Los vecinos de Pontedeume ya llevan una semana sin poder consumir el agua del río Eume

Crece la inquietud por los posibles efectos en el marisqueo

Así de turbias bajaban las aguas del río este viernes, a su paso por las Fragas do Eume
Así de turbias bajaban las aguas del río este viernes, a su paso por las Fragas do Eume

pontedeume / la voz

«Los ánimos, mal. Llevamos diez días con turbidez en el río Eume y una semana sin poder consumir agua, y las perspectivas son de pasar otros diez días igual». Santiago Salgado, patrón mayor de la cofradía de pescadores de Pontedeume, es pesimista sobre la evolución del Eume y teme las consecuencias para el marisqueo, del que viven 70 familias en la localidad. «El marisco nos lo compran, es zona b y tiene que ir a la depuradora, y mortandad, de momento, no se ve; lo peor será en cuanto reposen los sedimentos», augura, mirando con preocupación a la campaña de Navidad. También inquieta el impacto en el turismo, en pleno parque natural de las Fragas do Eume.

A los hosteleros, la prohibición de consumir agua del grifo les está ocasionando «un gasto a mayores, porque hay que comprar garrafas de agua para todo», reconoce Luis, que percibe la intranquilidad de sus clientes: «Te preguntan si pueden tomar café, hasta que ven que usamos agua embotellada». Hay vecinos que ni siquiera emplean el agua para fregar la vajilla, «por medo ao que poida traer». Desde el jueves pueden acceder al agua potable a través de un puesto de suministro procedente de la red del vecino municipio de Cabanas.

Ayer se conocieron los resultados de la analítica encargada por el Concello eumés a Viaqua, concesionaria del servicio de abastecimiento, sobre los 93 criterios sanitarios que deben cumplir las aguas para el consumo humano, y todos se sitúan dentro de los límites legales. La prohibición no se levantará, en cualquier caso, hasta que las autoridades sanitarias lo autoricen. El secretario xeral del PSdeG, Gonzalo Caballero, que visitó la zona, urgió a la Xunta a resolver el problema.

Estación de tratamiento

Augas de Galicia anunció ayer, diez días después de que saltaran las alarmas por la turbidez del caudal del Eume, que actuará «de forma inmediata» en la estación potabilizadora municipal, «con sistemas que favorezan a coagulación e a decantación dos limos en suspensión». «É a medida máis acertada e áxil para restablecer os parámetros da auga», sostiene, una vez descartada la opción de disponer de pozos filtrantes, «xa que o material en suspensión é demasiado fino». Mientras esta solución no llega, Viaqua sigue aplicando tratamientos físico-químicos para intentar estabilizar el agua. Desde ayer, una empresa especialista en emergencias ambientales contratada por la Xunta realiza una campaña de muestreo para seguir la evolución del río.

El origen del problema

La Xunta anunció el jueves la apertura de un expediente sancionador a la empresa que explota el embalse del Eume, Endesa. La compañía invirtió cinco millones en la presa para poder dar caudal ecológico al río, en el tramo de unos cuatro kilómetros que va hasta la central, «a requerimiento de Augas de Galicia». La apertura del desagüe de fondo ha liberado los sedimentos, «ni tóxicos ni peligrosos», según la empresa, que mantienen en vilo a la población eumesa.

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