La Agencia de Seguridad da luz verde al tramo del AVE que ahorrará 50 minutos el viaje a Madrid

Transportes maneja el día 26 para que el ministro Ábalos lo inaugure

Un Alvia pasando con la zona de Zamora en la que se abrirá el nuevo tramo de alta velocidad
Un Alvia pasando con la zona de Zamora en la que se abrirá el nuevo tramo de alta velocidad

redacción / la voz

El penúltimo gran tramo pendiente en el nuevo acceso ferroviario de alta velocidad a Galicia cuenta ya con el visto bueno de la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF), un organismo creado tras el accidente de Angrois para, como dictamina la Unión Europea, validar de forma independiente la seguridad de las nuevas líneas, tratando de evitar que haya desajustes que puedan provocar accidentes. El análisis de todo el expediente del nuevo trazado entre Zamora y Pedralba de la Pradería (110 kilómetros), que incluye una nueva estación en la comarca de Sanabria, ha llevado unos cinco meses, pues a finales de mayo terminaba la última fase de pruebas, en la que se trataba de comprobar la fiabilidad del sistema ERTMS nivel 2, que permite velocidades superiores a 300 por hora, con el límite aún inédito en la red española de los 350 km/h. Se trata de un análisis complejo, en el que hubo habituales intercambios de información y de puntos de vista con el ADIF como impulsor de la nueva infraestructura. Durante el inicio de ese proceso, los maquinistas pudieron realizar los recorridos para familiarizarse con las particularidades de la línea, por lo que técnicamente está lista para ser utilizada.

El uso comercial de estos 110 kilómetros de doble vía electrificada permitirá reducir en unos 50 minutos el viaje entre las principales ciudades gallegas y Madrid, aunque quizás al principio los ajustes y el rodaje de la línea, así como el efecto de las obras en algunos tramos, no dejarán sacar todo el provecho de ahorro tiempo que fue planificado. En cualquier caso, deja el viaje en unos tiempos que serán competitivos con el vehículo privado, en un momento de flaqueza de la competencia aérea.

La luz verde de la AESF es un requisito ineludible que también tendrá que pasar el último tramo de cien kilómetros que se encuentra en la última fase de las obras, y que estaba previsto que se pusiera en marcha antes de que termine este año. El propio tramo que inaugurará el ministro José Luis Ábalos, probablemente el día 26, arrastra un retraso de casi un año sobre la fecha establecida en su momento por el Gobierno de Rajoy y que asumió el Ejecutivo de Pedro Sánchez. Las demoras acumuladas en asuntos más técnicos que políticos, así como el efecto del estado de alarma, provocó una recurrente polémica con la Xunta, que acusó al ADIF de no compartir información sobre la marcha de las obras. El último plazo ofrecido por el administrador ferroviario para poner en servicio toda la línea, con la solución provisional adoptada entre Taboadela y Ourense, es junio del año que viene. No obstante, como pudo verse en la tramitación de Zamora-Pedralba, la AESF se toma el tiempo que cree necesario para supervisar la puesta en funcionamiento, pues la seguridad se coloca por encima de cualquier otro objetivo.

Este martes, Renfe y el ADIF se reunieron para avanzar en los aspectos de la explotación comercial de la línea, que en el plan inicial —puede haber ajustes de última hora— estaría prevista para el día 27, después del recorrido inaugural del ministro. Renfe está ultimando los gráficos de trabajo de los maquinistas aunque, dada la situación de pandemia y la política de Renfe de adecuar la oferta a la demanda, solo se pondría en funcionamiento un nuevo servicio Alvia. La situación epidemiológica, que todo apunta a que se agravará en las próximas semanas, será la que marque un eventual aumento de las frecuencias que no es previsible a medio plazo.

Las ciudades atlánticas podrán estar en Madrid en unas cinco horas

La apertura del tramo entre la capital zamorana y Pedralba, a las puertas de Galicia, se produce en un momento donde la movilidad de larga distancia se ha reducido notablemente, después de una tímida recuperación durante las vacaciones estivales. Así que el relevante ahorro de tiempo, planificado inicialmente en unos 50 minutos, no se aprovechará con la intensidad que se haría en una situación de normalidad.

Los tiempos planificados inicialmente pueden sufrir variaciones, especialmente al principio de la puesta en servicio, pero dejaría a Ourense a unas tres horas y media de Madrid, y a Santiago a cuatro horas y cuarto. A Coruña y Vigo, las dos principales ciudades gallegas, se situarían en el entorno de las cinco horas.

La única nueva frecuencia prevista por Renfe es llevar a Pontevedra la salida del tren madrugador que antes partía de Santiago.

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