El maltratador de Vigo cuyo hijo de tres años se interpuso para defender a la madre acepta 38 días de trabajos comunitarios

No podrá acercarse a su pareja en seis meses


vigo / la voz

El padre de 40 años que abofeteó en Vigo a su esposa delante de su hijo de tres años que se interpuso para defenderla aceptó una condena por conformidad como autor de una agresión machista. La jueza le impuso 38 jornadas de trabajos en beneficio de la comunidad y le ordena alejarse de su mujer durante seis meses.

El implicado compareció el lunes escoltado por la policía en el Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Vigo. Se declaró culpable de un delito de maltrato familiar en una vista rápida por conformidad celebrada unas horas después. Se comprometió a cumplir más de seis semanas de trabajos para la comunidad y queda privado durante 16 meses del derecho a la tenencia y porte de armas. La magistrada le prohíbe además comunicarse y aproximarse a la víctima durante seis meses.

El hombre salió libre, pero no podrá acercarse a su hogar. Es el colofón al episodio de violencia en el que se vio involucrado un matrimonio residente en Vigo y del que fueron testigos sus cuatro hijos de uno, tres, once y 17 años el pasado sábado en la cocina a la hora de la cena.

Fue la hermana de once años la que telefoneó a la policía, «haciendo acopio de gran temple» dice un agente, para que una patrulla acudiese a arrestar a su progenitor y evitar que continuase maltratando a la madre, ya que la tenía agarrada en la cocina y no la dejaba salir.

Su hermano de tres años se interpuso entre el agresor y la víctima. Fuentes de la Policía Local de Vigo creen que el pequeño actuó movido por la impulsividad y los nervios al presenciar la riña en la que el progenitor daba un bofetón a la madre y la retenía mientras ella pedía a gritos a su hija que corriese al teléfono fijo de casa a llamar a la policía. El móvil estaba fuera del alcance.

«La niña tuvo gran frialdad para no quedarse bloqueada y acertar al marcar el número», comenta un agente del 092. En una situación de máximo estrés y tensión, la menor concretó su dirección al coche patrulla para que llegase a tiempo.

Caso «excepcional»

Una vez en la casa, los agentes llevaron al niño de tres años al fondo de la vivienda, donde quedó al cuidado de su hermana de 17, para ocultarle y evitar que presenciase la escena de cómo la policía se llevaba esposado al padre.

Tras ser asistida, la madre se quedó en estado de shock y apenas pudo articular palabra más allá de contar cómo aconteció la riña. Admitió que había recibido golpes en otras ocasiones.

«Sé que la madre está orgullosa de su hijo, cualquiera lo estaría», dice un patrullero.

Un veterano que lleva más de una década protegiendo a mujeres maltratadas de Vigo calificó de «cosa excepcional» la llamada de los niños a la policía. «Un niño es un niño, alguno ha llamado pero es muy raro», asegura.

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