«Volveré a casa por Navidad, pero estaré aislada unos días y me haré una PCR»

Universitarios gallegos en Madrid relatan su día a día, trastocado por la pandemia


La Voz

El modelo académico en la enseñanza universitaria se ha tenido que adaptar a las nuevas circunstancias, pero también el día a día de los estudiantes que afrontan las restricciones y que han visto cómo, de algún modo, sus vidas se reprogramaban. Como la de Sol Bena, Nicolás Varela y Ana Piñeiro, tres gallegos que continúan con sus grados universitarios en Madrid. Dentro de la incertidumbre con la que, de nuevo, el covid-19 lo ha impregnado todo en esta segunda oleada, continúan en tiempo con sus clases semipresenciales y con unas interacciones sociales reducidas al mínimo. Una inestabilidad que se ha agravado en el último mes precisamente en la Comunidad de Madrid, donde las restricciones variaban, y varían, en función de días. «Cada semana es una experiencia distinta, depende de lo que nos impongan», explica Nicolás Varela.

La pandemia que comenzó en el mes de marzo cogió a los tres gallegos finalizando sus programas de movilidad e intercambio. A Sol Bena, que estudia el último curso de Relaciones Internacionales en inglés en la Universidad Rey Juan Carlos, el estado de alarma le coincidió con su regreso de China. «Empecé el segundo cuatrimestre en Madrid, pero solamente estuve un mes», indica. Las clases se suspendieron y Bena regresó a su casa, a Lugo. En el caso de Nicolás Varela, que cursa ADE en la Universidad Carlos III, la vuelta de su intercambio en EE.UU. fue «un caos». Cuando regresó, en España ya se había cumplido una semana de confinamiento y Varela viajó directamente a Vigo, a su vivienda habitual. «Cada día nos llegaba información nueva sobre si se iban a cerrar fronteras o no, si nos teníamos que volver a casa o no», dice. En un principio, el plan era quedarse en EE.UU. hasta el verano, pero terminaron por coger el último vuelo que Iberia realizó de Los Ángeles a Madrid. Ana Piñeiro, que estudia el grado de Relaciones Internacionales en inglés en la Universidad Rey Juan Carlos, terminó su Erasmus en Alemania el 14 de febrero, cuando todavía se pensaba que el covid-19 era «una simple gripe». También regresó a casa, a Cangas.

Por aquel momento, la calidad de la enseñanza universitaria sufrió un primer revés. «Nadie sabía muy bien qué hacer ni cómo sobrellevar la situación. Cambiar el método de estudio de manera radical cuando ya habíamos empezado las clases... Hemos aprendido mucho en este tiempo», comenta Piñeiro. Ahora, la situación ha mejorado pero todavía no termina de ofrecer las mismas condiciones y garantías que precisan los universitarios. «Todo ha ido bastante a peor. Al final, los profesores se intentan apañar con los recursos virtuales que tienen, pero por videollamada es más complicado y más fácil perder la atención», indica Varela. En la pérdida de la capacidad de concentración coincide también Sol Bena: «Los profesores ya nos dan clases online e intentan facilitarnos las cosas, pero siento que no se aprende lo mismo. Al estar en casa todo el día y conectada todo el rato al ordenador, pierdes la concentración».

La pandemia tampoco está ayudando a estos universitarios a encontrar las prácticas que precisan para terminar sus grados. «Tengo que buscar y hacer las prácticas obligatorias para poder graduarme. Todo esto nos está complicando mucho la situación a la hora de buscar y que te cojan», lamenta Sol Bena. Y pese a que Ana Piñeiro se planteó por un momento un curso telemático desde Galicia, desechó la idea precisamente por considerar que las posibilidades de encontrar prácticas en Madrid serían mucho mayores.

Alojamiento con garantías

Una de las principales necesidades a cubrir en este nuevo curso fue la de encontrar un alojamiento con garantías por si llegaba un nuevo confinamiento. Y encontraron Aluni, una agencia que ofrece a los universitarios un alojamiento en un piso compartido con otros estudiantes de su edad. Jesús María Guerra, director comercial de Aluni.net, explica que el mayor desafío que afrontan este año es el de mantener la ocupación que registraban antes de la pandemia. Y aunque la demanda de estudiantes extranjeros ha caído en este curso, lo cierto es que ha aumentado la de españoles. «Especialmente de estudiantes que antes iban a colegios mayores o a residencias. Ahora buscan compartir alojamiento con menos personas, para evitar ocasiones de contagios», comenta Guerra.

En un primer momento, Alba Piñeiro dudó en alquilar una habitación en una vivienda en la que no conocía a los que serían sus convivientes: «No sabes qué hábitos tienen, pero tienes la tranquilidad de que en caso de que volvamos a un confinamiento domiciliario serán comprensivos y te ayudarán en todo lo que puedan».

A las puertas de la Navidad

La cuenta atrás para el inicio de las Navidades ya ha comenzado. Sol Bena y Ana Piñeiro coinciden en lo importante que es cumplir con todas las medidas de seguridad y prevención para poder ver a su familia. Ambas se realizarán una prueba PCR y reducirán las salidas antes del viaje. «Volveré a casa por Navidad, pero limitaré los contactos al máximo los diez días previos y me haré una prueba», indica Piñeiro. Bena regresará desde Madrid a Lugo en la única frecuencia que hay al día en autobús: «Al llegar a casa estaré unos días aislada y me haré una PCR».

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«Volveré a casa por Navidad, pero estaré aislada unos días y me haré una PCR»