«Antes de la pandemia los horarios eran mejores»

Los usuarios lamentan que Renfe insista en el recorte de servicios ferroviarios

Imagen de archivo del tren Avant en Ourense
Imagen de archivo del tren Avant en Ourense
s. L.
santiago / la voz

El descontento de los usuarios gallegos con Renfe es notable. Durante el estado de alarma, la compañía redujo sus servicios y ofertó un número menor de trenes. Esto afectó a muchos pasajeros que confiaban que con la nueva normalidad todo retomara su rumbo habitual. Pero no ha sido así. Algunos ajustes perduran y surgen otros nuevos. Este es el caso del Avant de las 6.45 horas que partía desde Ourense hacia A Coruña, con parada en Santiago. Era un primer servicio de la jornada que muchos funcionarios tomaban para llegar a tiempo al inicio de su actividad laboral, y también universitarios que lo utilizaban para acudir a clase. La desaparición de estos servicios a primera hora de la mañana está provocando un desajuste enorme en las agendas de muchos usuarios frecuentes de Renfe.

Los viajeros están especialmente molestos con la reducción de servicios, pero también con la limitada oferta de frecuencias y con los precios de los billetes, que muchos consideran inflados. Por lo general, los que cogen un tren de vez en cuando coinciden en que el precio es asumible, las infraestructuras son correctas y los horarios adecuados. Sin embargo, para los que necesitan subirse diariamente a un tren de media distancia gallego, un trayecto de ida y vuelta puede llegar a suponer una abultada factura cada mes, y esto con un precio reducido que se consigue con uno de los abonos que ofrece la compañía.

Varios usuarios habituales, que gozan de un descuento por jubilación, comentan que el precio sigue siendo un poco alto. Para ellos, deberían ajustarse y ser más competitivos. «No debe mirarse únicamente la rentabilidad -sostiene un pasajero-, sino el bienestar de las personas, ya que muchas veces hay un grupo de gente que se ve muy afectada, como los trabajadores que no pueden desplazarse en su coche». «Los precios son bastante altos siempre, y aunque los Alvia sean más económicos que los Avant, las tarifas parecen excesivas», lamenta otro usuario. Muchas veces puede salir más barato coger un avión que optar por el tren para destinos como Madrid.

Por otro lado, los usuarios, reclaman mayor flexibilidad horaria para lograr conciliar su trabajo con la familia. En líneas como la de Ourense-A Coruña la frecuencia es considerablemente larga, de unas tres horas entre tren y tren. Y no es un caso aislado, también ocurre con trayectos desde Vigo o desde A Coruña, agravado por la supresión de varios horarios matutinos. En concreto, la ruta Pontevedra-Santiago funcionaba mejor antes de la pandemia, en opinión de los usuarios. 

Conexiones de larga distancia

Los trenes de larga distancia tampoco son una excepción. El de las seis de la mañana que se dirige desde Santiago a Madrid ha sido eliminado. La incertidumbre sobre si habrá una reestructuración horaria se cierne sobre los pasajeros. Ahora la opción más temprana hacia la capital es la que parte a las 7.48 horas.

Los usuarios esperan que la operadora vuelva «a la normalidad»

La reducción de la oferta de Renfe en la conexión con Madrid deja en la mitad las opciones para los viajeros. Sobre el mismo tren habla una usuaria de los servicios ferroviarios, que critica que para ir a Madrid tiene que cambiar de convoy en Ourense. Son cinco horas de viaje y con un transbordo en el que hay que esperar a la salida del siguiente tren. Esto le parece «un poco tercermundista».

Hay pasajeros que han tenido una mala experiencia con la compañía a la hora de adquirir los billetes. Comentan que hasta cuatro días antes no pudieron comprar el billete porque había solo un tren que figuraba hacia su destino en todo el día. Además, no tuvieron la oportunidad de sacarlo a través de Internet y se vieron obligados a desplazarse hacia alguna estación a comprarlo, cosa que hoy en día consideran «bastante absurda».

Los usuarios habituales del servicio se ven claramente más afectados que aquellos que se suben a un tren esporádicamente. Muchos de los consultados se quejan de falta de comprensión hacia el cliente en los aspectos mencionados. Aseguran que muchas veces se ven obligados a continuar utilizando los servicios que cuestionan, ya que no existen más opciones ferroviarias disponibles. Por ello reclaman reformas inmediatas o por lo menos esa vuelta a la normalidad que, en el caso de Renfe en las estaciones gallegas, todavía no se ha producido.

«Renfe debería estar a la altura»

Adelaida Díaz es una usuaria del ferrocarril que, en esta ocasión, viaja de Santiago a Madrid y que ve deficiente la oferta ferroviaria en Galicia. «No entiendo, de verdad, que Galicia en general tenga esta deficiencia en cuanto a la movilidad a través del tren. Debería actualizarse inmediatamente para estar a la altura».

«O efecto do covid nótase nos servizos»

Otro asunto relevante es la oferta de servicios, que en un tren de larga distancia pueden devaluar la calidad del viaje. José Ángel Dozo percibe «o efecto do estado de alarma sobre os servizos a bordo, non hai cafetería nos trens, que é un servizo que mellora notablemente a oferta de Renfe».

«Van reponiendo trenes poco a poco»

Sobre la flexibilidad horaria de las conexiones habla Francisco Gómez, que utiliza el tren varias veces a la semana para trasladarse desde Pontevedra hasta Santiago. «Antes de la pandemia había muchos más trenes. Los van reponiendo poco a poco, pero se echan de menos los horarios anteriores», lamenta.

«Galicia está mal comunicada»

Alfonso Castro, un viajero habitual de Renfe, se preocupa por las conexiones de media distancia y dice que «el día que no estén bien comunicadas las cuatro provincias gallegas ya es un gran problema». Este es el caso de Lugo, uno de los territorios peor conectados por vía ferroviaria de la comunidad gallega.

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