Asunta cumpliría veinte años

Xurxo Melchor
xurxo melchor SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

Asunta Basterra destacaba por su inteligencia, con muy buenas notas en el instituto, a la vez que estudiaba música y ballet. Su prometedro futuro fue segado por sus propios padres
Asunta Basterra destacaba por su inteligencia, con muy buenas notas en el instituto, a la vez que estudiaba música y ballet. Su prometedro futuro fue segado por sus propios padres

Han pasado siete años del cruel asesinato de aquella niña despierta y estudiosa que hoy sería una universitaria con todo el futuro por delante

20 sep 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Asunta Basterra Porto estaba a punto de cumplir 13 años cuando fue cruelmente asesinada por sus padres adoptivos. Rosario Porto y Alfonso Basterra fueron condenados a 18 años de cárcel por aquel crimen horrendo y cumplen actualmente sus condenas en las prisiones de Brieva (Ávila) y Teixeiro, respectivamente. Han pasado ya siete años desde aquel trágico 21 de septiembre del 2013. La efeméride no es una cifra redonda, pero sí lo sería el cumpleaños que el próximo día 30 celebraría aquella pobre e indefensa niña. Soplaría veinte velas y casi con toda certeza estaría estudiando en la universidad, dado que el rasgo que quizás más la caracterizaba era su inteligencia.

No son muchas las preguntas que el caso Asunta dejó flotando sobre el aire. La investigación policial y el posterior juicio permitieron saber y probar que fueron sus padres los que la asesinaron y que lo hicieron asfixiándola hasta la muerte después de drogarla con un medicamento ansiolítico —lorazepam—. Aquella sustancia se la suministraron en la comida que los tres celebraron el 21 de septiembre del 2013 en el piso del padre —el matrimonio estaba divorciado—, situado en la calle República Argentina de Santiago. Cuando le hizo efecto, la madre se llevó a la niña en coche hasta la casa que aún tiene en Montouto (Teo) y allí la asfixió con sus propias manos tapándole nariz y boca con un objeto blando, probablemente un clínex. Después, dejó el cuerpo sin vida en una pista y regresó a Compostela, donde horas después ambos simularon una desaparición que fueron a denunciar ante la comisaría de la Policía Nacional.

El engaño les duró poco y sus mentiras y contradicciones pronto les situaron como los principales sospechosos de aquel terrible asesinato. Indagando en los últimos meses de vida de Asunta, la Policía Judicial de la Guardia Civil de A Coruña, una de las unidades de investigación con mayor prestigio en el cuerpo en toda España, descubrió que a la niña la habían estado drogando con lorazepam mucho antes de su muerte y que llegó a sufrir alguna intoxicación grave por la ingesta de este medicamento, como relataron sus profesoras de música. ¿Para qué? La tesis principal que manejaron los investigadores fue que o bien fueron intentos fallidos de asesinato o que estaban probando cómo respondía la niña a la droga.