Jesús Vázquez: «En Ourense es necesario un gobierno de mayoría, que genere estabilidad»

El PP no cierra puertas a acuerdos contra Jácome, pero exige respeto


ourense / la voz

El PP gobernó en minoría durante el pasado mandato y el entonces alcalde, Jesús Vázquez (Núremberg, 1967), sabe lo difícil que es. Y eso que él tenía el apoyo de diez concejales, no de dos o tres como aspira a tener ahora Gonzalo Pérez Jácome. «Así es imposible gobernar una ciudad», advierte el coordinador del grupo popular, que asegura que no fue capaz de prever las dificultades que supondría una coalición con el líder de Democracia Ourensana: «Siempre esperas que la actitud sea la de un gobernante, no la de un líder en la oposición».

-Baltar dijo este lunes que «hai que deixar pasar uns días», pero que, si Jácome no dimite, deberían entablarse conversaciones entre los grupos. ¿Por qué no se ha sentado todavía el PP con los otros partidos?

-Para el encuentro del pasado jueves recibimos la invitación, pero cuando oímos los audios de la rueda de prensa del BNG, se nos decía que nosotros somos los culpables de todo y que no podemos formar parte de la solución o del gobierno. La señora Pontón vino a atacarnos.

-El PP insiste, por lo tanto, en que la solución es la dimisión de Jácome, pero él no da muestras de querer hacerlo. ¿No es así?

-Tiene que adoptar una decisión, pero si no la toma evidentemente la solución para la gobernabilidad de la ciudad está en todos los grupos. Por lo tanto, están todas las puertas abiertas.

-¿Habla usted de un gobierno de concentración?

-No, no, no quiero posicionarme por ninguna solución concreta. Está todo abierto. Lo que no puede ser es que antes de reunirnos nos ataquen. Por eso, comparto las declaraciones del presidente provincial y, si el alcalde no toma una decisión, entre el resto de los grupos, incluso con Democracia Ourensana, tendremos que buscar una nueva gobernabilidad.

-¿Cuál es entonces la mejor solución, a su juicio?

-Tenemos que buscar un gobierno que genere estabilidad. La situación es muy compleja, con el PSOE dividido, con Democracia Ourensana que ya sabemos como está, dos grupos minoritarios y nosotros que solo somos 7 de 27. Tendremos que sentarnos y hablar.

-¿Aceptaría el PP un gobierno en minoría del PSOE por ser esta la fuerza más votada?

-Es que si hay una mayoría estable, con 120 millones en el Ayuntamiento, con déficit cero y con una ciudad maravillosa y preciosa como tenemos, con coherencia la ciudad se podría gobernar.

-Si Jácome dimitiese, ¿valoraría un acuerdo con los díscolos de Democracia Ourensana y con Ciudadanos para gobernar la ciudad?

-Todas las puertas están abiertas. Sigo pensando que en Ourense es necesario un gobierno de mayoría, que genere estabilidad y que permita adoptar decisiones.

-Hay voces que también piden a los díscolos de DO que faciliten el relevo de Jácome, pero que se aparten. ¿Contaría usted con ellos en un eventual gobierno?

-Esos son los cordones sanitarios a los que la izquierda nos tiene acostumbrados, pero yo no sentencio a nadie. Todos tenemos corresponsabilidad y todos tenemos que buscar una salida a este Ayuntamiento. Si no, nos vamos a enquistar. En este momento, el PP está esperando una decisión por parte del alcalde y, a partir de ahí, buscaremos diálogo con todas las fuerzas porque no hay gobierno si se excluye a una de las partes. El gobierno que salga tiene que ser muy dialogante y que trate de contar con todos, sin exclusiones.

-¿Visto con perspectiva, no fue un error apoyar la investidura de Jácome?

-No. Hay que recordar que en el año 2019 el PP actuó con lealtad, precisamente para evitar estas cuestiones de hoy en día, y ofreció al PSOE una solución para que gobernase la lista más votada en el Concello y en la Diputación, pero dijeron que no. La ambición de ciertas personas nos ha llevado a esta situación. Lo querían todo.

El PSOE insiste en que el PP vote y se aparte

El presidente provincial del PP, José Manuel Baltar, insistió este miércoles en que, si el alcalde de Ourense no dimite, el resto de partidos deberán entablar conversaciones para construir una alternativa. «Di cousas que son obvias. Ou se vai Jácome ou hai que formular unha moción de censura», señaló el portavoz municipal del PSOE, Rafael Rodríguez Villarino. Este recuerda que los socialistas fueron los más votados y cree que los populares deberían echarse a un lado. No ve, por lo tanto, que haya alternativas a un gobierno en minoría del PSOE: «Que sexan precisamente os actores e os causantes desta situación os que se erixan en solución parece pintoresco». Villarino, que gobernaría con solo nueve ediles, lo ve posible: «O tempo dirá, se iso se produce, se é quen ou non é quen de cambiar o rumbo desta cidade».

José Araújo, portavoz de Ciudadanos, sigue defendiendo que «a única solución para ter un goberno que lle dea estabilidade á cidade necesariamente vai pasar porque o PSOE e o PP se poñan de acordo». Luis Seara, del BNG, defiende un ejecutivo en minoría de los socialistas pero censura que los populares no se hayan sentado a hablar: «O que teña outra proposta que a poña enriba da mesa».

Jácome lleva a Ourense a su peor momento de parálisis en ocho años

ruth nóvoa

Los problemas de gestión marcaron tres mandatos, con diferentes siglas

La crisis en la que está inmerso el Concello de Ourense ha condenado a la tercera ciudad de Galicia a la parálisis. Pero ni crisis ni parálisis son palabras nuevas para los vecinos de la capital, como tampoco lo son otras muy repetidas en las últimas semanas: bipartito roto, gastos impropios o ediles díscolos. Eso sí, hay que hacer memoria.

En el 2007 —tras doce años de gobierno del popular Manuel Cabezas, que contribuyó a darle un cambio de imagen a la ciudad— el PSOE y el BNG se aliaban en un bipartito encabezado por Francisco Rodríguez. Políticamente le fue más rentable a los primeros que a los segundos: cuatro años después, los socialistas pasaban de ocho a once concejales y los nacionalistas de seis a tres. En todo caso, revalidaban su alianza y la lógica dictaba otros cuatro años de normalidad. Pero la jueza Pilar de Lara, con la imputación del alcalde en la Operación Pokemon, hizo que el Concello saltara por los aires. La renuncia del regidor del PSOE, forzado por sus socios del BNG, se ve con otra perspectiva ocho años después, con la jueza sancionada. Lo cierto es que, en aquel momento, el Ayuntamiento de Ourense se convirtió en cualquier cosa menos en un lugar tranquilo. Y la ciudad, y los ciudadanos, empezaron a pagar la factura de la paralización que, sin que nadie pudiera preverlo, siguen abonando en la actualidad.

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