Redacción / La Voz

La Policía Nacional continúa con las investigaciones para intentar encontrar alguna pista sobre el paradero de Fernando Cuadrado Conejo, el médico que desapareció en A Coruña el 29 de diciembre de 1990, cuando tenía 49 años. Casado y con tres hijos pequeños, el hombre salió de su casa sobre las ocho de la tarde de ese día, sábado, para ir a un supermercado cercano. Llevaba una bolsa con carne para que se la prepararan en la carnicería porque esa noche el matrimonio tenía una cena con invitados en su piso de la calle Almirante Cadarso, en el entorno del estadio de Riazor. Pero el doctor Cuadrado no llegó nunca al supermercado. ¿Qué pasó en ese trayecto?

La respuesta a esa pregunta es la que buscan los investigadores de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta de la UDEV de A Coruña, que han lanzado una alerta internacional para que la Interpol extienda el rastreo a las policías de todo el mundo. Se busca vivo o muerto. Desde que reabrió el caso el pasado mes de junio, la policía mantiene abiertas todas las hipótesis sobre lo que pudo haber ocurrido con el doctor Cuadrado: que aquella tarde navideña se hubiese marchado de forma voluntaria dejando a su mujer y a sus tres niños pequeños; que su desaparición hubiese sido forzada, o que hubiese sufrido un accidente o algún tipo de desorientación y se hubiese precipitado al mar, muy cercano a su domicilio.

En las búsquedas que entonces se hicieron por mar no se encontró nada. Tampoco dieron ningún fruto las indagaciones realizadas en aquellos días de diciembre de 1990 en aeropuertos y estaciones de autobús y de tren. Y así fue como, unos tres meses después, el juzgado coruñés que llevaba el caso de la desaparición del doctor Cuadrado lo archivó ante la ausencia de novedades en la investigación policial.

Ahora, junto a la alerta internacional, la Policía Nacional pide la colaboración ciudadana para obtener alguna información sobre este extraño caso. El grupo que investiga la desaparición ha habilitado un teléfono (981 166 328) para que cualquier persona que tenga algo que aportar pueda hacerlo durante las 24 horas del día. Han pasado treinta años, pero la policía y la familia creen que alguien tiene que saber algo de lo que pasó aquella tarde y que en su momento no dijo nada. Carmen, la hija mayor de Cuadrado, pide la ayuda de cualquier persona que sepa algo: «Que se ponga en nuestro lugar. No es fácil vivir desconociendo dónde está nuestro padre». En una entrevista exclusiva a La Voz de Galicia, recuerda que la familia siempre siguió buscando: «Nunca perdimos la esperanza de saber qué pasó con nuestro padre».

En el caso de que esté vivo y de que haya leído la entrevista, su hija, que tenía 5 años cuando él desapareció, le hace este ruego: «Que sepa que seguimos aquí y que se ponga en contacto con nosotros».

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Interpol ya busca al doctor Cuadrado