El rocambolesco caso del polizón que traía un alijo de cocaína desde Colombia

Lars Christian Casares Berg
ch. casares PONTEVEDRA / LA VOZ

GALICIA

Ramón Leiro

La banda se juega 36 años de condena por intentar poner en marcha el sistema del narcopolizón

24 oct 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

«Negro lánzate tú también al mar, que te recojo», gritó Rubén, vecino de Sanxenxo, desde el pequeño pesquero Teresa, en mitad de la ría de Pontevedra. Era la madrugada del 4 de mayo del 2017. Pero quien sugería un rescate al otro lado del terminal, a bordo de una pequeña motora, en la entrada de la ría de Pontevedra, no era un marinero ávido por salvar la vida de un polizón que se iba a lanzar desde un gran mercante con bandera de Liberia y procedente de Colombia. Solo era parte del trato.

Pero esta rocambolesca historia empieza mucho antes. Y fue necesario para ello una infraestructura inédita en el narcotráfico en las Rías Baixas: el uso de polizones para transportar en grandes mercantes procedentes de Sudamérica alijos de cocaína custodiados por ellos mismos.

Detrás de todo, dos viejos conocidos de la policía, con base en O Salnés, y un tercer socio sin antecedentes. Al otro lado del Atlántico, en Colombia, los proveedores, capaces de colar polizones en grandes mercantes como garantes de alijos que antes se enviaban por el del gancho ciego. Basta con colar la mercancía en un contenedor, sin conocimiento de la tripulación ni del capitán y confiar en recogerla luego en el puerto base.