Los pediatras llaman la atención por el colapso generalizado de sus consultas

Juan María Capeáns Garrido
juan capeáns SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

JCCM

Denuncian que el protocolo escolar deja sin atención al resto de pacientes

22 sep 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

La tormenta perfecta pediátrica ha empezado a arreciar solo dos semanas después de la reapertura de las primeras aulas escolares y de la puesta en marcha de las escuelas infantiles. La Asociación Galega de Pediatría de Atención Primaria advierte que en estos quince días los profesionales han pasado de atender entre 25 y 30 pacientes diarios a situarse en muchos casos en el entorno de los 50, con decenas de consultas telefónicas y tomando decisiones delicadas como hacer test PCR a los pequeños. «Es inasumible», resume Amparo Rodríguez Lombardía, presidenta del colectivo, que entiende el momento de dificultad para las autoridades sanitarias y también para los padres, pero que pide sensibilidad a todas las partes con un colectivo que arrastra dificultades y falta de personal desde hace tiempo.

Su lucha con Sanidade viene de lejos y tiene poco arreglo a corto o medio plazo, porque no hay pediatras de refuerzo y los que van saliendo están eludiendo incorporarse al sistema de salud pública en una situación de máximo estrés y ante situaciones diarias que superan sus competencias, «porque ejercemos como epidemiólogos y no estamos haciendo nuestro trabajo». La oleada de consultas se da justo después de haber retomado los programas de salud y de vacunación que quedaron suspendidos durante el confinamiento.

Afirma la pediatra coruñesa que el protocolo escolar ha generado una cadena de responsabilidades entre los padres y los centros que acaba confluyendo en la atención primaria, con un riesgo de colapso evidente y comprometiendo la atención de los pacientes ordinarios en un momento en el que todavía no se han mostrado con toda su crudeza las patologías habituales. La posibilidad de que las afecciones comunes descendiesen por el uso de mascarillas o la distancia social se diluye ante una temporada de problemas respiratorios «que ha empezado fuerte, como siempre o peor».