redacción / la voz

Esquerda Unida reflexiona. La federación gallega del partido que lidera Alberto Garzón pasó de una inflada visibilidad en la política gallega por su representación en el Congreso -a través de Yolanda Díaz-, en el Senado -con Vanessa Angustia- y en el Parlamento de Galicia -con Eva Solla- a desaparecer de las instituciones. Huérfana de altavoces, la organización fía su futuro a su alianza con Podemos Galicia, un acuerdo que Eva Solla cree necesario consolidar «porque ata o de agora as ferramentas eran só electorais, e queremos articular esa unidade cunha maior participación conxunta a nivel social». Solla, secretaria general del Partido Comunista de Galicia y coordinadora de Esquerda Unida, no se reincorporó a su profesión de enfermera al perder el escaño en el Parlamento de Galicia, del que era vicepresidenta en la anterior legislatura, sino que decidió centrarse en la reconstrucción del partido, al menos hasta la asamblea gallega que se celebrará en enero. La política viguesa no desvela si se postulará de nuevo al liderazgo de la federación gallega: «Non falamos de candidaturas, de momento».

Sin referentes políticos tras la debacle de la coalición Galicia en Común Anova-Mareas, que no logró ni un solo escaño el 12J, y tras la marcha del partido de la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, la organización busca su espacio en condiciones desfavorables, sin las aportaciones económicas de los grupos parlamentarios y con una militancia que no llega a las dos mil personas y que mantiene la estructura con una cuota mensual de seis euros.

Interés mutuo

A ambos les interesa fortalecer esa alianza. En el caso de EU, porque la formación morada, aunque debilitada, mantiene su marca, sobre todo entre el electorado joven, y la representatividad que le da formar parte del Gobierno de España. En el caso de Podemos, porque anhela la estructura territorial de EU, de la que carece la organización liderada por Antón Gómez-Reino, sobre todo tras la práctica desaparición de su círculos.

Reforzar las alianzas no significa disolverse en Podemos Galicia, como se ha especulado. Lo niega con contundencia el secretario de Organización de EU, el concejal vigués Rubén Pérez. «Podemos -dice- ten que ser superado por un espazo máis amplo. Non está na nosa intención diluírnos, senón construír un suxeito maior». Pero no repetir el experimento de En Marea. «Nós nunca quixemos a fórmula do partido instrumental, e a experiencia demostrou que foi un desastre», admite.

AGE, En Marea, Galicia en Común... ¿qué es lo siguiente?

Domingos Sampedro

La experimentación continua y las divisiones internas han dejado bajo mínimos al espacio rupturista

El proceso de disolución abierto por En Marea supone el segundo fracaso en ocho años que sufren quienes tanto empeño han puesto en construir en Galicia una plataforma política de unidad popular y rupturista con el actual sistema. El primer proyecto lo capitalizó Xosé Manuel Beiras en el 2012, que tras abandonar el BNG y fundar Anova, atrajo a su terreno a la Esquerda Unida (EU) de Yolanda Díaz para fundar la coalición Alternativa Galega de Esquerda (AGE), que debutó en el Parlamento gallego con 9 escaños.

 

AGE tardó poco más de un año en caer víctima de las ambiciones personales y las tensiones internas. Los problemas para cubrir un escaño vacante en AGE y la ruptura de Anova, de la que se desgajó Cerna, acabaron con tres diputados de la coalición en el Grupo Mixto y con su posterior desaparición de escena.

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EU fía su futuro a consolidar su pacto con Podemos