Cita clave de En Marea para decidir si camina o revienta

La formación rupturista reúne a sus inscritos para que voten si se redefine el proyecto político o si es mejor disolverse

Pancho Casal y Luís Villares, en el Parlamento, en una foto de archivo
Pancho Casal y Luís Villares, en el Parlamento, en una foto de archivo

santiago / la voz

Fue en el 2015 cuando la formación En Marea echó a andar con el fin de aglutinar todas las fuerzas rupturistas, las que se declaraban herederas del 15M y que venían a «mudalo todo». El éxito fue inmediato. En Marea se erigió en la segunda fuerza gallega, aunque en muy poco tiempo pasó de tocar el techo con los 408.000 votos de las generales del 2015 a bajar a los infiernos en las autonómicas del pasado julio, con solo 2.800 apoyos, el 0,2 % del total. El resultado fue «un desastre», valoró en su día el candidato a la Xunta, Pancho Casal. Y a la vista de ello, En Marea convoca este sábado a sus inscritos para decidir si camina o revienta, para votar si replantea su proyecto político o si, por el contrario, disuelve la organización.

La dirección de En Marea, que concurrió a las pasadas elecciones gallegas bajo la fórmula Marea Galeguista, en alianza con Compromiso por Galicia y el Partido Galeguista, convocó para este sábado un plenario extraordinario para decidir sobre su futuro. Es una reunión a la que las bases del partido, los inscritos, podrán acudir de manera presencial, a partir de las 9.00 horas en el Hotel Congreso de Teo, o bien hacerlo de manera telemática, opción habilitada también por la organización debido a la pandemia del covid-19.

El debate central de la reunión pivotará en torno al documento político en el que se plantean los dos caminos a seguir tras las elecciones autonómicas del 12 de julio y los pobres resultados obtenidos por la organización. Continuar o disolverse. Es una disyuntiva que solo se resolverá con una votación de los participantes.

«Comportamento errático»

El documento político elaborado por la dirección de En Marea, al que tuvo acceso La Voz, no aporta grandes pistas sobre cuál puede ser el futuro inmediato de la formación rupturista. Ahora bien, no evita la autocrítica, pues hace un relato exhaustivo de los errores cometidos prácticamente desde su fundación, con las «discrepancias internas» que no tardaron en manifestarse, hasta el «comportamento errático» seguido en los últimos meses por el partido, cuando decidió, ahora sí, ahora no, concurrir a los procesos electorales, «exhibiendo debilidade e falta de confianza en nós mesmos», recoge el documento en sus nueve páginas.

El plenario de En Marea es presentado como un «alto no camiño para reflexionar sobre a situación na que estamos», pero no deja demasiado margen para reflotar una organización que perdió casi todo el anclaje institucional que tenía. Entre el 2015 y el 2016, las fuerzas parapetadas bajo el paraguas de En Marea gobernaban en tres de las siete ciudades gallegas (A Coruña, Santiago y Ferrol), eran segunda fuerza gallega en el Congreso, con un grupo de seis diputados -rebajado después a cinco- que se subsumieron en el grupo de Podemos, y con el magistrado Luís Villares como referente lograron liderar la oposición al PP en el Parlamento gallego, al superar en votos al PSOE y al BNG.

No obstante, en poco más de un año, toda esa representación desapareció. Las tres alcaldías de las mareas pasaron a manos del PSdeG, y el partido rupturista se rompió en dos partes -la coalición Galicia en Común y En Marea-, quedando la última sin ningún tipo de representación.

En Marea, la formación de la que son coportavoces Pancho Casal y María Chao, declara en el texto político que será discutido hoy que su proyecto político, y las causas que lo alumbraron, siguen estando vigentes. Incluso más vigentes que entonces. Pero también subraya, como pista de cara al futuro, que ahora mismo «resulta absolutamente imposible» llegar a acuerdos en el ámbito de la izquierda gallega para construir la ansiada confluencia.

¿Los motivos? Pues que otras fuerzas de izquierda, como Podemos, EU o Anova, a los que no cita por sus nombres, nunca estuvieron dispuestos a actuar como «motores auxiliares» de En Marea. Y por otro lado, que el BNG, al que alude como «actor esencial da confluencia», actuó con una visión exclusivista y excluyente con el resto de fuerzas para formar la gran coalición.

Auge y caída de las mareas: de tocar el cielo en el 2015 a la irrelevancia

susana luaña
Exmiembros del BNG impulsores de las mareas: Xulio Ferreiro, Martiño Noriega, Xosé Manuel Beiras y Antón Sánchez
Exmiembros del BNG impulsores de las mareas: Xulio Ferreiro, Martiño Noriega, Xosé Manuel Beiras y Antón Sánchez

Las disputas internas acabaron con el proyecto que estuvo a punto de destruir el BNG

Los movimientos sociales del 15M, que renegaban de los viejos partidos y promovían la entrada de los ciudadanos de a pie en las instituciones; las diferencias de Beiras con la cúpula de la UPG, que lo animaban a abandonar la organización, y la mediación de Yolanda Díaz para que el veterano político nacionalista y un asesor suyo de Madrid, de nombre Pablo Iglesias, creasen una alianza electoral. Esos son los tres factores que provocaron en el 2015 el nacimiento de las mareas gallegas, un proyecto misceláneo, diverso y progresista que luego fue copiado en otras partes de España. Ese año, en las elecciones locales, las mareas municipales -en las que había militantes de Podemos, de Esquerda Unida, de los partidos escindidos del BNG y agrupaciones locales independientes- conquistaron alcaldías significativas de las ciudades gallegas -A Coruña, Santiago y Ferrol- y en el 2016, el partido instrumental En Marea, aunque no logró la presidencia de la Xunta, se hizo con el 20% de los votos gallegos y se colocó como primera fuerza de la oposición.

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