Un año de la llegada del narcosubmarino: el piloto gallego ya había hecho al menos otro viaje idéntico

Javier Romero Doniz
Javier Romero VIGO / LA VOZ

GALICIA

Según la reconstrucción del caso, recurrieron a él por su experiencia tras negarse otro piloto, también español estando ya en la selva con todo listo para zarpar

20 nov 2020 . Actualizado a las 17:21 h.

Un año después del hallazgo del narcosubmarino junto a las costas gallegas, siguen aflorando novedades. De entrada, sobre el piloto de aquella extraña nave. Agustín Álvarez voló el 22 de julio del 2019 a la República Dominicana. Embarcó en el Aeropuerto de Madrid-Barajas Adolfo Suárez, ignorando que todo cambiaría en pocos meses. El objetivo era ocio y diversión, de la mano de un amigo de siempre de Vigo que trabajaba en un resort.

Pero la reputación de este gallego en el parqué del narcotráfico transoceánico ya le precedía a sus 29 años. Regresó a Madrid y al poco tiempo, ya en octubre, entre el 20 y el 24, recibió la oferta que truncó su vida. Lo requerían para capitanear un semisumergible ya construido que zarparía de la desembocadura del río Amazonas para llegar a unas 125 millas del sur de la Península. Allí, aseguró la parte contratante, saldrían dos planeadoras para recogerlo a él, a la tripulación, los 3.050 kilos de cocaína y hundir el artefacto para siempre.

Agustín aceptó y voló a Brasil. Según la investigación, se constata su entrada en ese país el 25 de octubre. Se desplazó de urgencia a algún punto del Amazonas próximo a la desembocadura. Concretamente a unas 12 horas de navegación río adentro desde la ciudad portuaria de Macapá. Allí se ubicaba el astillero clandestino, protegido por grupos armados y la mano de obra que fabricó este semisumergible de 21,47 metros de eslora, bautizado Che. Agustín descubrió, ya entre humedad y mosquitos, que su elección para ejercer de timonel era el plan B. El A se abortó porque el primer piloto contratado, también español, se echó atrás en el último momento. No lo vio claro por algún motivo, tal vez por contratiempos al entrar en Brasil.