinoamérica. Así podemos ser más eficientes.

«Abel Caballero es el que dice que relación conmigo cero. Yo voy a Vigo muchas veces, pero a él no le encuentro»

Políglota, notablemente culto, Rui Moreira no milita en la diplomacia de salón, ni para hablar de política gallega.

—Desde Galicia se afea que los ayuntamientos portugueses capten empresas gallegas regalando el suelo para asentarse.

—No sé si regalan el suelo, lo que sé es que los industriales españoles que se asientan en el norte de Portugal dicen que allí les es posible abrir una fábrica en un año y aquí tardan dos o tres. Muchas importaciones de productos alimentarios para Galicia llegan por Leixões porque es más fácil que por Vigo solo por cuestiones burocráticas. Vigo no supo desarrollar su puerto, no en infraestructuras, sino en gestión. Leixões es más eficiente. Y la gestión portuaria no es política, tiene que ser de técnicos. Otro ejemplo, tienen un puerto exterior increíble en A Coruña, pero sin ferrocarril.

—Hay intercambio empresarial, negocios cruzados, pero institucionalmente la relación se ha enfriado entre Galicia y Portugal. No es fluida, ni entre alcaldes.

—Primero, porque Galicia tiene una Xunta y nosotros, nada. Teníamos una Comisión de Coordinación de la Región Norte con gente como Valente de Oliveira, o Braga da Cruz, pero hoy esta agencia es determinada por el Estado central. La miramos un poco de lado, no tiene representación política, ni poder. Y respecto a las ciudades, la cuestión es claramente el Eixo Atlántico, que no está funcionando bien. Oporto no está interesado en el Eixo, yo quiero salir de él. Y cuando Chaves-Verín, el mejor ejemplo de eurociudad de toda la UE la ha abandonado, o Vigo tampoco está interesada en el Eixo Atlántico, algo funciona mal ahí.

—Por cierto, relación con el alcalde de Vigo, ¿cero?

—Él dice que cero, yo no. Si viene a Oporto, yo encantado. Yo voy a Vigo muchas veces y ando por la calle como alcalde de Oporto, pero a él no lo encuentro. No tengo nada personal contra Abel Caballero. Lo recibí oficialmente en Oporto con todos los honores, pero él a mi no me invitó nunca.

—Sinceramente. ¿Cómo se ve desde Oporto a Galicia?

—Cuando yo era niño, Galicia era más pobre que nosotros. En los últimos 35-40 años su desarrollo ha sido fantástico, tiene una calidad de vida mejor que el norte de Portugal, Oporto al margen. Pero vemos que Galicia tiene una posibilidad de internacionalización que se demora, se quedó un poco cerrada, aunque eso es también el encanto de Galicia. Todos los portugueses que conozco en Sanxenxo, Baiona, Vilagarcía, donde paso las vacaciones, decimos que nos sentimos en casa. Me siento más en casa en A Coruña que en Lisboa. Mi abuela vivió en Vigo entre 1916 y 1918. Y es que Gallaecia existe.

«¿Fusión de España y Portugal? No. ¿Coalición ibérica? Sí»

El alcalde de Oporto no contempla una unión ibérica en un único país. Eso sí, advierte a los dos gobiernos que es la hora de una coalición lusoespañola ante la UE.

—Hay cumbres Ibéricas de los gobiernos de España y Portugal desde 1983, pero ¿hay realmente coordinación entre los dos países?

—Las cumbres ibéricas eran importantes hace 25 años, hablaban de asuntos relevantes, pero aún sigue hablando de lo mismo. Esas cumbres ya no son noticia. Hace falta una integración, con cada uno de los dos países independientes, pero en Europa, España y Portugal deberían tener una estrategia común para temas geoestratégicos, de defensa o mejorar la cadena de industrialización. Hemos comprendido que si tenemos un problema como esta pandemia, China no nos lo va a arreglar.

—Cuando planteó esa unión a principios de año se interpretó como una propuesta de fusión de los dos países.

—Lo que planteo es una coalición ibérica para temas comunes, como fue el Benelux, o tuvieron los países escandinavos. Estamos en la UE, en la OTAN, tenemos la mayor frontera de Europa y somos juntos la frontera de la UE con el sur. Los institutos Cervantes y Camões deberían trabajar juntos para combatir la influencia del chino y el inglés. Pero fusión de los dos países, no. Yo no soy unamuniano, soy más de Ortega y Gasset.

—Apoya la regionalización de Portugal. ¿Soltará Lisboa amarras?

—Nunca. Desde Lisboa se ve el resto del país como una colonia. Y el presidente de la República, que es muy popular, no quiere. Es una guerra perdida. 

—Usted acaba de dar el salto a la televisión, ¿busca más popularidad? ¿Otro reto político?

—Estamos a diez meses de las elecciones autárquicas [municipales] y no sé si me voy a presentar a un tercer y último mandato. Aún no lo he decidido. Pero quería volver a hablar de temas nacionales y contrarrestar a la nomenclatura de Lisboa que domina la generación de opinión en televisión.

—¿Es un inicio de su carrera hacia la presidencia de la República?

—No, no, no. No estoy interesado en eso. Yo no voy a salir de Oporto. Y si saliese, no iría a Lisboa.

—¿Y qué le llevaría a renunciar a un tercer mandato como alcalde?

—Creo que los mandatos deberían de limitarse a dos de cinco años cada uno en lugar de cuatro. El año que viene cumplo 65 años y pensar que llegaría a 69 como alcalde... quiero hacer otras cosas: escribir, pasar tiempo con mis nietos e hijos, salir de esta presión, viajar. La mayor línea de ferrocarril del mundo sale de la estación de San Bento en Oporto y termina en Ho Chi Minh City [Saigón].

—Portugal empezó en la gestión de la pandemia convirtiéndose en ejemplo de buena gestión. Ahora se le ha disparado la curva. ¿Qué ha cambiado?

—La pandemia va por vientos. La única solución es encerrar a las personas en casa. En la primera fase tuvimos suerte porque llegó tarde, nos dio tiempo a preparar medidas, anticipamos en Oporto el estado de emergencia antes que en Portugal. Pero como siempre pasa en mi país, se dijo que era un milagro y por tanto ya no hacía falta hacer nada más. Yo veía en agosto en Sanxenxo a todo el mundo con mascarilla, en Portugal no, se hicieron grandes fiestas familiares en verano sin ningún cuidado y se hablaba en ellas del milagro portugués, de como en la final de la Champions en Lisboa no pasó nada, también otro milagro. Ahora a ver qué pasa con la vacuna.

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