Villarino se topa con recelos en el PP y en su partido para relevar a Jácome

Los socialistas ourensanos están a la expectativa de lo que decida Ferraz, y un sector reclama una consulta a la militancia


ourense / la voz

La dirección gallega del PSdeG guarda, por ahora, silencio sobre la propuesta de una coalición de gobierno con el PP para resolver la crisis política que vive Ourense. Desde Santiago han trasladado la consulta a Ferraz y están a la espera de respuesta. Se mantiene, por lo tanto, la incertidumbre en torno a una moción de censura contra Gonzalo Pérez Jácome que, de prosperar, situaría al frente de la alcaldía al socialista Rafael Rodríguez Villarino. Para ello, el líder del PSOE ourensano debe vencer las reticencias que ese acuerdo genera dentro en su propio partido, y también en el PP, aliado indispensable para esa censura.

Villarino trasladó la propuesta de coalición a la dirección de su partido, y los socialistas siguen a la expectativa de lo que se determine en Madrid. Existe además un especial interés por saber si habrá consulta a la militancia para saber si se aprueba esa alianza con el PP. En este sentido, el aspirante a alcalde dijo que su opinión personal es que «non é necesario», declaraciones que han causado malestar en un sector del partido.

Entre las bases del PSOE circulaba el miércoles, de móvil en móvil, una captura de pantalla en la que se reproduce el artículo 479 del reglamento que desarrolla los estatutos federales vigentes: «Se considera de especial trascendencia y será obligatoria y vinculante la consulta a la militancia y a la afiliación directa, al nivel territorial que corresponda, sobre los acuerdos de gobierno en los que sea parte el PSOE». Si finalmente la decisión se tomase al margen de los militantes, ello provocaría una nueva crisis interna, que se sumaría a las críticas que ya ha recibido Villarino por mantener una gestora al frente del partido en la ciudad pese a que se ha superado ampliamente el mandato provisional previsto. Decenas de afiliados firmaron un escrito para exigir una asamblea que renueve la dirección local del PSOE, pero hasta ahora la respuesta ha sido negativa.

Las formas generan reticencias. Pero también el fondo, es decir, el cogobierno con el Partido Popular. El 28 de agosto, cuando la crisis del gobierno municipal acababa de estallar, Rafael Rodríguez Villarino protagonizó una rueda de prensa en la que le preguntaron por un posible gobierno de concentración con los populares. Dijo que «podería ser», y cinco de los nueve concejales socialistas le replicaron firmando un escrito dirigido a Gonzalo Caballero, secretario xeral del PSdeG, en el que advertían de su «rexeitamento total e absoluto» a ese acuerdo.

El aspirante a alcalde tendrá que superar también las reticencias que hay en el PP, especialmente en el sector próximo a José Manuel Baltar. Ambos llevan meses protagonizando agrios enfrentamientos en la Diputación, donde Villarino también es el portavoz del PSOE. Los populares promovieron su reprobación en diciembre del año pasado por tratar supuestamente de obtener «réditos políticos» del cierre del paritorio de Verín, y el pasado junio la reiteraron por sus críticas a unas a los autónomos ourensanos.

Más recientemente, Baltar denunció a Villarino por injurias en respuesta a una entrevista publicada en La Voz. En ella acusaba al líder popular de ser el «corruptor» que provocó los casos de transfuguismo en Castrelo de Miño. Le reclama 10.000 euros de indemnización. Ambos están convocados el próximo día 4 de noviembre a un acto de conciliación en el juzgado. Además, el portavoz del PSOE acaba de ser condenado a una multa de 500 euros por la Junta Electoral por publicar tuits de carácter político en la jornada de reflexión de las últimas autonómicas. Todas estas circunstancias llevaron a Villarino a acusar a Baltar de tratar de boicotear un posible acuerdo que lo sitúe a él como alcalde. El presidente provincial del PP no respondió el miércoles a las preguntas de La Voz para valorar sobre la propuesta de coalición.

Sea como sea, ahora todo depende de lo que diga Ferraz. Será entonces cuando habrá que decidir si se consulta o no a la militancia ya que, si la dirección federal del PSOE veta el pacto con el PP, ya no tendría sentido preguntar nada a los afiliados, razonaba este miércoles Villarino, que subraya la situación «tan poco habitual» que vive Ourense.

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