El curso más incierto arranca en las facultades gallegas a cuentagotas

En A Coruña se incorporaron 16.000 estudiantes y, en Vigo, los de primero


la voz

Lo advirtió este lunes el rector de la Universidade da Coruña, Julio Abalde, en la apertura del curso: «Teremos que tomar decisións moi rápidas, en ocasións drásticas, segundo a necesidade de cada momento para garantir a docencia e a seguridade sanitaria». Con esa incertidumbre comenzaron el año académico 16.000 estudiantes de grado y máster en la UDC, de un total de 19.000 que conforman la comunidad universitaria entre alumnado, profesorado y personal de administración y servicios.

En la Universidade de Vigo se abrió oficialmente el curso con la incorporación del alumnado de primero, ya que en las dos últimas semanas regresaron a las aulas los estudiantes de segundo, tercero y cuarto en los tres campus. «Combinaremos a máxima presencialidade posible cun coidado exquisito da saúde», manifestó el rector, Manuel Reigosa, que recordó la experiencia de «meses de traballo» para programar la vuelta a las clases.

El inicio del curso en la Universidade de Santiago fue, sobre todo, para los que se estrenaban en la universidad, ya que los veteranos regresaban a los estudios de manera telemática en muchos casos. Los nuevos eran los únicos convocados en centros como Matemáticas, Filoloxía o Ciencias da Educación.

Todas las facultades gallegas, salvo la de Humanidades en el campus de Ferrol, completaron la primera jornada de clases sin incidencias. Eso sí, lo hicieron entre una afluencia mucho menor que en años anteriores y rodeados de medidas sanitarias para prevenir contagios.

Aulas presenciales y a distancia

El curso comenzó en la UDC con una clara apuesta por las clases presenciales combinadas con la docencia telemática. Desde la universidad apuntan que cada facultad diseñó su plan de actuación y que se pidió a cada centro que se trabaje para mantener la presencialidad sobre todo en el primer curso, al tratarse de «un alumnado máis sensible, ao que hai que guiar e axudar no comezo da súa etapa universitaria». La combinación de los dos métodos se realiza «atendendo aos espazos e ao número de alumnos» de los centros de enseñanza.

A primera hora del lunes, los jóvenes comenzaban a llegar al campus de Elviña con dudas sobre cómo transcurrirá el curso. Muchos piensan que se producirán contagios, ya que «en la facultad se mantiene la distancia de seguridad, pero fuera nos juntamos todos». El transporte es una de las principales preocupaciones, y es que al recinto universitario llegaban autobuses llenos de estudiantes.

La Universidade de Vigo aprobó que 17 de sus 53 grados se impartan de manera totalmente presencial, por lo que dos de cada tres carreras tendrán alguna parte virtual. En función de cada carrera pueden ser varias asignaturas o varios cursos con parte virtual, o grupos con materias presenciales y otros con materias impartidas a distancia. La proporción de presencialidad en los másteres es mayor, porque son cursos que suelen durar un año académico o poco más. Treinta de los 58 que ofrece la UVigo serán completamente presenciales y el resto tienen distintos grados de virtualidad.

La Escuela de Ingeniería Industrial adaptó todas sus titulaciones para que sean presenciales. Los siete grados, siete másteres y tres programas de doble grado contaron el último curso con 3.500 personas matriculadas. Estas titulaciones se unen a las diez que ya se habían aprobado en el campus de Vigo. Además, el grado en Dirección y Gestión Pública será el primero de Galicia que ofrezca una modalidad totalmente virtual.

Pocos estudiantes en el aula y más vía telemática en los primeros compases de curso en la USC

M. García santiago / la voz

Cuatro turnos diferentes para dar la bienvenida a los nuevos estudiantes de Filoloxía Inglesa o tres para los recién matriculados en Matemáticas. Los asientos vacíos constituyeron el gran denominador común en el inicio de curso en la Universidade de Santiago, no solo por las normas sanitarias de mantener un mínimo de 1,5 metros de distancia interpersonal sino porque para parte de sus aproximadamente 20.000 estudiantes en sus dos campus en la capital gallega las clases comenzaban como habían terminado el año pasado: en casa. Esto supuso una afluencia menor de la habitual en años anteriores tanto en el Campus Vida como en el Norte, con algunas facultades en las que ningún estudiante pisó sus aulas, como Medicina, u otras en las que únicamente los de nuevo acceso se vieron cara a cara, caso de Filoloxía, Matemáticas, Ciencias da Comunicación o Económicas e Empresariais, entre otras.

Pocos grados optaron por presencialidad para todos sus estudiantes desde el inicio en sus aulas. Una de ellas fue Filosofía, en donde prepararon varios espacios por cada materia de manera que unos estén junto al profesor y otros puedan seguirlo en las propias instalaciones de Mazarelos pero por videoconferencia. «É complicado, pero é o único que se pode facer», explicaban los estudiantes de segundo curso Martín, Carla, Laura y Sara.

En la mayor parte de grados el régimen en este arranque será semipresencial. «Estarei hoxe e mañá [por hoy] e despois ireime para a casa», explicaba la lucense Alba Lareo tras asistir a la presentación del curso en Filoloxía puesto que hasta el lunes la docencia continuará toda en línea. A partir de ahí, combinará la presencial y la telemática. «Para a xente que non ten piso en Santiago e vai ter que ir e vir, isto vai ser moi duro», explicaba Cloe Dos Santos, que también estudia en el mismo centro, puesto que pueden encontrarse que no tengan lugar para poder conectarse en línea.

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