Guía para visitar la playa de As Catedrais con total seguridad

José Francisco Alonso Quelle
josé alonso RIBADEO / LA VOZ

GALICIA

Pese a los avisos, la gente trepa a las rocas de As Catedrais, algo prohibido
Pese a los avisos, la gente trepa a las rocas de As Catedrais, algo prohibido PEPA LOSADA

El mar apenas permite acceder una hora a la zona de los arcos que sufrió el derrumbe

21 mar 2021 . Actualizado a las 20:15 h.

La playa de As Catedrais, en Ribadeo, mantiene intacto su atractivo todo el año, pero las aglomeraciones se producen en verano y Semana Santa, cuando el acceso se limita a 4.812 personas al día. El resto del año, el arenal permanece alejado del tumulto y permite una visita más íntima y pausada. La oportunidad puede ser el inminente puente festivo. Con el recuerdo aún latente de la muerte de una joven vallisoletana en el 2018 al ser golpeada por una piedra que se desgajó de una cueva, el pasado fin de semana un gran desprendimiento junto a uno de los icónicos arcos puso en evidencia la fragilidad de un escenario en permanente cambio y evolución por la erosión. Y el riesgo que puede suponer una visita si no se respetan unas normas básicas.

Zona de los arcos con las piedras del reciente derrumbe.
Zona de los arcos con las piedras del reciente derrumbe. PEPA LOSADA

el acceso

Las primeras advertencias. As Catedrais es un monumento natural con un único acceso, unas escaleras que abocan al primer promontorio en cuya meseta se observa la huella de un gran desprendimiento en el 2013. Tras bajar a la arena, el visitante avanza hasta darse de bruces con un acantilado en cuya pared se ve taladrada la primera señal: una chapa metálica en la que se advierte del peligro de derrumbes. Es una constante. Antes de bajar, en unas vallas la Xunta ya se avisa, enumerando las normas y condiciones de acceso, con un esclarecedor mensaje para navegantes: «A Consellería de Medio Ambiente e Ordenación do Territorio non é responsable dos problemas que puidesen derivarse da súa estancia. O risco debe ser asumido pola persoa visitante baixo a súa responsabilidade».

el primer paso

Saltar las rocas. Al seguir avanzando el visitante se encuentra con las primeras grutas. En una de ellas fue donde se produjo el accidente mortal del 2018. En verano, cuando baja la marea, se cierran con cintas, pero el resto del año está expedito. No hay que entrar, bajo ninguna circunstancia. Después, siguiendo el itinerario hay que superar un paso entre las rocas. Es un obstáculo que a menudo hace que muchas personas mayores descarten seguir adelante. El lugar no se puede adaptar porque al ser As Catedrais un monumento natural no se pueden hacer obras.

camino de los arcos

Pendientes de la marea. En su recorrido el visitante se encuentra con furnas, grutas y pasadizos. Lo habitual es ver a gente adentrándose, ignorando las advertencias que cuelgan en carteles en varios puntos estratégicos. Llegados a los arcos, probablemente el lugar más fotografiado de la playa, el paisaje ha cambiado rotundamente con el desprendimiento, si bien se mantiene la sucesión de arquitrabes, con reminiscencias de una catedral gótica. La gran cantidad de rocas ahora amontonadas en la arena tras el derrumbe son la mejor recomendación para tomar todas las precauciones para sacar fotos. Durante estos días hay que estar muy pendientes de la marea, ya que apenas deja libre la zona una hora. Al empezar a subir es el espacio que primero se cubre de la playa.

La playa puede gozarse de lejos, pero sin subir a los cantiles.
La playa puede gozarse de lejos, pero sin subir a los cantiles. PEPA LOSADA

la otra visita

Sin asomarse a los acantilados. Otra forma de ver As Catedrais es desde tierra, de marea baja o alta (cuando la playa queda cubierta). Pero desde una prudente distancia. Está prohibido acercarse a los acantilados, veto que apenas se respeta.

La playa de As Catedrais este martes, donde no hay ningún control ni vigilancia

Nadie toma medidas en As Catedrais tras el desprendimiento en un arco

josé alonso

El paisaje ha cambiado en uno de los puntos más fotografiados de la playa de As Catedrais, en Ribadeo, tras un desprendimiento junto a un arco que dejó toneladas de rocas, losas y esquisto en la arena. Ocurrió este fin de semana, en vísperas de un puente festivo durante el que el arenal ribadense, aunque minorado por el efecto del covid, volverá a convertirse en un imán turístico. Pero pese al peligro subyacente y a la inestabilidad de la zona afectada, nada nuevo se hará para minimizar riesgos.

La elevada exposición es visible para cualquiera, porque como se comprobó ayer, gente que se acercó a As Catedrais continuó paseando por lo alto del arco tentando a la suerte, ignorando sistemáticamente los carteles que advierten del peligro de derrumbes, buscando una mejor visión del zarpazo en el acantilado, de unos seis metros de ancho por diez de alto.

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