Los pediatras llaman la atención por el colapso generalizado de sus consultas

Denuncian que el protocolo escolar deja sin atención al resto de pacientes

EUROPA PRESS

santiago / la voz

La tormenta perfecta pediátrica ha empezado a arreciar solo dos semanas después de la reapertura de las primeras aulas escolares y de la puesta en marcha de las escuelas infantiles. La Asociación Galega de Pediatría de Atención Primaria advierte que en estos quince días los profesionales han pasado de atender entre 25 y 30 pacientes diarios a situarse en muchos casos en el entorno de los 50, con decenas de consultas telefónicas y tomando decisiones delicadas como hacer test PCR a los pequeños. «Es inasumible», resume Amparo Rodríguez Lombardía, presidenta del colectivo, que entiende el momento de dificultad para las autoridades sanitarias y también para los padres, pero que pide sensibilidad a todas las partes con un colectivo que arrastra dificultades y falta de personal desde hace tiempo.

Su lucha con Sanidade viene de lejos y tiene poco arreglo a corto o medio plazo, porque no hay pediatras de refuerzo y los que van saliendo están eludiendo incorporarse al sistema de salud pública en una situación de máximo estrés y ante situaciones diarias que superan sus competencias, «porque ejercemos como epidemiólogos y no estamos haciendo nuestro trabajo». La oleada de consultas se da justo después de haber retomado los programas de salud y de vacunación que quedaron suspendidos durante el confinamiento.

Afirma la pediatra coruñesa que el protocolo escolar ha generado una cadena de responsabilidades entre los padres y los centros que acaba confluyendo en la atención primaria, con un riesgo de colapso evidente y comprometiendo la atención de los pacientes ordinarios en un momento en el que todavía no se han mostrado con toda su crudeza las patologías habituales. La posibilidad de que las afecciones comunes descendiesen por el uso de mascarillas o la distancia social se diluye ante una temporada de problemas respiratorios «que ha empezado fuerte, como siempre o peor».

Como medida paliativa, Rodríguez Lombardía propone que el Sergas cree equipos al margen de los servicios pediátricos que puedan dar respuestas al alud de llamadas y consultas presenciales que se están generando ante la advertencia de algún síntoma compatible con un positivo por coronavirus, pero también pide «sentido» y colaboración a los progenitores a la hora de hacer uso de los servicios públicos de salud.

Quedarse en casa

Ante la aparición de síntomas (fiebre, tos, diarrea, mocos, fiebre por encima de los 37 grados..), «lo mejor es que se queden en casa. Pero cuando la temperatura es de 37,2 grados, lo más apropiado sería esperar uno o incluso dos días» antes de recurrir al sistema de salud. «Entendemos su desconcierto, pero a los padres no les quedará otra que tener un plan b para atender a los niños, al menos para este año», advierte la pediatra. Y pide esa paciencia, entre otros motivos, porque los test pueden tener baja fiabilidad si solo han pasado unas horas desde que se han detectado los primeros síntomas en casa o en el centro educativo.

En los últimos días, algunos compañeros han solicitado pruebas PCR para escolares y, para cuando se conocían los resultados, estos ya se encontraban perfectamente recuperados, generando además una doble consulta para analizar la situación. Esas comunicaciones, incluso siendo telefónicas, ocupan mucho más de tres minutos cuando el resultado es negativo, y se acercan a los veinte cuando es necesario un intercambio de información intenso. Por eso reclama un punto de calma dentro de la inquietud generalizada.

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