La línea del AVE gallego será reforzada para evitar invasiones de vehículos en la vía

El ADIF detecta decenas de puntos de riesgo a lo largo del trazado

Imagen del descarrilamiento de un Alvia cerca de Zamora por la caída de un vehículo a las vías desde un paso elevado
Imagen del descarrilamiento de un Alvia cerca de Zamora por la caída de un vehículo a las vías desde un paso elevado

redacción / la voz

El accidente ocurrido en junio en la base de montaje de La Hiniesta, cuando un vehículo se precipitó sobre las vías desde un paso elevado provocando el descarrilamiento de un Alvia y la muerte de un maquinista gallego -su compañero sufrió heridas muy graves-, puso sobre la mesa el riesgo de las invasiones o caídas de vehículos a la plataforma ferroviaria. En este caso se trataba de una línea convencional, en la que no hay obligación de instalar los dispositivos que detectan la caída de objetos a la vía, de ahí que el todoterreno estuviera una hora en la vía sin que se alertara del obstáculo.

A raíz de otros casos similares en vías de alta velocidad, el ADIF considera necesario proteger centenares de puntos -e incluso decenas de kilómetros de trazado- en toda la red de alta velocidad, incluida la línea gallega, para evitar el acceso de vehículos a las vías. Se trata de una medida preventiva necesaria, teniendo en cuenta la velocidad a la que circulan los AVE, y la escasa capacidad de reacción que tienen ante cualquier obstáculo.

Este contexto explica que todas las líneas de altas prestaciones estén completamente valladas. Aunque ni esta medida ni los detectores de caída de objetos parecen suficientes para los técnicos que analizan los riesgos de accidente, como da entender el informe que sustenta una contratación para reforzar la seguridad de la red en estos aspectos.

Los técnicos del ADIF no aluden al trágico accidente de Zamora, investigado por la Justicia, sino a otro suceso ocurrido el pasado 8 de febrero, cuando se produce «una grave incidencia como consecuencia de la invasión de la plataforma ferroviaria por parte de un vehículo que circulaba a gran velocidad» en un punto de la línea Madrid-Levante. El coche se había precipitado desde un paso elevado, como en el caso del suceso de Zamora. Afortunadamente el tren que circulaba cerca en ese momento se quedó parado: el turismo destrozó la catenaria y el tren se quedó sin energía. No queda claro si funcionó el detector de caída de objetos.

Dos días después de este suceso, la Subdirección de Operaciones de Alta Velocidad solicitó a los responsables territoriales de las bases de mantenimiento que realizaran un reconocimiento sobre el terreno «de las zonas de riesgo frente a posibles invasiones de la plataforma por parte de los vehículos», que transitan por los caminos de servicio y viales de cruce junto a la infraestructura ferroviaria.

Zonas «de riesgo»

Como resultado de ese reconocimiento, «se ha determinado que existe un elevado número de zonas de riesgo», aunque la posibilidad de ocurrencia «es muy baja», se asegura en el informe para justificar la contratación de medidas para reforzar la seguridad en estos puntos, empezando por la redacción de los proyectos. Pese a esa baja probabilidad de que ocurra un suceso como en de Zamora o el de la línea a Levante, «se considera necesario realizar las actuaciones de mejora tendentes a eliminar las zonas de riesgo, debido a las graves consecuencias que podría ocasionar a la explotación ferroviaria y a sus usuarios», concluyen. La cultura de la seguridad y la prevención de accidentes se basa a menudo en conjurar peligros que pueden parecer remotos.

En el eje de alta velocidad Norte, en el que está incluida el nuevo acceso ferroviario a Galicia -el tronco principal es común hasta Olmedo (Valladolid)- se detectaron 202 pasos superiores de riesgo. También 112 puntos de viales perpendiculares con peligro de invasión, así como 68 kilómetros de carreteras paralelas al trazado ferroviario que precisan mejores elementos de protección para evitar intrusiones.

Por el momento, se trata de la redacción de los proyectos. Las obras vendrán más adelante, y buena parte de ellas serán realizadas por el propio personal de mantenimiento del ADIF.

Así se evitarían accidentes como el del Alvia

pablo gonzález
Momento en el que se engancha una locomotora a una de las dos composiciones del tren accidentado
Momento en el que se engancha una locomotora a una de las dos composiciones del tren accidentado

La tecnología de detección de caída de objetos a la vía se reserva para la alta velocidad, donde se instala en pasos elevados y bocas de túneles. En el resto de la red casi todo depende del maquinista

El Alvia Ferrol-Madrid circulaba a unos 115 kilómetros por hora por la inmensa llanura que es la antesala de la ciudad de Zamora. Antes de llegar al puente elevado de La Hiniesta no es que haya una curva cerrada, pero sí es verdad que la línea convencional traza una suave curva antes de llegar al puente desde donde cayó el Land Rover, probablemente una hora antes de que pasara el tren por allí poco después de las cuatro de la tarde del martes pasado. Es decir, es posible que los dos maquinistas no tuvieran la visibilidad necesaria para detectar el obstáculo que estaba sobre la vía y tener la capacidad de reacción suficiente para detener el tren con garantías. Desde la salida de la curva hasta los estribos del puente elevado apenas hay unos 300 metros, una distancia muy ajustada para aplicar el freno de urgencia con efectividad.

Seguir leyendo

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Comentarios

La línea del AVE gallego será reforzada para evitar invasiones de vehículos en la vía