Ismael Santos: «Las montañas han sido mi refugio»

Tras abandonar el baloncesto profesional en la élite y dedicarse un tiempo como guía en la naturaleza, el ourensano ha abierto otro camino como instructor en programas de relajación

Ismael Santos, en el mes de septiembre, en el parque del Retiro, en Madrid
Ismael Santos, en el mes de septiembre, en el parque del Retiro, en Madrid

La Voz

La fascinación de Ismael Santos (Ourense, 1972) por el baloncesto comenzó con cinco años, cuando vio por primera vez un partido del Real Madrid en el salón de su casa. Ese fue su primer recuerdo. Sus primeros pasos los dio en el equipo de su colegio, el Salesianos, donde había una gran tradición deportiva. Y casi sin darse cuenta, a los trece años su sueño, en ese club, ya se había cumplido. «Era con la ilusión con la que me despertaba cada día. No me preguntes cómo ni por qué, pero sabía que el momento llegaría», recuerda ahora Santos. En los años siguientes llegaron, siempre con esfuerzo y dedicación, los títulos y las medallas que marcaron una carrera que parecía no tener fin, como en 1995 con la Euroliga. Pero el ourensano tuvo que abandonar el primer equipo: «Fue como una muerte deportiva, un antes y un después». Y aunque continuó en el mundo del baloncesto profesional defendiendo otros colores, dejó de encontrarle el sentido que había tenido hasta entonces jugar en el Real Madrid. «Así había sido desde pequeño, mi identificación era con el Real Madrid. Ya no tenía motivación ni ilusión», explica.

Y llegaron las montañas. En el 2003, Ismael Santos se mudó a Italia, muy cerca de las Dolomitas, y allí surgió un amor parecido al que había tenido por el baloncesto entonces. Al principio solo las recorría por el placer de conocerlas, pero terminó por vivir de ellas y trabajó durante muchos años como guía de alta montaña. La India, Perú o Nepal son algunos de los lugares a los que ha viajado para adentrarse en sus cordilleras. Allí, en las montañas, fue donde Santos encontró su sitio tras finalizar un capítulo importante de su vida y no saber muy bien cuál sería el siguiente paso. «Las montañas han sido mi refugio. Me ofrecían la seguridad y serenidad que había perdido», cuenta.

También fue en las alturas donde tuvo su primer contacto con la meditación y con el yoga, algo que ha marcado y dirigido la base sobre la que ha discurrido su vida: «He encontrado nuevas maneras de vivir y he podido descubrir partes de mí que desconocía. Soy lo que soy gracias a esas experiencias».

Todo esto condiciona el presente de Ismael Santos. Se ha alejado en parte de las montañas, pero no las ha olvidado. Ahora vive en Madrid, en la sierra, y trabaja con una cadena de centros deportivos Go Fit como encargado de programas de relajaciónUn nuevo camino en el que se ha formado como instructor para la reducción de estrés o de comida consciente y saludable.

Del baloncesto guarda los valores que durante tantos años este deporte le ha enseñado. Y si le preguntan si regresaría a ese mundo que dejó hace dieciocho años, hay algo que sí tiene claro: «Puede que algún día vuelva, pero solo veo al baloncesto como una herramienta de educación. Ya no debería tratarse solo de una competición».

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
3 votos
Comentarios

Ismael Santos: «Las montañas han sido mi refugio»