Prisiones investiga si Rosario Porto quería suicidarse o solo llamar la atención

XURXO MELCHOR / J. R. VIGO, SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

Imagen exterior de la cárcel de Brieva, en Ávila, donde estaba recluida Rosario Porto
Imagen exterior de la cárcel de Brieva, en Ávila, donde estaba recluida Rosario Porto José Oliva

Se ahorcó en un momento en el que había funcionarios cerca y dejó todo ordenado

17 dic 2020 . Actualizado a las 18:56 h.

Rosario Porto se ahorcó en su celda de la prisión de Brieva (Ávila) entre las 8 y las 8.45 horas. Lo primero, cada mañana, es el recuento de reos, luego la ducha y ordenar la celda. Tres cuartos de hora después se baja al comedor a desayunar. El pasado miércoles, la madre de Asunta utilizó el cinturón de la bata para quitarse la vida a sabiendas del trajín de funcionarios que recorren los pasillos de cada módulo en ese tramo de 45 minutos. Y todo ello tras pasar 12 horas a solas en su celda, como cada noche, sabiendo que nadie interrumpiría su plan. Instituciones Penitenciarias —igual que con cada fallecido en prisión— ha iniciado una investigación para aclarar los hechos, paralela a la del partido judicial competente.

En la búsqueda de respuestas surgen numerosas incógnitas. La principal: ¿por qué aprovechó Rosario Porto un intervalo tan corto de tiempo y con tanta presencia de funcionarios que podían percatarse y evitar su muerte? La experiencia, en una u otra prisiones españolas, evidencia lo recurrente de esta práctica para llamar la atención. Con Rosario Porto, además, se da la circunstancia de que no se le aplicaba el protocolo antisuicidio, no tenía reclusa de apoyo durante el día, ni en la celda de noche. A mayores, se considera muy relevante que tanto la ropa como numerosos productos cosméticos estuviesen perfectamente ordenados. Algo poco común en ella, dados los partes aplicados precisamente por falta de orden, incluso por dejadez al asearse. Esta situación tampoco encaja a ojos de Instituciones Penitenciarias, que valora la posibilidad de que Rosario únicamente buscase llamar la atención para ser trasladada de módulo o de prisión.

Alfonso Basterra, también asesino de su hija, Asunta, en colaboración con su exmujer, Rosario, sigue en la prisión de Teixeiro. Concretamente en el módulo 9, haciendo footing él solo en el patio e impartiendo clases a presos con problemas de salud mental. A mayores, y contra su voluntad, un preso lo sigue todo el día y duerme con él en la celda para disuadirlo de quitarse la vida. Él, a diferencia de su exmujer y cómplice en la muerte de Asunta, apenas tiene expedientes disciplinarios. Dos, por los cincuenta de Rosario.

Pendientes de los forenses

Además de las pruebas realizadas al cadáver de Rosario Porto para confirmar que el suicidio por ahorcamiento fue la causa de la muerte, los forenses del Instituto de Medicina Legal de Castilla y León han enviado muestras de sangre, otros fluidos y tejidos al Instituto Nacional de Toxicología para determinar si la madre y asesina de su hija Asunta había tomado también alguna sustancia para facilitar su muerte. En concreto, pastillas como los tranquilizantes ansiolíticos que tenía prescritos para su depresión crónica y que ya ingirió una vez estando en el penal de Teixeiro (A Coruña) en su primer intento de quitarse la vida.

En caso de que se confirme que Rosario Porto había tomado antes de la muerte una dosis elevada de estos medicamentos, ganaría peso la tesis de que sí buscaba realmente el suicidio y no solo llamar la atención, como se valoraron sus dos anteriores intentos. El otro fue en el penal de A Lama (Pontevedra), cuando utilizó el cordón de una sudadera que amarró a su cuello y a la ducha, un procedimiento muy similar al que empleó la semana pasada en la prisión de Brieva, cuando finalmente se suicidó. El problema es que el Instituto Nacional de Toxicología tiene actualmente una muy elevada carga de trabajo, por lo que los resultados de esas analíticas sobre presencia de fármacos en el cuerpo sin vida de Rosario Porto se retrasarán. En cuanto a la autopsia, el informe tampoco está aún redactado, aunque los análisis preliminares no hacen dudar a los forenses de que la causa de la muerte no sea el suicidio. La otra posibilidad, la de un asesinato, resulta en estos momentos inverosímil para los investigadores.

Entrega del cadáver

La entrega del cadáver de Rosario Porto a los familiares que le quedaban, primos carnales y algún tío político, está solo pendiente de que los forenses lo autoricen, algo que está previsto que no se demore, dado que una vez que se han llevado a cabo todos los exámenes, como es el caso, no hay problema en que el cuerpo reciba sepultura o incluso se incinere.

Los años que destrozaron a los Basterra-Porto

Xurxo Melchor

Rosario Porto y Alfonso Basterra se conocieron en 1990. Ella tenía 21 años y él 26. Ella era abogada, pero, sobre todo, era la hija del acaudalado matrimonio formado por el exitoso abogado Francisco Porto y la profesora de Historia del Arte Socorro Ortega, más conocida como Curro. Una familia más que acomodada y con influencias. Entre ellas, la de ser cónsules honorarios de Francia en la ciudad. Él, bilbaíno, era periodista, aunque pocas veces con un trabajo estable. Acabó viviendo del dinero de su mujer que, como no llegó a ejercer, realmente era el dinero de sus suegros. El 26 de octubre de 1996 se dieron el sí quiero pero, eso sí, en régimen de separación de bienes.

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