En Marea acuerda iniciar el proceso de disolución del partido

El plenario de la organización rupturista certifica «o esgotamento» del proyecto, liquida las portavocías y la coordinadora, pero mantendrá todavía una mínima estructura


Las bases de En Marea decidieron este sábado, con un respaldo del 79,4 %, iniciar los trámites para disolver el partido de manera ordenada, cumpliendo con las obligaciones legales y económicas. El plenario extraordinario celebrado en Teo, en el que participaron 52 personas inscritas (37 de manera presencial y otros 15 de forma telemática), supone la estación Términi de una organización que echó a andar en el año 2015, como una coalición formada por Podemos, Anova, Esquerda Unida y varias mareas municipales con el fin de concurrir a las elecciones generales, y que llegó a convertirse en la segunda fuerza política de Galicia.

Los coportavoces de En Marea, Pancho Casal y María Chao, comparecieron al concluir la reunión para dar cuenta a la solución de compromiso a la que se ha llegado, que no es ni una liquidación inmediata ni tampoco la continuidad de un proyecto que se considera agotado. Se trata de una especie de disolución en diferido, que consiste en refrendar una cuerdo para liquidar En Marea a medio plazo poniendo su patrimonio material y humano a disposición de las más de cuarenta mareas locales que le dieron apoyo, y que cuentan con 46 concejales.

Tanto Casal como Chao dimiten como portavoces de En Marea, repliegue que secundaron varios miembros del máximo órgano de dirección. La coordinadora del partido también queda disuelta. Solo queda una representación más bien testimonial del llamado consello das mareas, el máximo órgano, encargado de preparar todo el proceso de disolución y que actuará como observador y partícipe en las conservaciones que se mantengan para construir una nueva plataforma de unidad popular.

«Non haberá unha disolución inmediata do partido», precisó Pancho Casal, sino el inicio de un proceso que de manera inexorable tendrá ese desenlace: la liquidación. En el comunicado elaborado tras la celebración del último plenario de En Marea pone de relieve que los resultados de las autonómicas del 12 de julio, que dejaron a la coalición de En Marea con poco más de 2.800 votos, el 0,22 % del total, frente a los 408.000 que llegó a tener en su debut en las generales del 2015, certifican «o esgotamento do noso movemento».

En la nota también se hace una «lembranza especial» a quien durante cuatro años lideró la organización, el magistrado Luís Villares, así como buena parte de los miembros de la coordinadora: Ana Seijas, Victoria Esteban e Mariló Candedo, así como a quienes en los últimos meses ejercieron como coportavoces, Casal y Chao. Del mismo modo, la organización insiste en que hizo una «valoración crítica» de todo el camino recorrido por En Marea, muy marcado por las luchas de poder y las cuitas internas entre las fuerzas que fundaron el partido, lo que fue provocando que poco a poco quedara descapitalizado de referentes.

Los datos de participación en el último plenario son un claro reflejo de la representatividad que tiene hoy en día En Marea: 52 inscritos activos. Cuando la coalición se convirtió en partido, en julio del 2016, tenía unos 2.500 inscritos. Un año más tarde, en mayo del 2017, fueron convocados a una consulta para decidir si apoyaban una moción de censura contra el Gobierno de Rajoy, y participaron 763 de un censo de 2.061 inscritos. Un año más tarde, en mayo del 2018, fueron 928 militantes, sobre un censo de 2.390, los que votaron en la consulta para pedir la dimisión de la diputada Paula Quinteiro por su altercado con la policía, pero ese capital se perdió tras la ruptura interna del partido, del que se desgajó Galicia en Común en 2019.

De este modo, cuando En Marea convocó el pasado mayo un plenario para decidir si concurría a las autonómicas, solo respondieron unos 200 inscritos. Y para decidir sobre su disolución lo hicieron tan solo 52.

En Marea es una organización que se declaró heredera del Movimiento 15M y de plataformas rupturistas que le precedieron como Alternativa Galega de Esquerda (AGE), la coalición alumbrada por Xosé Manuel Beiras y su partido, Anova, junto con Esquerda Unida. A ellos se sumó después Podemos Galicia y, desde mayo del 2015, también varias mareas municipales que tenían sus faros principales en las alcaldías de A Coruña, Santiago y Ferrol. En Marea se erigió de inmediato en la segunda fuerza política de Galicia, con 6 escaños en el Congreso y dos senadores en las generales de diciembre del 2015, y con catorce diputado en el Parlamento gallego, logrados en las autonómicas de septiembre del 2016.

El partido instrumental, ahora mismo, no tiene representación institucional, aunque sí la posee Galicia en Común, la parte que se desgajó con el apoyo de Podemos, EU y Anova, que aunque se quedó sin presencia en O Hórreo mantiene dos escaños en el Congreso y una cartera en el Gobierno, a través de Yolanda Díaz.

En Marea acuerda iniciar el proceso de disolución del partido

Domingos Sampedro

El plenario de la organización rupturista certifica «o esgotamento» del proyecto, liquida las portavocías y la coordinadora, pero mantendrá todavía una mínima estructura

Las bases de En Marea decidieron este sábado, con un respaldo del 79,4 %, iniciar los trámites para disolver el partido de manera ordenada, cumpliendo con las obligaciones legales y económicas. El plenario extraordinario celebrado en Teo, en el que participaron 52 personas inscritas (37 de manera presencial y otros 15 de forma telemática), supone la estación Términi de una organización que echó a andar en el año 2015, como una coalición formada por Podemos, Anova, Esquerda Unida y varias mareas municipales con el fin de concurrir a las elecciones generales, y que llegó a convertirse en la segunda fuerza política de Galicia.

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